el rol clave de lo mental y las emociones

Los deportistas y, en particular, los futbolistas, están expuestos cada semana a situaciones poco comunes para el resto de las personas. Cuando todo marcha bien y la hinchada está conforme, no suele haber problemas, pero si las cosas para el equipo no fluyen, los jugadores viven una constante de situaciones desagradables, que a veces van desde los insultos y los destratos a cuestiones más graves. Ni hablar de la presión, aunque entendida como la exigencia de tener que llegar al “éxito” deportivo y económico en carreras que, por lo general, suelen ser cortas en comparación a otros oficios.

Desde ese lugar, y con el objetivo de que los miedos no impidan que demuestren su talento en la cancha, Karina Scomazzon, Coach de Intervención Estratégica para el Alto Rendimiento, acompaña a una gran cantidad de jugadores y deportistas que buscan potenciar sus habilidades y utilizar los momentos de frustración y los errores como método para superarse. Como le explicó a Olé, se trata de un proceso que atraviesan los atletas para estar preparados si deben afrontar situaciones de exposición, aprendiendo a sobreponerse al error y manejar sus emociones en plena cancha. Parte del cuerpo técnico del Alianza Petrolera de Colombia, arrancó coacheando a Frank Fabra y a él le siguieron otros tantos: Franco Armani, Rafael Santos Borré, Andrés Roa y hasta Leo Díaz, el arquero de River que debutó en aquel Súper con Boca por las bajas de Covid del Millonario.

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– ¿Cómo es tu trabajo con los futbolistas?

– Es parte de un proceso. Se trabaja como parte de un entrenamiento más, se trata de un entrenamiento mental. Salvo lo que le pasó a Leo Díaz, ja. Es un trabajo que se va haciendo a conciencia, todas las semanas. Tenemos contacto en la previa a los partidos y generalmente después también. Con los que estamos lejos, cada tanto hago un viaje para vernos presencialmente. Básicamente, se trabaja optimizando y poniéndole mucho más foco a esta variable que tiene que ver con la presión y cómo voy a lograr lo que digo que quiero lograr. Cómo mi cabeza trabaja a mi favor o en contra. Una de las cosas que trabajamos tiene que ver con cuáles son los escenarios posibles, cómo podemos desenvolvernos, no sólo desde lo individual, sino también desde lo colectivo. Si hay algo que puntualmente que se nos viene a la cabeza permanentemente, cómo resolverlo en tiempo real, cómo tomar decisiones conscientes en medio del partido, cómo recupero el “control” y la regulación de lo que estoy pensando cuando cometo un error… En ese momento, rápidamente tengo que recuperarme, porque en cuestión de segundos necesito estar de vuelta en foja cero. Ahí se trabaja mucho desde esta comunicación interna, desde lo individual, y de manera colectiva se trabaja muy fuerte en el equipo y la comunicación: conocerse entre sí para saber de qué manera optimizamos la comunicación entre todos.

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Karina Scomazzon, Coach de Intervención Estratégica para el Alto Rendimiento.

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– ¿Y en la semana previa al Superclásico? ¿Qué se charla?

– En el Superclásico hay que multiplicarlo por 100. Lo que me refiero básicamente es que son partidos en los que todo se potencia, hay mayor mirada desde todos los ámbitos e influye desde todos lados. Más presión, las redes, la vidriera, lo que significan esos partidos. Pero también se potencia con la pasión de esos días y el disfrute. No hay jugador que no quiera jugar un Superclásico, todo está puesto con una lupa, todo aumenta. Por eso digo que es tan importante hacer un proceso. Así como el jugador se levanta todos los días y va a entrenar, lo mismo con esto, que es un trabajo de desarrollo. Una vez que nuestros patrones de conducta empiezan a entender cómo pensamos, para que nos sume y no para que nos cierre posibilidades, eso empieza en algún momento a automatizarse. Ahí es donde tenemos jugadores que realmente logran resultados extraordinarios. A veces no tiene que ver directamente con su talento, sino con cómo lo utilizan a su favor.

La coach acompaña a jugadores en su trabajo mental. Foto: Instagram.

La coach acompaña a jugadores en su trabajo mental. Foto: Instagram.

– ¿Trabajaste en conjunto con los equipos de psicología de clubes como River o demás?

He coacheado a varios técnicos, a veces desde adentro y a veces desde afuera, pero siempre me gustó el trabajo integral y en alianza. Me parece genial que las diferentes profesiones se unan en pos de lo que es importante: el jugador. Hay equipos que tienen psicología deportiva, otros que sólo tienen coaches, pero estoy convencida de que donde sume mi trabajo, allí estaré. En algunos casos me ha pasado y hemos trabajado junto a una psicóloga, con trabajos extraordinarios. En el caso puntual de Alianza Petrolera, la parte mental está totalmente a cargo mía, como parte del cuerpo técnico me encargo de eso. Tenemos sesiones virtuales por Zoom y viajes de 10 o 15 días cuando se trabaja de manera presencial con todo el plantel. He trabajado en otros equipos que no puedo mencionar, incluso de Argentina, y también con un técnico en Grecia desde la distancia. Es un trabajo diferente, apasionante y con muy buenos resultados de manera integral. Cuando el jugador logra tener esa contención, no sólo desde lo físico y tradicional del fútbol, realmente se logran muchísimos mejores resultados, porque en lugar de ir a la perfección se va a la excelencia.

Scomazzon con Santos Borré, ex River. Foto: Instagram.

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Andrés Roa, volante de Independiente, otro de los que trabaja con ella. Foto: Instagram.

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– El caso de Leo Díaz fue excepcional… ¿Cómo trabajaste con él en las horas previas a aquel Superclásico?

Cuando pudo poner en palabras todas las cosas que tenía en su cabeza, el talento fluyó. Muchísimos clientes de otros clubes, más allá de River, me han dicho que lo felicitara. Cómo se adueñó de ese arco fue increíble. El talento no va a cambiar, pero sí cuánto puede ser utilizado completamente y cuánto estará condicionado por los miedos. Es un chico muy joven que supo hacerse de ese arco con mucha valentía, una historia que se la va a contar a sus hijos. El fútbol tiene estas cosas: la oportunidad aparece y uno tiene que estar listo. Todo el trabajo previo que se pueda hacer desde este lugar, siempre es de mucho valor.

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Leo Díaz tuvo un debut auspicioso contra Boca en plena pandemia.

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– ¿A él llegaste por Franco Armani, verdad?

– Trabajo con los representantes de Armani. En ese momento justo tenía una sesión con Rafa Borré y me contó que tenía Covid. Después, me cuentan que habían varios más y los representantes de Franco se pusieron esa noche en contacto para conseguir el número de Leo. Al otro día a las ocho de la mañana le mandé un whatsapp, presentándome, por supuesto, y ofreciéndole este espacio que venía sugerido por el resto de la gente. Rápidamente tomó la opción y fue una experiencia maravillosa. Sobre todo por cómo logró hacer uso de su cabeza a su favor para mostrar todo lo que sabía.

– La homosexualidad en el fútbol es un tabú que de a poco se va rompiendo… ¿Te tocó acompañar algún caso?

– Sí. Es una pregunta interesante y profunda. Con muchas empresas esto se trabaja desde la inclusión, desde la diversidad… Yo digo que nuestro objetivo va a estar logrado cuando ya no tengamos que hablar ni de inclusión ni de diversidad, sino simplemente de equipos. Es algo que obviamente inquieta, a pesar de que hemos avanzado muchísimo en estos temas en Argentina y a nivel global también. Siempre hay espacios para trabajar. Es una variable que me encantaría que pronto ya no se tenga que tratar, porque justamente cuando hablamos de inclusión es porque hay personas que se deben incluir. Me gustaría que ya no haya que pensar en incluir, sino que sea parte de la naturalidad.

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– ¿Sos optimista en relación a cómo se tratan estos temas y lo que viene?

– Creo que vamos por ese camino. En algunos casos cuesta un poco más y en otros menos… ¿Tiene impacto? Sí… ¿Lo he trabajado? También. Pero se toma como una variable más: la confianza en sí mismo, el autoconocimiento, poder entender dónde vamos a aportar valor al equipo… Es parte de poder regular y hacerse cargo de su propia profesión y desde el lugar que cada uno puede aportar al resto. Creo que si logramos verlo como cualquier otro deporte, desde el lugar del aporte social, el fútbol nos enseña muchísimo. El fútbol es la vida misma. El día del debut de Leo Díaz, todos fuimos un poco él. Por el impacto y por el sueño hecho realidad. El chico que ni había debutado en Reserva, estaba en el arco de River durante un Superclásico, en medio de una pandemia. Esta pregunta, por supuesto, tiene mucho camino que recorrer: es una realidad que nos toca y no podemos hacernos los tontos. Mi acompañamiento es a la persona y todas las variables y cosas que le inquieten o sienta que la puedan llevar a otro lugar. La persona en sí es mi gran foco de atención. Por eso, lo que traiga a las sesiones, que a veces es este tema, a veces lo familiar, lo económico, lo futbolístico o lo grupal, todo se trabaja. Se toma al jugador como un integral y se lo acompaña. No solamente cuando logra resultados, sino en ese proceso hasta que realmente llegue a los lugares que quiere, que tienen que ver más con plenitud y con superación que con alcance.

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