Elías Gómez y un puesto que no sostiene por rendimiento

“Confianza, viejo. Tenete confianza”. El enérgico aliento/ reto de Gallardo a Elías Gómez ante Independiente no fue una simple reacción al pasar del entrenador de River. Fue, al cabo, la prueba más clara de que los indicios de su decreciente nivel persisten. Y si el lateral izquierdo sigue manteniendo su lugar en el equipo no es por su rendimiento sino más bien por la falta de una alternativa de garantía en el lateral derecho.

El Muñeco es consciente de que Elías es como la pata floja que sostiene una mesa que podría perder aún más el equilibrio si pierde ese sostén, por más torcido que esté. Sin embargo, los hinchas desean que Milton vuela a la banda izquierda a como dé lugar y eso se refleja en que casi el 80% de los que votaron en la encuesta de Olé prefiere al entrerriano en su hábitat natural antes que a uno de los refuerzos que llegó a principio de 2022.

A Elías le sobra potencial físico, calidad técnica en su zurda, voluntad, desgaste e intensidad para pasar constantemente. Pero carece de criterio, precisión y lucidez en la ejecución de cada una de sus intervenciones. Esa falta de seguridad que le reclama Gallardo, justamente, parece nublarlo. Porque no enfoca un destinatario en sus envíos desde la banda sino que hasta genera la sensación de que mete la pelota en el área como un acto reflejo, sin convicción.

Acaso sea porque en el 4-1-4-1 que utiliza el Muñeco este año el zurdo sienta que el extremo izquierdo (Barco, por lo general) le obstruye su recorrido y a él le cuesta tanto asociarse en el juego corto con los volantes internos como darle apoyo al wing. Aunque lo más grave es que tampoco cumple en la marca, la prioridad en esa posición, y hasta falla pases sencillos y que desnudan la inseguridad que lo envuelve.

El año de Elías Gómez

EG29 integró el 11 en 13 de los 15 partidos de la LPF, aunque más por los inconvenientes en la banda opuesta que por su rendimiento. Sin Robert Rojas, (podría volver en septiembre), el Muñeco sumó a un Herrera que nunca transmitió solidez y Mammana emparchó ese hueco hasta que se consolidó como central.

Entonces, Casco fue la variante más confiable en la derecha y Elías, la única en la izquierda. Así las cosas, Napoléon repetiría ante Newell’s la línea de cuatro que puso en Avellaneda, algo que pudo hacer sólo cuatro veces (tres al hilo) en este semestre, ya que sacar a Gómez significaría mover aún más a una defensa que este año sufrió casi tanto desequilibrio como la economía Argentina.

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