En nuestro fútbol no se juega

No todos los partidos son como la final del miércoles, por suerte. Pero sí fue la exasperación de una tendencia: en el fútbol argentino los partidos no se juegan. Los números de la medidora de estadísticas Opta, ilustran: con el tiempo de descuento, sumaron 99’27”. De ellos, ¿cuántos estuvo la pelota en juego? Menos de 43’.

Interrupciones, faltas, caídos, atención en cancha, demoras en tiros libres, laterales, saques de arco, corners, los nueve cambios… Unos pocos equipos intentan darle ritmo e intensidad al juego; la mayoría parece salir con el objetivo de que el reloj corra, con toda clase de vicios ya hasta aceptados.

El carrito ya es protagonista. Tipos que pueden caminar perfectamente lo piden para tardar más.

El carrito ya es protagonista. Tipos que pueden caminar perfectamente lo piden para tardar más.

De todos, el más perverso es el que parece obligar a todo el mundo a parar cada vez que un tipo se cae al suelo, como si el árbitro o los rivales que no frenaran (si la tienen los compañeros siguen el juego, pero se les van encima a los contrarios para que la tiren afuera), fueran unos sádicos a los que no les importa si un colega se desangra. Casi siempre es teatro, exageración, especulación.

Tiro libre para el rival, me llevo la pelota hasta que los míos se acomodan. O me paro adelante para no dejarlo sacar.

Los árbitros, cómplices, no reponen al juego el tiempo que se pierde a propósito (AFP PHOTO / Yasuyoshi Chiba).

Los árbitros, cómplices, no reponen al juego el tiempo que se pierde a propósito (AFP PHOTO / Yasuyoshi Chiba).

¿Y qué hace el árbitro? Cómplice del que demora, se lava las manos, trata de no complicarse (si no se juega, no hay polémicas), se enoja con los que quieren apurar, se come las actuaciones de los que se hacen los muertos. Antes los distinguía su capacidad para dar continuidad al juego, hoy también son artífices de demoras y dilaciones.

Capítulo aparte: los arqueros. Saben que con ellos en el suelo el juego no puede seguir, y todos “se lesionan” cuando van ganando, o para darle tiempo al DT a reubicar piezas, o a un compañero con la camiseta rota para que se la cambie.

¿A alguien le importa que se afanen medio partido, que el juego no fluya, que se vuelva insoportable, como para encontrarle la vuelta a esto?

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