“El hincha hizo que el estadio lleve mi nombre”

Emocionado como pocas veces. Así se lo nota a Ricardo Enrique Bochini. A los 67 años, las muestras de afecto de la gente lo conmueven como nunca antes le había sucedido. A horas de que la cancha de Independiente pase a llevar su nombre, el máximo ídolo de la historia del club siente una adrenalina similar a la que recorría sus piernas cuando jugaba y maravillaba a los hinchas con su magia. Mañana, antes del partido entre el Rojo y San Lorenzo, el Maestro jugará este domingo unos minutos en un partido entre los equipos de fútbol senior de ambas instituciones. Será una tarde para el recuerdo. Y un merecido homenaje en vida para quien disputó 715 encuentros en Independiente, convirtió 108 goles y cosechó 14 títulos: cuatro Libertadores, dos Intercontinentales, tres Interamericanas y cuatro torneos locales.

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-¿Qué te genera que la cancha de Independiente finalmente lleve tu nombre?

-Esto es algo muy especial para mi, ya que para un jugador es muy difícil conseguir que le pongan su nombre a la cancha. En este caso además es el equipo en el cual jugué toda mi carrera. Se va a dar la concreción de que se le va a agregar el nombre, que hoy es de Libertadores de América. Esto se debe a que yo estuve en ese club solamente, siempre en Independiente. Fui el que más partidos jugó, el que más campeonatos ganó. Y además la gente siempre que me veía a mi en cualquier parte, cada vez que me encontraba a hinchas de Independiente, me decían que la cancha tenía que llevar mi nombre. Me lo dicen desde que le pusieron Libertadores. Y bueno, esa presión de la gente pienso, sumado a todos los méritos que uno hizo durante muchos años, fueron clave. Y también Diego (Maradona), fue muy importante, influyente para esto. Él siempre lo decía en todas partes cuando hablaba. Y más el año pasado, cuando fue con Gimnasia. “Esta cancha tiene que llevar el nombre de Enrique Bochini”. También todo eso creo que fue sumando para que esto se concrete, que se haga realidad. Pero principalmente creo que fue la gente la que lo hizo, por lo que uno le dio en cuanto a campeonatos.

-¿Qué sentiste cuando Maradona dijo eso el año pasado?

-Fue algo que no voy a poder olvidar. Bertoni también lo dijo varias veces, incluso en la Feria del Libro. Los socios, hinchas, integrantes de peñas siempre hicieron fuerza para que esta idea se haga realidad. Estoy muy contento.

-¿Recordás cuál fue la primera vez que pisaste la cancha de Independiente?

-Sí, fue en un entrenamiento en 1971. Después, al poco tiempo, me tocó jugar un partido contra Boca junto a la Tercera en la Doble Visera, antes de debutar en Primera.

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-Qué locura hubiese sido pensar en ese momento que esa cancha iba a llevar tu nombre medio siglo más tarde…

-Sí, nunca lo hubiese imaginado. Hay una platea que lleva mi nombre, una calle en Avellaneda, otra en Brasil, la gente me hizo una estatua en Mar del Plata. Es algo que nunca había pensado, un premio hermoso para mi carrera. Hay otros estadios que llevan nombres de jugadores o técnicos: Maradona en Argentinos y Napoli, Bielsa en Newell’s. Creo que hice méritos para que la cancha lleve mi nombre, porque la encuesta que se hizo para poner el nombre de “Libertadores de América” fue manejada por Julio Comparada y un pariente de él. No fue una votación normal y transparente, se hizo por internet. Si la hacían bien, yo la podía ganar. En ese momento me dio mucha bronca, porque no eligió la gente, sino un presidente.

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-Hace rato que la gente viene reclamando un cambio de nombre…

-Sí, los hinchas me lo hacían notar y me lo decían cada vez que me cruzaban acá o cuando me tocaba viajar al interior del país.

-¿Es cierto que hubo un tiempo en el que viviste en la cancha?

-Sí, llegué a dormir abajo de la tribuna y en los vestuarios que estaban al lado de la pileta. Ahí estuve durante todo el año 1971 y gran parte de 1972, poco tiempo antes de debutar en Primera. Cuando arranqué ya vivía a 20 metros de la sede.

-¿Cómo era vivir en la cancha?

-A mí me gustaba porque tenía buenos amigos: Carrica, Saggiorato, Ruiz Moreno, el Negro Galván, un ocho que se llamaba María y un wing izquierdo de apellido González, que llegó a jugar en Independiente. Que esa cancha lleve mi nombre va a ser un homenaje de por vida, como el que tiene Erico con su platea. Esto es para siempre.

-¿Cuál fue para vos tu mejor partido en esa cancha?

-Contra River (NdeR: 2-0), en la final de Nacional 78. Metí dos goles. ¿Por qué digo que fue el mejor? Porque era una final, contra un gran equipo que tenía a varios campeones del mundo con la Selección en 1978. Jugué muy bien y, además de los goles, generé varias situaciones y tuve buenos pases.

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-¿Y los partidos que más recordás en la Doble Visera cuáles son?

-Varios, pero siempre tengo muy presente un 3-0 contra Cruzeiro para llegar a la final de la Libertadores de 1975: teníamos que meter tres goles para avanzar y lo logramos. Tampoco me olvido del clásico contra Racing en 1983, cuando nosotros salíamos campeones y ellos, que ya habían descendido, querían evitar que pudiéramos dar la vuelta.

-¿Cómo te imaginás el domingo a la tarde? ¿Se siente un poco el nerviosismo de salir a la cancha, como cuando eras jugador?

-La adrenalina está, pero uno va a disfrutar. Ver a os hinchas me va a emocionar. Y más después de la pandemia, cuando se jugaron muchos partidos a puertas cerradas. Si la gente corea mi nombre, la emoción será terrible. Ya me pasó el día de mi despedida. Y hace un tiempo me sucedió un Mar del Plata, donde me hicieron una estatua y la emoción fue tremenda. Lo mismo me pasó en 2006, antes de un partido contra Gimnasia de Jujuy, y en el último homenaje a los campeones de la Intercontinental de 1984.

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-Te vas a poner los cortos en el vestuario, a salir a la cancha y la gente te va a ovacionar. ¿Ya te empezaste a hacer la película? ¿Será como un viaje a pasado, a tu etapa de jugador?

-Sí, sin dudas. Hace poco me hizo una entrevista Daniel Galoto, un periodista de Independiente, y me pasó los audios de mis goles contra la Juventus y Talleres. La emoción fue terrible porque pasan los años y el recuerdo sigue intacto. Ojalá pasen algunos goles en la pantalla del estadio.

-¿En qué pensás cuando vas a la cancha por la calle Alsina y ves a gente joven, que quizá nunca te vio jugar en vivo en un estadio, con tu nombre estampado en la camiseta?

-Es algo que me reconforta muchísimo. En Independiente me tocó vivir años incomparables, una etapa maravillosa. Lo que logramos va a ser difícil de igualar. Ojalá se pueda repetir la mitad. Me tocó ganar 13 campeonatos y peleamos un montón en los que salimos segundos o perdimos finales. Todos los años peleábamos campeonatos o llegábamos hasta las instancias decisivas. Y eso la gente no se lo olvida porque es la historia de Independiente. Una vez escuché al escritor, Eduardo Sacheri, que recordaba que la única vez que se abrazó con su padre fue en un partido contra el Cruzeiro, por la Copa Libertadores. Por eso los recuerdos del fútbol le quedan grabados a la gente. Si jugando pude darle una alegría a alguien, con eso ya estoy muy feliz. Porque yo jugaba para eso.

-Bocha, ¿con esto se cierra el círculo?

-Sí, y le quiero agradecer mucho a la gente, a los hinchas, a cada uno de los fanáticos de Independiente, que siempre hicieron fuerza para que esto sea posible. También a mis ex compañeros, porque sin ellos no hubiese podido lograr los campeonatos que me permitieron llegar a este reconocimiento. Si no hubiera ganado títulos, esto no estaría pasando. Y a Diego (Maradona), que siempre pidió que la cancha lleve mi nombre. Él lo dijo muchas veces, metió presión porque sabía lo importante que era su palabra. Donde quiera que esté, esto también es de Diego.

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