El hincha elige en Olé: Julián, el mejor después de Messi

Por su voracidad. Por su dinámica. Porque es implacable. Porque no para de subir la vara y correr las fronteras del asombro en cada partido. Porque con apenas 22 años no está ni por asomo condicionado la presión de jugar un Mundial. Porque viajó a Qatar como suplente y se ganó la titularidad a fuerza de goles. Porque ya se sienta en la mesa de los grandes centrodelanteros del mundo del fútbol y les discute con altura. Porque la está descosiendo y ya se ganó los elogios de Scaloni, Messi, Guardiola y hasta un técnico campeón del mundo como Menotti. Por todo eso, Julián Álvarez es el nueve Mundial.

Y con ese vértigo que ya es parte de su feroz crecimiento, sedujo a los hinchas argentinos, al punto que fue elegido por la gente como el jugador más importante de la Selección después de Messi. Así lo reflejó una encuesta de Olé en la que el Araña se impone con el 52% de los votos, por encima de pesos pesado como Nico Otamendi, Enzo Fernández y Dibu Martínez.

El cordobés naturaliza lo extraordinario de un partido a otro. Al mismo tiempo que acumula goles y habla en el mismo idioma que el Messi al que tiene en el altar, ya se convirtió en el tercer goleador del ciclo Scaloni junto a Fideo Di María, gritó siete veces en su ocho titularidades y logró que nadie se acuerde de Lautaro Martínez, el goleador de esta era que, hasta la llegada a Doha, parecía tener el puesto garantizado.

Parecía. Porque el delantero del City ratificó que no solo le hace goles a Patronato: también a Polonia, Asutralia o a Croacia, por caso, rivales de fuste que sufrieron esa voracidad con la que sale a comerse la cancha, a los rivales y al pasado.

La encuesta de Olé.La encuesta de Olé.

Porque Julián es futuro constante. River, la final en Madrid, Gallardo, su catarata de goles en Núñez, su promisoria irrupción en la Premier Legue de la mano de Pep, la admiración de las luminarias del City, su debut en el Mundial: el pibe ya dejó atrás todo eso y va por más. El domingo. Y siempre.

Julián es vértigo. Es despliegue. Es ataque y defensa a la vez. Es raspar a los rivales y degustar con la pelota. Es definición y acción. Es empezar en un área y encontrar la propina en la otra, como quedó demostrado en el segundo gol de una semifinal en la que hasta Messi admitió que la figura contra Croacia había sido la sensación de Qatar.

Las estadísticas reflejan con elocuencia que es uno de los delanteros más destacados de la Copa. Pero su aporte trasciende, y por mucho, el valor de los goles. Julián tiene un despliegue descomunal, corporiza al atacante moderno. Un atacante completo: la mete, pero además delata en cada acción una comprensión cada vez mayor del juego.

De tirar paredes con Juanfer Quintero o Nacho Fernández en River del Muñeco pasó a tocar con De Bruyne y Haaland en el City de Pep. Y de ahí, a dialogar conMessi como si se conocieran de toda la vida. Parece mentira que se fue del país recién a mediados de este año. Parece increíble que haya debutado en la Selección el 3 de junio del año pasado.

Pero es verdad. Argentina encontró en él mucho más que goles: encontró un crack que no tiene techo.

Messi celebra con Julián. (Foto: EFE)Messi celebra con Julián. (Foto: EFE)

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