El pagaré Monumental del River de Gallardo

En Mendoza, en La Boca y en Europa. El fragmento geográfico de la copla riverplatense ofrece un tour por las coperas y exitosas sedes superclásicas. Postales que contrastan inadvertidamente con un registro deficitario frente al rival eterno en el fuero local: el Monumental, de hecho, no alberga una victoria frente a Boca en torneos de liga de AFA desde el 16 de noviembre de 2010, cuando lo venció 1-0 con gol de Jonatan Maidana.

Una estadística que abarca ocho partidos -el peor recuento de River junto con el de la década del 90, entre el Apertura 90 y 99- durante tres ciclos (Matías Almeyda, Ramón Díaz y el actual) y que Marcelo Gallardo necesita cortar en una instancia del campeonato en la que no puede ofrecer ventajas en la carrera por el título que por ahora mantiene con Talleres. Y sabiendo, incluso, que pese a la optimista mirada de Rodolfo D’Onofrio puede ser su última foto en un partido de este calibre.

Se trata, en definitiva, de una mamushka de pagarés para el deté, ya que uno está embebido en el otro. Del mismo modo que durante los siete años y tres meses que lleva en River no consiguió consagrarse en los campeonatos de liga, tampoco pudo ganarle a Boca en esos torneos. Una realidad que contrasta con los hitos coperos -la Libertadores 18, máximo exponente- que le dieron un valor agregado a su ciclo.

Quizás por eso no pueden analizarse todos los clásicos del mismo modo, ya que cada uno tuvo su atmósfera. Por cómo los disputó River -casi nunca guardando apellidos, apoyándose en sus mejores talentos, lo que vuelve más extraña la racha adversa- y también por la estrategia adoptada por Boca en cada cruce.

Maidana celebra su gol frente a Boca en 2010.

Maidana celebra su gol frente a Boca en 2010.

Un ejemplo de contraste se da entre el 2-2 de 2012, el que arrancó la serie deficitaria, y el último cruce en Núñez. En el primero, confiando en su potencial, Boca hizo valer su confianza revirtiendo un 0-2, empatándolo a los 90’ con gol de Erviti. En cambio, con la fe desnutrida producto de los sucesivos golpes frente a Gallardo, en 2019 Alfaro apeló a la barricada, inventó a Soldano de 8 y abrazó un 0-0.

Sin embargo, del mismo modo que el 1-1 del 2014 no tuvo parentesco con el 0-0 de 2016 (en el primero, River peleaba el torneo; en el segundo, merodeaba la mitad de la tabla) tampoco se pueden pensar las derrotas como clonadas: el triunfo visitante 1-0 en el campeonato de PD 2015 le sirvió de desahogo a Boca post eliminación en octavos de la CL en el triste episodio del gas pimienta y de la caída en semis de la Sudamericana 14, días en que Tevez se animó a resaltar que “todo volvió a la normalidad” buscando anestesiar lo anterior.

El 2-4 de 2016, en cambio, acabó dejando en evidencia la falta de efectividad de un River que generó más pero convirtió menos que un rival que sí capitalizó lo propio.

La última derrota de River en el Monumental también se precipitó en un contexto muy complejo, ya que se disputó en el fin de semana posterior a la eliminación de la CL 2017 frente a Lanús. Y entonces llegó la reacción y el “inventaron el VAR” de Enzo Pérez contra Néstor Pitana en lo que sería hasta ahí la peor semana del ciclo Gallardo.

Ahora bien: ya sea por no adoptar la misma tensión que en los encuentros internacionales -la problemática que llevó a River a no sostenerse en la pelea en las ligas de AFA-, por circunstancias fortuitas o por virtudes rivales, hasta aquí el saldo está pendiente.

La importancia de este superclásico para River

El último enfrentamiento entre River y Boca fue por la Copa Argentina: ganó el equipo de Russo por penales (EFE).

El último enfrentamiento entre River y Boca fue por la Copa Argentina: ganó el equipo de Russo por penales (EFE).

Este superclásico toma, entonces, un cariz especial. Por lo que representa, en primer lugar, el regreso del público al Monumental justo para un encuentro ABC1. Pero además porque -si decide no extender su contrato a partir del 31 de diciembre- ya no habrá revancha para un Gallardo que este año no logró derrotar a Boca, con consecuencias deportivas y anímicas.

La derrota por penales en la Copa LPF -en pleno brote de Covid-19- frenó el deseo de campeonar y de ganar una plaza en la Libertadores 22, pero el 0-0 en la Copa Argentina, también con caída desde los 12 pasos, no sólo cerró un camino hacia el torneo más importante de Conmebol en la proyección 2022: también caló hondo y generó una sensación de prematuro desgaste -que incluyó la eliminación ante Mineiro- que las posteriores victorias parecieron maquillar.

Se viene un nuevo duelo. Para saldar un pagaré. Del Muñeco y de Núñez. Un Súper pagaré que podría servir como combustible para el objetivo de máxima.

El pagaré de pagarés.

Un pagaré Monumental.

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *