“Encaré a Brito y a Enzo para ver si se hacía el pase”

“Estamos viviendo un sueño. Hasta que no lo viera con la camiseta de River entrando a la cancha, no me iba a parecer que fuera verdad. Que mi hijo esté ahí me llena de satisfacción”.

Víctor Daniel Solari ya dejó su casa, donde tiene una panadería, para ir hacia el colegio donde trabaja con Susana, su esposa, directora de la primaria del pueblo.

Está literalmente en un sueño. Fanático de River desde la cuna, no puede creer lo que está viviendo y así se lo cuenta a Olé a la espera de ver nuevamente al Pibe con la #16 de River en cancha.

-¿Cómo logró mantenerse tranquilo durante la negociación la persona que por River les puso Matías Jesús, Pablo César y Santiago a sus hijos?

-Fue difícil. Cuando se conoció la noticia de su posible llegada a River, lo llamamos a Pablo y nos dijo que todavía no estaba cerrado… Entonces, como familia y por intermedio del gobernador de San Luis (Alberto Rodriguez Saá), que es fana de River, hicimos movimientos para conseguir dar con la dirigencia. Aprovechamos que el equipo venía a Villa Mercedes para jugar con Barracas por la Copa Argentina…

-¿Cómo fue eso?

Queríamos charlar un poco sobre cómo estaba la cosa, porque que te busque River no es algo de todos los días. Deseábamos de corazón que Pablo pudiera vestir esa camiseta. Y por suerte tuvimos esa posibilidad de estar con los dirigentes para consultarles si el sueño se nos iba a cumplir.

-¿Encaró directamente a Brito y a Patanian para preguntarles por el pase de Pablo? ¿Fue así?

Sí, sí: nos hicieron el contacto y estuvimos con los vices, con el presidente y con Enzo. Los encaré y nos dijeron que en un día o dos iba a solucionarse todo porque sólo faltaban detalles. Y entonces nos volvimos tranquilos a Arizona…

-¿Y cómo fue conocer a Francescoli, uno de sus ídolos?

-¡Otro sueño! ¡Otro sueño! Uno lo ha admirado toda la vida: yo también fui jugador de fútbol. Jugaba de 9 y el Enzo era un referente. Más todavía por su forma de ser: sin conocerlo, uno ya se daba cuenta de cómo era. Y eso a me representaba.

El debut de Pablo en River, ante Gimnasia en el Monumental. Sueño cumplido para toda la familia.
Foto: Rafael Mario Quinteros - FTP CLARIN RMQ06354.JPG Z

El debut de Pablo en River, ante Gimnasia en el Monumental. Sueño cumplido para toda la familia.
Foto: Rafael Mario Quinteros – FTP CLARIN RMQ06354.JPG Z

Víctor y Susana viven el fútbol con tanta pasión que tres de sus hijos tienen nombres de futbolistas: Matías Jesús, quien se especializa como médico en Buenos Aires, Santiago -juega en Gimnasia de Mendoza- y Pablo César. Todos por linaje riverplatense. “El momento de los nacimientos coincidió con las explosiones de Almeyda, Aimar y el Indiecito los jugadores que pasaban, entonces elegíamos uno y lo poníamos”.

-¿Alguno otro de sus hijos lleva un nombre futbolero?

-Sí: Mateo se llama Gabriel por Batistuta, pero porque el Bati me gustaba porque como yo jugaba de 9 y fue un referente de la Selección Argentina. Mate es el único que se me hizo del otro lado, de Boca, por un vecinito…

-Lo que habrá sido la final de la Libertadores 2018 en esa casa…

-Mirá, él estaba en casa conmigo y trajo a un compañerito de Inferiores de Talleres que era de Boca… A la final la vimos Pablo, su compañerito, Mateo y yo.

-¿Y?

-¡Y hubo una de gritos! Fue una cosa de locos. Porque Pablo y yo gritábamos los goles y los otros dos se quedaban calladitos… Son momentos que uno pasa en familia, pero tranquilos…

-¿Pablo es muy fanático?

-Él no, pero el mayor, sí: ¡Santiago es insoportable! Ahora a lo mejor como juega al fútbol está más tranquilo, pero antes era imposible ver un partido con Santi. Hasta yo le decia que no podía ser tan fanático… En ese sentido Pablo es más tranqui.

-¿Y cómo vieron su debut?

-¡Fuimos con toda la familia al Monumental, no nos lo íbamos a perder! No se le notó, pero debía estar ansioso. Aunque pese a eso, mostró su coraje: no muchos pueden vestir la camiseta de River ante 72 mil personas en el Monumental, agarrar la pelota y encarar, no muchos pueden. Calculo que las piernas te deben temblar.

-¿Cumplió el sueño por usted?

-Sí. Yo jugué siempre aquí, en las Ligas amateurs y a Primera no pude llegar. ¡Me hubiese encantado jugar en River! Mirá. me acuerdo de que en 1986 me llevaron a San Lorenzo pero como era como Pablito en eso de extrañar, no tuve el coraje para quedarme. Eran otros tiempos. Y tal vez me faltó un papá que me apoyara y me acompañara…

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