De Rossi no se fue


Se tomó el avión rumbo a su amada Roma, pero no se fue. Todavía sigue acá, entre nosotros. Dejó poco dentro de la cancha, y hasta él lo declaró en la despedida oficial: “La gente de Boca me dejó mucho más de lo que dejé. Pensé que iba a durar un poco más…”. Lo cierto es que su etapa en el Xeneize se terminó, como también su carrera de jugador, ya que colgó los botines. Sin embargo, los bosteros no lo olvidan de Daniele De Rossi, sino todo lo contrario: lo tienen bien presente.

Y no se trata de críticas por haber jugado poco y haber durado apenas medio año en el club, sino que lo recuerdan bien. Lo que refuerza dicha afirmación son los actos de algunos hinchas, como es el caso de Emanuel, un xeneize bien riquelmeano, pero que a su nueva camiseta de Boca le estampó el número 16 y la leyenda “De Rossi”. Lo hizo en la alternativa de adidas, esa blanca con la franja amarilla y azul que tan bien pegó en los hinchas.

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“Es más un homenaje, se valora que un señor que haya sido campeón del mundo y haya jugado toda su vida en la Roma venga a jugar en Boca, hoy en día casi ningún jugador reconocido mundialmente hace eso”, le dijo Emanuel a Olé, feliz con su nueva pilcha. Contó que el estampado de Lele se lo hicieron en el adidas de la calle Florida, ya que otros hinchas se encontraron con la negativa en otros locales. “Un hincha quería el estampado con el nombre de De Rossi, el empleado le dijo que no podía ser posible ya que no era más jugador de la institución. La cara de desilusión fue tremenda”, escribió Tomás en Twitter.

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Daniele jugó apenas siete partidos en Boca. Poco. Y convirtió un gol, en el debut ante Almagro por Copa Argentina, en La Plata. Desde lo futbolístico se vieron algunos destellos, sobre todo cuando pasaba la pelota de una o con alguna barrida, su marca registrada, lo que dice el tatuaje en el gemelo. Pero parece que al corazón del xeneize llegó más allá de lo que hizo con la pelota y la 16 en la espalda. Un amor distinto, una identificación especial.

“No pensaba en amar tanto a un equipo que no fuera Roma, más allá de todo lo que siento por ese club. Parte de mi corazón se queda acá. Sigo siendo parte de Boca para siempre. El destino nos va a unir otra vez. La gente de acá lo transformó en algo mágico, no lo voy a olvidar”. Esa fue otra de las frases del romano en la conferencia de despedida. Parece que los hinchas tampoco lo olvidan, más allá de ya estar lejos de Buenos Aires y La Boca.

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Será embajador del club en Italia, como lo dijo Ameal. Pero también será embajador en el hincha, de esos que no ganaron campeonatos ni la rompen en la cancha, sino de los que generan una afinidad bostera. Por eso, De Rossi no se fue. Ni se irá.

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