“Decidí volver a Banfield para cerrar un ciclo”

Un trotamundos. Pasó por Ajax (Holanda), Pachuca (México), Niza (Francia) y Miami FC (Estados Unidos). Además, Boca y Racing en Argentina. En todos dejó una muy buena imagen, y no sólo dentro de la cancha. Pero hoy está de vuelta en su casa, en donde es amado y aclamado por la gente. Ídolo, el mote no le pesa. Darío Cvitanich (37 años) regresó a Banfield, club al que arribó en 2001, en el cual debutó como profesional en 2003, y en donde, en su tercer ciclo, piensa ponerle fin a una extensa carrera. Y mientras se prepara para sus últimos bailes, en un año que lo tendrá al Taladro compitiendo a nivel local y continental, en la Copa Sudamericana, Cvita le contó, en una larga y profunda charla, sus sensaciones (y mucho más) a Olé.

-¿Cómo encontraste el club?

-Hace 21 años pisé el predio por primera vez y hoy, al final de mi carrera, lo vuelvo a pisar y está la misma gente. Te vienen sentimientos, volvés el tiempo atrás, a un montón de momentos que pasé. Es volver a ser chico y renovar la ilusión que tenía cuando empecé.

-¿Y cómo te encontraste a vos?

-En lo personal se hace cada vez más dura la pretemporada, me gusta estar en el día a día pero la sufrís un poco más, hoy en día son muy intensas. En los seguimientos de rendimiento no voy ni por asomo a los números que manejan los chicos, je. Tengo casi 20 años más que ellos, pero trato de acoplarme, de hacer todo y sostener el máximo ritmo posible. Y me cuido mucho.

"Es volver a ser chico y renovar la ilusión que tenía cuando empecé", contó el delantero de 37 años. Foto Prensa Banfield

“Es volver a ser chico y renovar la ilusión que tenía cuando empecé”, contó el delantero de 37 años. Foto Prensa Banfield

-¿Qué pretende Dabove de vos?

-Con Diego no hablamos mucho de lo futbolístico. Yo le dije el primer día que no tiene un compromiso conmigo sino al revés, yo estoy para sumar. Hay un proceso de jóvenes que necesitan seguir jugando, y lo que me toque jugar será por mérito y no por nombre, jamás lo permitiría. Los chicos son los que tiran del barco hoy y empiezan a hacer sus carreras. En la delantera hay muy buenos jugadores y muy jóvenes, ojalá sigan jugando y demostrando, por el bien de Banfield y también el de ellos mismos.

-Hablás de Juan Manuel Cruz y Ramiro Enrique, ¿cómo es tu relación con ellos?

-Bárbara. Están haciendo un camino más allá de sus apellidos, son dos pibes que laburan muy bien, se esfuerzan mucho, y tienen la suerte de tener los consejos de sus padres, que han hecho grandes carreras. Tienen una mentalidad que siempre quieren más, eso es fundamental. No me pongo delante de ellos sino a la par, para acompañarlos.

-Y también hay varios experimentados…

-Con Beto (Bologna) y Jesús (Dátolo) nos conocemos, ellos llegaron de muy chicos y yo, en 2001, y ya ahí empezamos a formar una relación, conocemos cada rincón del club y hoy nos encuentra en el mismo lugar. También hay otra gente trabajando en el club con los que compartimos y te queda ese cariño. Y hay otros como (Luciano) Lollo, que viene hace unos años ya. El objetivo es entre todos sostener al grupo y ayudar. Se vienen muchas cosas lindas.

-Una de ellas es la Copa Sudamericana, ¿fue un motivo extra para volver?

-No, porque yo decidí volver para cerrar un ciclo, más allá de lo que se juegue. Voy a seguir compitiendo, no sé si dos meses o un año, pero en mi cabeza está estar lo más activo posible hasta que mi cuerpo diga que es el último día. Y hacerlo en el lugar donde todo empezó es algo my importante. Quizás la última vez que me fui no fue como me hubiese gustado pero las cosas pasan por algo, el tiempo acomoda todo y hoy me toca volver para terminar como lo imaginé.

-¿Te ponés fecha de expiración?

-Sí, no creo que pase más de este año, por una cuestión mía. Tengo otros proyectos y otra vida que quiero emprender. Pero hasta el último día trataré de dejar todo lo mejor de mí en función del equipo y del club.

"Voy a seguir compitiendo, no sé si dos meses o un año", admitió Darío. Foto Prensa Banfield

“Voy a seguir compitiendo, no sé si dos meses o un año”, admitió Darío. Foto Prensa Banfield

-¿Y por dónde te llevan esos proyectos?

-Me gusta mucho estudiar, leer, aprender. Siempre digo que nos vamos del fútbol y nos faltan un montón de cosas por aprender. Muchas cosas que hago son para adquirir conceptos y formarse para la vida que viene después. Hay que entender que esto tarde o temprano se termina y queda una vida nueva después. Me gusta hacer cursos de economía, de finanzas, cosas útiles para la vida diaria y que te permiten ayudar a otras personas del ambiente, porque el fútbol no es sólo ir a entrenar y demás, tenés una responsabilidad social. Nunca se sabe qué me deparará la vida… No creo que sea técnico, creo que hay que tener un don para eso.

-¿Creés que los futbolistas tienen responsabilidad social?

-Sí, sin dudas. Yo sé que podemos ayudar, a mí me criaron con ejemplos más que palabras y eso es muy importante. Yo no digo que soy ejemplo de nada, pero sí quizás los chicos más jóvenes o la gente en sí, miran mi carrera, ven mi imagen. Y creo que puertas adentro hay muchas cosas para hacer en el fútbol, para dar una mano y poder convivir en sociedad. El fútbol es una sociedad diaria de 50, 60 personas que hay que saber manejar más allá de lo que haga uno en la cancha, con todo lo que eso lleva.

-¿Les aconsejás a los más jóvenes para que se preparen más allá del fútbol?

-Sí, todo el día les insisto, soy un eterno rompe huevos, ¡ja! Les digo que hagan cosas con el tiempo libre que los ayude a salir de la presión de tener que responder al domingo y salir un poco de la locura del fútbol, además de los problemas que cada uno puede tener en su casa o entorno. Es importante tener una distracción. Quizás a los 18 años no lo ves, pero llega un momento que se te pasó toda la carrera y te encontrás con que hay un día después. Hay un principio y un final, y ese final es la vida real, es salir de la burbuja en la que los futbolistas nos metemos de chicos. Creíamos que el mundo se paralizaba cuando jugamos y no es así, y cuando te sacan de esa burbuja, cuesta manejarlo. Los golpes del post fútbol o las vueltas de la carrera misma a veces se hacen muy difíciles, hay que tener una mentalidad fuerte y rodearte de gente que te mantenga en equilibrio, no irte para arriba ni abajo.

-¿Es lo más difícil eso para los pibes? Con la fama y exposición tan grande que logran en tan poco tiempo, sobre todo por las redes sociales.

-Las redes bien usadas son buenas, pero mal usadas son terriblemente malas y confunden mucho. Te acercan a la gente, y por ahí está todo bien cuando te elogian, más allá de que uno no tiene que subirse allá arriba, pero la crítica destructiva puede provocar grandes daños a muchos chicos. Y no es real, porque ni siquiera saben quién está atrás de esa cuenta. No es por una crítica en sí, cada uno puede decir si jugaste bien o mal, pero el problema es saber separar el cómo. Y a los chicos cuando les va bien les encanta subir la foto pero cuando va mal quizás terminan hundiéndose, por eso puede ser dañino. Los futbolistas somos personas que jugamos al fútbol, que tuvimos un don o la suerte de vivir de este deporte, pero no escapamos a nada que le pase a cualquier persona. En el deporte de elite la cabeza es fundamental para sostenerse en los años, caerse y levantarse continuamente y sobreponerse, pero radica en cada uno y en la importancia que se le dé a las cosas. Si uno se focaliza sólo en lo malo, claro que lo terminás pagando. Desde chico nos ponen la mochila de tener que rendir, la gente crea expectativas en nosotros que a veces podemos cumplir y otras no, y eso también tiene lo bueno y lo malo. Uno por ahí no se da cuenta de lo que produce en la gente, o por ahí se da cuenta y dice: “Uy, le estoy cagando la semana a alguien porque me erré un gol”. Tenés que estar preparado y permitirte los bajones, aprender a chocarse con la pared.

-¿Sentís que sos un Cvitanich distinto del que se fue de Banfield hace dos años?

-Sí, con lo bueno y con lo malo. Sobre todo en lo físico, los años pesan y más con la intensidad que se juega hoy, pero siempre se puede ayudar. Todos estos años me han servido para aprender y tener herramientas para manejar muchas situaciones que yo no pude o no me enseñaron. Y con Racing soy un agradecido, no fue un club más para mí. Aprendí mucho de lo que quiero para mi vida y eso no tiene precio, va más allá de cualquier título. Y el cariño de la gente es lo más lindo, las medallas quedan en un cajón.

Cvita, reflexivo: "Los futbolistas somos personas, no escapamos a nada que le pase a cualquier persona". Foto Prensa Banfield

Cvita, reflexivo: “Los futbolistas somos personas, no escapamos a nada que le pase a cualquier persona”. Foto Prensa Banfield

-Y te quedó una linda relación con Lisandro López. Siguen en contacto, ¿no?

-Sí, con Licha hablamos muy seguido. Es un amigo del fútbol, convivimos mucho, pasamos muchos momentos lindos y vemos muy parecidas las cuestiones de la vida. Le deseo siempre lo mejor más allá de su carrera que es admirable. En la segunda fecha nos cruzamos así que lo voy a ver dentro de poco.

-¿Va a haber apuesta?

-Y… algo vamos a tener que jugar. No mucho porque no somos de gastar mucho los dos, ¡ja! Pero algo vamos a apostar, una comida o algo, después veremos la sede. Y si hay empate, paga (Iván) Pillud, ¡ja!

-¿Sentís que te quedó algo pendiente en tu carrera?

-No, el fútbol me dio más de lo que yo pretendía cuando empecé: ayudar a mi familia, comprarle una casa a mis hermanos, ponerle una pescadería a mi vieja… Todo eso está cumplido, lo demás vino de regalo. Sí me reprocho no haber disfrutado de más chico los lugares en los que estuve, más allá de una cancha de fútbol. Era muy autoexigente conmigo mismo con los resultados y me perdía un montón de cosas, en ese momento no te daba cuenta de que la vida va más allá de lo que hacés dentro de la cancha. Hoy, con 37 años, pienso en las ciudades que estuve y las cosas que me hubiese gustado hacer. Así aprendí a valorar lo que me toque, lo bueno y lo malo, y a vivir de lo simple. A veces nos cuesta entenderlo a los futbolistas.

Dabove, sobre Cvitanich: “Respira fútbol y está disfrutando mucho”

Para nosotros como cuerpo técnico, poder contar con Darío en el plantel que dirigimos representa mucho. Y más tenerlo en Banfield, que es el club donde él se crió y donde es ídolo. Su presencia significa muchísimo para el grupo y se nota claramente en el día a día el cariño y el respeto que le tienen. Por su extensa trayectoria, sabemos que nos puede aportar muchísimo dentro y fuera de la cancha, apuntalando a los más jóvenes.

Y como persona, en este poco tiempo que convivimos, se ve que Darío es alguien que respira fútbol, que es muy inteligente y que está disfrutando mucho de esta nueva etapa en el club.

"La presencia de Cvitanich significa mucho para el grupo", le afirmó Dabove a Olé. Foto prensa Banfield

“La presencia de Cvitanich significa mucho para el grupo”, le afirmó Dabove a Olé. Foto prensa Banfield

El último gol de Cvita en Banfield

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