del “me había cansado de la vida” al “no me aguantaba ni a mí mismo”

“Me había casado de la vida, había aguantado muchas cosas, necesitaba aislarme, me sentía agobiado, tenía ataques de pánico, necesitaba irme de todo, por eso decidí esto. Muchos no me entienden”, confesó Ricardo Centurión sobre su momento personal mientras se entrena solo en Vélez, alejado del plantel profesional.  “Ese es el motivo por el que decidí irme de mi trabajo que tanta felicidad me trajo. No me aguantaba ni a mí mismo”, dijo al borde de las lágrimas en radio La Red.

Ricky, a corazón abierto, dio detalles de su durísimo cuadro anímico: “Yo pensaba que el amor de mi hija me iba a hacer olvidar de un montó de heridas. El amor de un hijo es diferente a otro amor y pérdida. Pero no lo puedo soportar. Me cuesta mirar a los ojos a mi hija que está creciendo”

Para Centurión, que no volvió a las canchas desde su salida de San Lorenzo, estar lejos del fútbol es causa y consecuencia de su bajón. “Mi vida es totalmente como en pandemia. Para el futbolista es todo el fútbol. Cuando no lo tenés es estar en pandemia”, expresó.

“Me pusieron todos los días por la tarde para que no me cruce con el plantel profesional, ja. Así que me entrenó una horita y me vuelvo a mi casa”, detalló. “Estoy entrenando en Vélez de lunes a viernes por la tarde y después nada, con una vida normal. Es muy díficil. Entrenarse solo con un kinesiólogo y un preparador físico es muy duro. Encima, cerró el libro de pases. Quedan seis fechas veremos qué pasa”, continuó.

“Sé lo que estoy haciendo, lo que está mal y lo que está bien. Entonces vos me decís por qué no lo solucionás. Y la verdad es que tengo una respuesta. Obviamente duele. Duele que llega el fin de semana y no concentro. Tengo la esperanza. La esperanza es lo último que se pierde. Tengo 29 años. Quiero volver”, aclaró.

“El problema es que no se escucha. Esto viene de muy abajo. Nadie te dice ‘qué mierda te pasa, hablame la concha de tu madre’. Lo fácil es después traerte a otro. Mi personalidad es que si uno habla y grita, yo grito más, es difícil. Tengo esa cosa. No me considero una mala persona. Pueden preguntar a cualquiera que digo las cosas en la cara”.

“Lo de faltar a entrenar es de pelotudo grande. Cuando era chico me la pegaba pero iba igual a entrenar. De grande por la cabeza, por un montón de problemas, no iba. Yo soy el primero que me gusta entrenar. Eso fue de grande. Yo me pongo en el lugar de un dirigente. Son varios los que toman las decisiones, debe ser difícil”

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