Esta Selección es como los argentinos

Los argentinos somos resilientes. Nos caemos y nos levantamos. Nos golpeamos, nos lastimamos, nos lastiman, nos machucamos y nos curamos. Nos quedamos sin nada y empezamos de nuevo. Quebramos y la volvemos a pelear. Perdemos y volvemos a apostar. Quizá por ese día a día tan angustiante, que nos exige surfear obstáculos todo el tiempo, terminamos laureados con honores en reinventarnos.

Esta Selección nos representa. Estaba hace un año en la cresta de la ola, fue a Qatar con 36 partidos invicta y empezaron a caérsele soldados antes de empezar. Además de los que no llegaron a Doha en buen estado de forma. Lionel Scaloni tuvo que bajar algunas de sus más fieles banderas y reinventar el equipo.

El tremendo porrazo del primer partido. Hubo que levantarse (AP Photo / Natacha Pisarenko)El tremendo porrazo del primer partido. Hubo que levantarse (AP Photo / Natacha Pisarenko)

Y es un ejemplo de resiliencia la reacción tras haber empezado con el pie izquierdo, con insólitos diez minutos de boludeo que nos hicieron perder el partido y de los que no nos recuperamos hasta el gol de Messi a México, verdadero punto de inflexión de esta campaña.

Argentina creció partido a partido, como fue creciendo Messi. Que, si de resiliencia hablamos, es un tipo que a la edad de jugar con los amiguitos tenía que inyectarse hormonas él mismo porque no crecía. Que tuvo que ir a buscar el desarrollo de sus talentos a 10.000 kilómetros de su barrio rosarino.

Se sobrepuso con carácter al increíble empate de Países Bajos a los 100' (EFE / EPA / Rungroj Yongrit).Se sobrepuso con carácter al increíble empate de Países Bajos a los 100′ (EFE / EPA / Rungroj Yongrit).

Y que, en lo particular con la Selección, experimentó la pesadilla de intentar e intentar y nunca coronar. Él, que llegó a renunciar por creer que era “lo mejor para mí y para todos”, también se reinventó. Fue el capitán del equipo que ganó la Copa América en el Maracaná y este de Qatar es el mejor Messi que jamás haya jugado en la Selección.

Entonces, pasará lo que pasará, pero ya hubo un camino para el recuerdo que será bueno que reconozcamos si termina en subcampeonato: este equipo reconstruyó nuestra ilusión. Y que disfrutemos, sin soberbia pero con legítimo orgullo, si termina como todos queremos.

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