El rival es Croacia, no el árbitro

Dos errores podríamos cometer en relación con los arbitrajes que va a tener Argentina en lo que queda del Mundial. Uno sería destinar demasiadas energías al referí y desconcentrarnos de los objetivos centrales: el partido, el juego, la táctica, el rival. Es contra Croacia que hay que jugar mañana, no contra el árbitro. Como en tantos otros aspectos de la vida, acá el que se enoja, pierde.

El otro sería confiarnos en que la presión que metieron las declaraciones de Messi contra el español Mateu Lahoz y la designación del italiano Daniele Orsato nos hagan suponer que la FIFA tomó nota y nos enviará a un hombre “amable” y transigente con el que, además, la Selección ya ganó un partido en esta Copa (en la segunda fecha de grupos).

Mateu Lahoz en sus cruces con Messi (Reuters /Kai Pfaffenbach).Mateu Lahoz en sus cruces con Messi (Reuters /Kai Pfaffenbach).

Orsato tiene buena reputación en Europa (continente de donde son todos los árbitros que nos designaron en este Mundial) y la Comisión de Árbitros le dio el partido inaugural de Qatar; actuó correctamente, y también en Argentina-México.

Esto no significa que se convertirá en amuleto o será proclive a fallar a nuestro favor; de hecho, quejas como las de Leo después del mal trabajo de Mateu Lahoz no predisponen bien a los demás árbitros con Argentina.

En 2014, un árbitro con el que Argentina ganó dos partidos no le dio el penal en la final (EFE / EPA / Abedin Taherkenareh).En 2014, un árbitro con el que Argentina ganó dos partidos no le dio el penal en la final (EFE / EPA / Abedin Taherkenareh).

Y no olvidemos la experiencia de Brasil 2014, donde también un italiano, Nicola Rizzoli, pitó en los triunfos de Argentina contra Nigeria y Bélgica y, cuentan en las comidillas arbitrales, Grondona hizo fuerza por volver a tenerlo al llegar a la final, donde los comisionados de FIFA pensaban poner a un sueco.

Pero el tal Jonas Eriksson le había pitado un tiro libre al borde del área a Suiza en el tercer minuto agregado al suplementario, y Argentina pasó a cuartos con el corazón en la boca. Ese “mal recuerdo” del sueco y la creencia de que con Rizzoli ganábamos (en el árbitro funciona al revés, no quiere quedar pegado como favorecedor de alguien), terminó como terminó: en la jugada en la que Neuer le hizo penal a Higuaín y casi lo desnuca, cobró tiro libre para Alemania.

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