El nuevo Pratto – Olé


Se tira a barrer. Se lanza al piso y le birla la pelota con precisión a Nacho Fernández. Sábado, 4 de enero. Segunda práctica de pretemporada en El Desafío. Pero él está enfocado, en ritmo. Como si la final de la Copa Argentina se hubiera disputado unos días antes, apenas. Lucas Pratto está encendido. Activo. Dejó el hibernadero y está en modo verano. Llevando adelante otra fase de su masterplan para recuperar ese lugar que perdió luego de la lesión en mayo. Una fisura en el sacro que le impidió tener continuidad en el segundo semestre de 2019 y de la que ya no quedan rastros.

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Pratto está bien de los músculos, pero todavía mejor de la cabeza. Lo estuvo en aquel primer día completo del plantel de River en Neuquén y también ayer, en el último entrenamiento del grupo previo al viaje a Uruguay para jugar vs. Nacional. Quedó muy satisfecho el cuerpo técnico por cómo cumplió al pie de la letra la planificación física que el profe Pablo Dolce preparó para el período de vacaciones. Marcelo Gallardo, luego de ganar la Copa Argentina, les pidió a sus jugadores que hicieran ese sacrificio de dedicarle un espacio a su descanso. No quería perder tiempo, el Muñeco. Pero el Oso hizo más que eso. Regresó antes a los trabajos, cumpliendo con cada ítem de esa serie de instrucciones para pulir el físico, ganar tiempo. Se entrenó a full. Incluso durante las Fiestas: el 24 de diciembre se lo vio trotar sobre una cinta, apenas horas antes del prime time del vitel toné y las confituras. Regresó impecable. Con ritmo. Habiendo dejado atrás ese fatídico final de partido ante Flamengo. Con expectativas de demostrar que puede ser el que fue.

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“Quiero quedarme, todos lo saben. Se lo dije al presidente, también al entrenador”. Pratto dejó en claro que su futuro inmediato está en River. Aun cuando el Inter de Porto Alegre se mostró por momentos obsesionado con tenerlo, dada la presión que ejerció Eduardo Coudet. Llegó una oferta de préstamo, incluso, para intentar llevárselo. Por el momento, su regreso a Brasil parece imposible. Porque River no lo vendería por menos de su cláusula (26.000.000 de euros) y porque, de transferirlo aun a préstamo, el club debería respetar un ítem que firmó al momento de comprarlo en 2018 y pagarle 2.000.000 de dólares al San Pablo.

En San Martín de los Andes pudo observarse ese compromiso. Porque a Lucas se lo vio muy bien tanto física como técnicamente. Vuela. Lo nota el cuerpo técnico. Dejando todo en cada entrenamiento de fuerza y potencia. Corriendo entre estacas y rematando con precisión a un palo para permitirles gritar un gol suyo a los hinchas que presenciaron la práctica del jueves. Corriendo con buen ritmo durante las jornadas de trabajo aeróbico que se celebraron en el Golf & Resort. Está metido, Pratto. Está en modo Oso recargado.

Porque entiende que la baja de Palacios deja un hueco en el equipo y que él, si Gallardo decide apelar a un cambio de esquema, puede tener chances de regresar al 11. Y, si no, buscará meter presión a Rafael Borré y a Matías Suárez, titulares hasta el 13 de diciembre. El reseteo del calendario también vuelve a foja cero la evaluación global de MG. Pratto lo entiende. Por eso, desde el primer día se tiró a barrer. A ganar la pelota. La posición. Su posición.

SAN MARTÍN (ENVIADO).

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