del “me hubiese gustado asistir a Boselli” a su costado musical

En 2020 decidió tirar la pelota afuera. Pidió el cambio y, por decisión propia, no volvió a entrar. Es que fuera de la cancha se encontró con su otra pasión, la música, esa que lo acompañó durante toda su carrera como un hobbie, pero que a sus 34 años lo desafió a pegar un volantazo. Y él se tiró de cabeza.

Sebastián Dubarbier (36), ex defensor de Gimnasia, Olimpo, Estudiantes y Banfield, y con un largo recorrido en Europa con pasos por Almería y Deportivo La Coruña, entre otros, hoy es el vocalista de Seba Dubar y Los Cruzados, un proyecto musical propio que ya cuenta con un disco en el ruedo y un segundo en producción. El platense, entre su nueva faceta y su vieja profesión, en un mano a mano con Olé.

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-¿Cómo surgió el tema de la música?

-Siempre tuve interés por la música, desde chico que me gustaba ir a ver bandas de rock. De chico, entre que jugaba al fútbol y todo, no tenía tiempo para tocar la guitarra y a los 19, 20 años, cuando me voy a Bahía Blanca, me compré mi primera guitarra. Ahí arranqué y no paré, aprendí siempre de forma autodidacta.

-¿Y cuándo te dieron ganas de dedicarte a eso?

-A eso de los 24 me puse a escribir y hacer cosas, y quería mostrarlo pero es un trabajo de mejora constante y me daba cuenta de que me faltaba todavía. Y a los 30, acá en Estudiantes, ya me di cuenta de que quería hacer algo serio con eso. Fue un proceso largo, de muchos años y mucho trabajo, y por suerte ahora ya estamos haciendo la producción del segundo disco con la banda y hay mucho material.

Rompecabezas, el primer disco de Seba Dubar y Los Cruzados.

Rompecabezas, el primer disco de Seba Dubar y Los Cruzados.

-¿Tocabas en las concentraciones, por ejemplo?

-No, siempre me gustó tocar pero era algo más privado. Sí en la última etapa en Banfield, que estaban Jonás Gutiérrez y Daniel Osvaldo, tocábamos y cantábamos… lindas zapadas se armaban.

-¿Te inspirás en el fútbol a la hora de componer?

-Son dos cosas hermosas de hacer, ya sea como hobbie, como trabajo o como forma de vida. Creo que van de la mano, son dos pasiones y yo en los temas suelo meter metafóricamente al fútbol, en general como desamor. El fútbol es dañino en algunos sentido: cuando ganás sos el mejor y cuando no, el peor, y eso te lleva a generar ideas.

-¿Cómo te sentís arriba del escenario? ¿Qué diferencia hay con la cancha?

-Es diferente. Dentro de la cancha tenés 10 compañeros, la tocás de vez en cuando, el protagonismo es mucho menor y los errores te cuestan mucho más caro porque tenés una responsabilidad y una ciudad entera que quiere que ganes atrás. Y en el escenario estás en primer plano, te están mirando todo el tiempo, y es otra la atención del público. Tenés que estar generando movimiento y actividad con el público todo el tiempo, yo tengo cinco recitales encima nomás pero de a poquito me voy soltando. Y si pifiás tenés que seguir como si nada.

-Y todo lo que es la previa, los nervios, la ansiedad y demás, ¿Se vive parecido?

-Eso lo llevo bien, me relajo con una cervecita antes de subir, je. Lo voy armando como puedo, y disfrutando, es un disfrute en todos los sentidos. Es un momento lindo de vivir la previa de subirse al escenario, y una vez que te subís tenés que meterle y no parar. El show tiene que continuar.

-¿Sos mejor con la guitarra o con la pelota?

-No, con la pelota, ja. Con la guitarra soy un gran acompañante, pero el violero que sabe es Facu (Facundo Lizondo, guitarrista de Seba Dubar y Los Cruzados), je.

Sebastián Dubarbier se lanzó como cantante.

Sebastián Dubarbier se lanzó como cantante.

-¿Y cómo es el proceso creativo?

-Yo escribo hace más de 10 años, tengo bastante material. Al principio escribía muchísimo de cosas que quería escribir, de la vida misma o cosas que se me venían a la cabeza. Hoy por ahí me pasa más que agarro la guitarra y me van surgiendo ideas solas, es más natural. Para mí la música es una terapia, me sirve para darme cuenta de cómo estoy.

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-¿Te gustaría que hagan una canción de cancha con algún tema tuyo?

-Sí, sería un orgullo. Hacer canciones que después escuche en la cancha sería hermoso. Y aparte sería un empujoncito lindo de reconocimiento.

-Te retiraste en pandemia, ¿te ayudó a dar el salto a la música, o aún sin pandemia ya tenías decidido que ese era el momento?

-La pandemia me ayudó por la circunstancia deportiva del país, porque yo afuera no me iba a ir y acá los equipos, al no haber descensos, no invertían, y menos en jugadores de mi edad. Tuve alguna propuesta, pero yo encima ya estaba grabando el disco, entonces puse las cosas en la balanza y decidí enfocarme en la música. Quizás sin la pandemia hoy seguiría jugando, así que sí, fue un empujoncito.

Dubarbier hizo Inferiores en el Pincha pero recién en 2017/18 se puso la camiseta: 2 goles en 39 PJ.

Dubarbier hizo Inferiores en el Pincha pero recién en 2017/18 se puso la camiseta: 2 goles en 39 PJ.

-¿Y extrañás jugar?

-No, no extraño para nada, je. Voy a la cancha a ver a Estudiantes y veo los partidos y pienso que no quisiera estar ahí de vuelta. Así que no, no me arrepiento de la decisión que tomé y tampoco extraño, ni la cancha ni la competición, la verdad que me fui cansando de esa intensidad y toda la responsabilidad que llevaba.

-¿Tenés pensado volver al fútbol en otro rol?

-No, desde los 20 años que yo ya sabía que cuando deje el fútbol no iba a hacer nada más relacionado a él: ni dirigente, ni DT, ni representante, nada. Por suerte me fue surgiendo esto de la música, que fue dándose despacito y está bueno que le haya dado el tiempo que necesitaba para hacerlo lo mejor posible.

-Me decías que vas a ver Estudiantes, ¿cómo lo ves? ¿Puede ser candidato en la Copa?

-Sí, veo un equipo muy competitivo, muy compacto. Tiene partidos son muy buenos y otros que no son muy buenos e igual gana, creo que por la mística o el nombre que le quieras poner.

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-Y tiene un 9 como Boselli que no se cansa de meterla…

-Sí, olvidate. Yo jugaba en Europa cuando mi suegro lo dirigió y la verdad que no lo conocía, lo vi ahora y es impresionante la capacidad de definición que tiene, la movilidad y la inteligencia para jugar… y más a su edad. Me hubiese gustado jugar con él y poder asistirlo. El otro día lo igualó a Juan Ramón Verón como máximo goleador en la Copa, una bestia. 13 goles no parece mucho, pero hay que hacerlos…

-Mencionás a tu suegro, que es Alejandro Sabella. ¿Qué significa para vos estar vinculado a este apellido tan emblemático de la historia Pincha?

-La verdad que lo tomo con naturalidad. Nuestras familias igual se conocían desde antes porque mi suegra iba con mi tía a primaria y era amiga de mi vieja del barrio, él vivía a un par de cuadras de casa. Pero cuando voy a la cancha y veo que la gente lo ama, impacta. Me pone re contento saber que mi hijo es su nieto. Es una satisfacción ir a la cancha y ver cómo lo querían, cómo lo quieren… es algo hermoso.

-¿Te vio en tu faceta musical?

-Sí, me escuchó y hemos hecho alguna canción en la casa. Igual él no era muy musiquero, no le gustaba tanto, pero sí estaba ahí y compartía la reunión.

-Mencionabas también a Verón padre, ¿cómo ves Verón hijo, Juan Sebastián, de dirigente?

-Pienso que llevó a Estudiantes a otro nivel. Yo estuve en el club en Inferiores y era otro club, hoy parece más europeo, tiene un estadio impresionante. Lo hizo crecer mucho, es un tipo muy capaz.

-¿Le tiraste un llamadito para que te preste UNO para tocar?

-No, todavía no, ja. Sabes lo que falta para eso, je… Es gigante, pero ya hay que ir reservándolo, ja. Sería un sueño.

Federico Pesci, Facundo Lizondo, Charly Palermo y Matías Sorokin, los integrantes de la banda.

Federico Pesci, Facundo Lizondo, Charly Palermo y Matías Sorokin, los integrantes de la banda.

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