Empezó el ciclo Tevez en Central

Se encargó el propio Carlitos de aclarar que no es que se recibió de DT ahora con el triunfo sobre Newell’s, acaso para reivindicar su trabajo desde el mismo día en que llegó a Rosario Central. Pero el efecto de esta victoria ya marca la primera bisagra.

Lo que podía ser leído como la auspiciosa vuelta al ruedo del fútbol de un crack tras su controversial retiro como jugador, en los primeros días de su sorpresivo desembarco en Arroyito se transformó en un camino pedregoso, que le iba a agregar dificultad a la ya compleja tarea de encaminar una nave sin rumbo.

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Primero las divisiones dentro del propio club, donde había gente con otro candidato al cargo. Las dudas que generaba su falta de experiencia, y las que agregaba la inserción como mano derecha de un entrenador muy exitoso, pero en otro deporte.

Después, el extraño anuncio de Carlos Retegui, el comensal que se levanta y se va cuando están a punto de servir el primer plato, y la ruidosa pelea con Carlitos por los medios. La conveniente postergación de un partido de Copa Argentina y el préstamo del predio de Ezeiza, todo enfilado a relacionarlo con favoritismos políticos.

Y un arranque solo con sus hermanos, sin antecedentes en el fútbol, completando un cuerpo técnico que vio a su Central perder los dos primeros partidos.

Las cosas se fueron encaminando. Armó un equipo entusiasta, lleno de pibes del club, y se graduó con honores en el clásico más inexplicable del mundo. En el partido pasó la prueba de improvisar un cambio de sistema cuando, por lesión, perdió rápidamente a Buonanotte.

Si todo había sido tan rocoso, cuestionado, complicado desde su llegada, ahora se le abre un camino apacible, con el crédito que da en la ciudad ganar el clásico, con lo que significa en esa galaxia aparte que es Rosario. Estará ahora en él aprovechar con trabajo este viento de cola.

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