El día en que River vio a Soldano jugar de 9

No nos quedemos con la goleada ni con los cinco o seis goles más que pudimos haber hecho. Tampoco nos enfoquemos en el brillo individual de varios (Barco crece, crece y crece, obliga a lo loco y no para de robar pelotas). Creamos en el funcionamiento del equipo, pensemos en eso. Un sistema de juego que enloquece a los rivales y se traduce en cosas como esta: en el segundo tiempo -con River ya goleando- Gimnasia llegó por primera vez al área de Armani a los 27 minutos, cuando Carbonero quedó frente al 1 y Enzo Pérez alcanzó a cerrarlo con la misma eficacia que Pauló Díaz lo había hecho en el primer tiempo ante Tarragona. Antes de esa chance no pudo hacer literalmente nada, salvo observar cómo la pelota estaba viajando de un lado a otro desde los pies de nuestros jugadores. Veintisiete minutos si poder respirar, casi. Dominio abrumador basado en la seriedad y la concentración que tiene esta versión 2021/2022.

Valiente Gimnasia, pese a todo. Valiente Pipo Gorosito en definitiva, al cabo un hombre de la casa. El Lobo no vino a colgarse sino intentar achicar la cancha con su línea de cuarto adelantada para intentar robar y salir rápido. Los sostuvo hasta la mitad del primer tiempo y luego sucumbió, pero el intento estuvo. Incluso los hinchas de River presenciamos una rareza histórica: cuando le tocó entrar, vimos a Soldano jugar de 9, algo inédito en el Monumental hasta hoy. Para ver 11 tipos amontonados cerca del travesaño habrá que esperar una semanita…

Esequiel Barco, figura de la cancha en la goleada de River a Gimnasia 4 a 0. Foto: AFP

Esequiel Barco, figura de la cancha en la goleada de River a Gimnasia 4 a 0. Foto: AFP

Zuculini, Simón, Armani, Braian Romero y Rojas celebran el triunfo de River frente a Gimnasia. Foto: AFP

Zuculini, Simón, Armani, Braian Romero y Rojas celebran el triunfo de River frente a Gimnasia. Foto: AFP

Noche en la que salió todo muy bien, hasta eso de meter los penales. ¿Se acuerdan cuando pateábamos cuatro y errábamos cinco desde los 12 pasos? Sirve para convencerse, cómo si hiciera falta, que este es el camino para someter a todo el que se nos pare enfrente, sin distinción de camiseta ni cancha.

Juan Fernando Quintero celebra su gol de penal, el tercero de River en la goleada a Gimnasia por 4 a 0. Foto: AFP

Juan Fernando Quintero celebra su gol de penal, el tercero de River en la goleada a Gimnasia por 4 a 0. Foto: AFP

El final fue obvio por partida doble: estadio lleno (72.000 personas, tomá nota del numerito, primo del alma) y todos pidiendo que el domingo, cueste lo que cueste, el domingo hay que seguir siendo paternal.

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