El Ciclón cortó la racha y volvió a festejar

Entre los varios caminos que el fútbol tiene para llegar un triunfo, hay dos muy marcados: dominar al rival hasta desnivelar en el resultado. O golpear primero y, desde la tranquilidad del marcador a favor, encontrar el mejor rendimiento. San Lorenzo tendrá mucho por trabajar pero, desde esa segunda opción, encontró los mejores minutos de juego desde que Ruben Insua es el técnico para un 2-0 contra Central Córdoba que representa su primera victoria en este campeonato.

Todos abrazan a Leguizamón, que marcó el 1-0.

Todos abrazan a Leguizamón, que marcó el 1-0.

Si hay una esperanza para el Ciclón es que, con rodaje, podrá tener un buen equipo en un plazo no tan lejano. Porque, esta vez, la mitad más uno de sus titulares (y otros dos que entraron) fueron pibes de la casa, de corta edad y escasa experiencia: Gattoni (23 años), Fernández Mercau (22), Rosané (22), Luján (21), James (21), Perruzi (21), Giay (18) y Leguizamón (19)… El temor es que las urgencias deportivas terminen quemando el buen laburo de la cantera. En el mientras tanto, los chicos tienen que hacerse futbolistas al andar… Y en Santiago del Estero dieron un paso gigante.

El Gallego estudió al rival y apostó a cortarle los caminos: 5-4-1, con doble tapón en cada banda. El tándem Elías-Cerutti por derecha para controlar a Ríos; y Fernández Mercau-Braida para bloquear al envalentonado González Metilli. Y funcionó, porque obligó al Ferroviario a centralizar el juego, desde la distribución de Kalinski y el buen pie de Soraire (tuvo un remate que pasó cerca). Y salvo en un pase cortado que Ramírez le filtró a López y Batalla achicó justo, le costó generar situaciones.

El Pocho Cerutti, uno de los puntos altos (Foto: Télam).

El Pocho Cerutti, uno de los puntos altos (Foto: Télam).

Pasa que lo mismo le sucedió a los de Boedo: por cortar los caminos, se “olvidaron” de atacar. Bareiro quedó muy aislado, las veces que ganó de espaldas y descargó, no había nadie para recibir en el área. Y cuando el paraguayo estaba cerca de Toselli, tenía más cerca camisetas blancas y negras que las propias. Sin Martegani (contractura) ni Ortigoza (pubalgia), la fórmula del visitante fue el pelotazo largo que sorteara la línea del medio local, sin demasiado éxito.

Los cambios favorecieron al Ciclón: el azaroso ingreso de Giay permitió el adelantamiento de Elías, a una posición en la que luce más; el otro, es todo del DT, que sacó al inconexo Braida por Leguizamón, un volante zurdo que pide pista. El pibe venía de convertir ante Arsenal, entró por derecha (Cerutti pasó a la izquierda) y, apenas ingresó, adelantó a su equipo. Primero, pifió, pero el Pocho le dio revancha y, con un remate mordido, puso la pelota junto a un palo.

La sonrisa del paraguayo Bareiro, autor del 2-0.

La sonrisa del paraguayo Bareiro, autor del 2-0.

Y desde ahí, fue todo de San Lorenzo: mientras Batalla sostuvo el cero en su área -intervino poco pero siempre bien-,Leguizamón desniveló en la contraria. Y con una gambeta larga a Di Benedetto, consiguió el penal -el VAR rectificó la omisión de Delfino- con el que Bareiro decoró el resultado.

Lo mejor del partido

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