El De Frente de Racing

Fue extraño este estreno de Gago en el Cilindro, justo contra BK, que fue nuestro rey de la tenencia poco productiva. Ese afán laborioso y aguachento del primer tiempo se licúa en el error grave de Cáceres, porque las malas siempre vienen en cadena, y a remar por vez mil… Y enseguida todos dormidos, dos abajo y ahí retorna en cadena todo eso que venimos padeciendo en este año: una defensa poco vencida pero cada vez más parecida a las más fáciles de vencer, un equipo enfermo de impotencia de gol y una disfunción anímica que nos impide dar vuelta un resultado adverso.

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Y cuando los cambios de Gago mostraban lo poco que cambiaban y que lo único que quedaba era saber cuántos goles nos faltaba errar y si íbamos a poder evitar la goleada y el silbido atronador como en nuestras peores épocas, viene el descuento y el retorno de otra rancia costumbre del pasado insoportable, el “vamos, Racing vamos” que no se concreta y vuelve figura al arquero rival (igual que hace una semana en Rosario) y ese casi-casi que es una mejoría que no es mejoría, porque el equipo una vez más no da respuestas, igual que cuando jugaba pésimo con Don Pizzi pero ganaba seguido, igual que cuando jugaba peor que pésimo con Ubeda pero perdía seguido, igual que…

Siempre parece distinto pero no, son solo variantes de una misma mediocridad sin rumbo ni juego ni alma ni recursos. Somos un equipo-espejismo: que simula tener algo que verdaderamente no tiene. No generamos nada, ni siquiera insultos masivos y quizás esa sea la única diferencia con esas páginas lamentables del pasado que hace dos (¡dos!) años ni imaginábamos volver a recordar. Pendiente sin fin… Llegó Gago y se nota que cambió el ánimo, dijo Víctor Blanco…Podríamos cantar aquello del Cuarteto de Nos, eso de “vos siempre cambiando/ ya no cambiás más/ y yo estoy cada vez más igual, ya no se qué hacer conmigo”.

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