después de su lesión, Solari gambeteó la mitad

Los mapas de calor del fútbol tienen un punto en común con las láminas abstractas que se utilizaban para los test de Rorschach para el psicodiagnóstico: todo está en la interpretación. En esa línea, alcanza con observar los fogosos picos de rojo en los heatmaps de Pablo Solari ante Newell’s, Tigre o Defensa y Justicia para demostrar que la versión del delantero puntano que jugó ante Boca y Banfield no fue la ideal.

La máxima expresión de un jugador que logró asimilar a toda velocidad el concepto del estilo Gallardo, pero al que la lesión sufrida ante Barracas Central claramente le ha limitado el rendimiento de élite que había mostrado hasta esa fecha.

Y entonces, más allá de que -según lo informado por el club- Solari ya está en condiciones óptimas luego de recuperarse en una semana de un leve desgarro en el cuadrado femoral derecho, las versiones del Pablo César de los dos últimos partidos son antagónicas a las del pre Súper.

Frente a Boca su influencia directa en el juego fue nula, quizás limitado por el temor a resentirse de su problema muscular. Y tres días después, quizás afectado por el mismo riesgo latente, frente a Banfield tampoco se lo notó fresco, natural, ni explosivo.

Esto no sólo quedó reflejado en los mapas sino además en los números: Solari pasó de tener un tiro cada 26 minutos en sus primeros 640’ en cancha -repartidos en nueve partidos- a patear dos veces en los 114 minutos del pack Boca-Banfield. Y aunque su margen de éxito en las gambetas no se modificó, sí lo hizo la frecuencia con la que el puntano buscó desprenderse de un rival con un regate: de ensayar una finta cada 11 minutos pasó a probar una cada 23. En promedio, entonces, intentó literalmente la mitad. Y eso River lo sintió muchísimo.

San Lorenzo, entonces, será de nuevo una medida para Pablo César: el propio Gallardo anticipó que el fútbol es “muy cambiante” y que el proceso de adaptación del ex Colo Colo podría incluir una meseta que él como líder necesita acompañar desde la palabra y la transmisión de confianza. Factores decisivos en una etapa de juventud.

Un campo de juego amplio para aprovechar

El Bidegain tiene 350 metros cuadrados más que el Monumental.

El Bidegain tiene 350 metros cuadrados más que el Monumental.

A favor, Solari tendrá un campo de juego mucho más extenso en longitud que el del Monumental, que tiene 350 metros cuadrados más de superficie como para aprovechar con sus sprints. Un talento en el mano a mano que, además, resultará muy útil para intentar romper una línea defensiva como la de San Lorenzo, habituada a la barricada, con tres centrales duros más dos laterales educados para el repliegue.

Sin embargo, para ello Solari deberá ser el de los primeros partidos. El que no sintió el cambio de camiseta. El que disfrutó de jugar defendiendo el escudo que abrazó con el corazón desde pequeño. Que lo llevó a marcar siete goles en 11 partidos, compensando aquella facilidad para el grito que supo tener hasta hace no mucho Julián Álvarez. No por estatus pero sí desde lo conceptual.

¡Dale Gasómetro, Pibe!

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