de probarse en el Real Madrid al sueño de tocar en la Bombonera

​Humboldt 390, Villa Crespo. En esa dirección espera Mateo Sujatovich, líder de Conociendo Rusia y el artista del momento, para charlar con Olé. La elección del lugar en cuestión no es fortuita. Allí, en el estadio de Atlanta, el Ruso (así lo apodan) juega de local. Es hincha de Boca, fanático, pero desde hace unos años simpatiza por el Bohemio.

Está muy bien lookeado, con una onda vintage: musculosa blanca cubierta con una camisa de terciopelo, pantalón holgado de cuero y zapatillas de lona. Simple, prolijo, con estilo. El mismo ​estilo con el que toma la pelota y hace jueguitos en una de las áreas del León Kolbowski. Luego la acomoda en el punto penal, toma carrera y mira fijo el arco que da a la popular local.

Es que ahí, no en los tablones sino unos metros por encima de los muros que delimitan el territorio Bohemio, asoma el otro estadio: el Movistar Arena, sede de su próxima final, con fecha para el 5 de noviembre próximo. Un cuadro ideal, perfecto, que refleja una vida entre botines y guitarras.

Como en sus épocas de goleador, le pasa la pelota al canchero y se dirige, ahora sí, a uno de los escalones de la popu. Sonríe, toma asiento e, implícitamente, da el OK necesario para iniciar la charla.

Mateo Sujatovich, líder de Conociendo Rusia, mano a mano con Olé.

Mateo Sujatovich, líder de Conociendo Rusia, mano a mano con Olé.

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SU FANATISMO POR BOCA Y EL SUEÑO DE TOCAR EN LA BOMBONERA

– ¿Te trae algún recuerdo estar acá sentado?

-Mirá, la primera cancha a la que fui en mi vida es la de Boca. Como dice Alejandro Sanz, tengo el corazón partido: tengo la mitad del corazón bostero y la otra mitad, del Bohemio. Fui toda la vida de Boca, de Atlanta soy un hijo adoptado. Este club me fue adoptando con los años. He venido a varios partidos acá en la popu…

– ¿Quiénes eran tus ídolos de chico?

-El primer ídolo fue Román. Después, Tevez, Gago y Martín (Palermo), obvio. Córdoba también. Esa era Bianchi la viví toda.

– ¿Ibas a la cancha?

-Iba a la cancha, pero siempre de prestado. Tenía a mis primos y mi tío que eran socios, y cuando uno no podía iba yo. Hace años que también tengo un amigo y cuando el papá viaja, voy yo. Medio de querusa, ¿viste? En realidad no se puede… carnetcito prestado, je.

– ¿Te gustaría tocar en la cancha de Boca?

-Imagino un show en la Bombonera, sí. Ya estuve preguntando si se puede, ja. Algún día… Estaría bueno.

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SU AMOR POR EL BOHEMIO Y SI TOCARÍA EN RIVER

-Y Atlanta, ¿qué lugar ocupa en tu vida?

-Me gusta mucho el club, se arma un clima familiar muy lindo y en la cancha se puede ver el partido tranquilo… Es distinto a la Bombonera. Aparte, el proyecto Conociendo Rusia está bastante más linkeado a Atlanta que a Boca, digamos. Siempre estuvo el juego ese con el Ruso… Hay un cariño compartido.

El Ruso sentado en el banco de Atlanta.

El Ruso sentado en el banco de Atlanta.

-Alguna vez, en un recital en La Plata, te tiraron una camiseta del Bohemio… ¿La tenés en tu casa?

-Tengo un par, sí.

-De Boca y simpatizante de Atlanta: no se te ocurrió elegir ningún club rojo y blanco…

-Noooo, ¿estás loco?

– ¿Harías un River?

Sí, por supuesto. Al final, esas cosas quedan de lado. Aparte, River me parece un club importante, que representa a la Argentina, y, como bostero, amás y odiás al club vecino. Al final, a tus enemigos los ves más seguido que a cualquiera y le prestás más atención que a otros.

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EL RUSO SUJATOVICH Y SU PASADO COMO… ¡JUGADOR DEL REAL MADRID!

– Hablando de estadios, tocaste en el del Atlético de Madrid: ¿cómo fue esa experiencia?

Sí, toqué en el Wanda Metropolitano. Fue muy loco porque me llevaron a ver todo: el vestuario, los pasillos… Se enteraron que era futbolero y me dijeron ‘mirá, esto no lo hacemos nunca, pero dale, vení…’ y me mostraron todo el club. Una locura hermosa…

– ¿Es cierto que jugaste en el Real Madrid?

-Al Madrid yo me voy a probar porque nos vamos a vivir con mi familia a España. Yo no quería, ¿viste? Pero siempre decía que quería probarme en algún club, porque jugaba bien de chico pero nunca había jugado en ningún lado. Entonces, mis viejos me dicen que nos vamos a vivir a España y que me iban a conseguir una prueba en el Real Madrid, medio para llevarme.

Mateo Sujatovich en la escuela de fútbol del Real Madrid.

Mateo Sujatovich en la escuela de fútbol del Real Madrid.

A los pocos meses que llegué a España me fui a probar, estaba re cagado, ja. Fueron un par de partidos, muy jodidos, contra todos pibes preseleccionados de otros clubes. Y de repente, desde el club me dan otra opción: me invitan a la escuela que tenían, que no era de juveniles pero podía ir, entrenar y jugar los fines de semana. Ahí estuve un año, estuvo buenísimo y aprendí un montón.

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FÚTBOL Y MÚSICA, PASIONES CRUZADAS

-Hablás del fútbol en pasado. Sin embargo, se te vio varias veces con la pelota, incluso en un videoclip…

-Sí, ¡me encanta! Soy zurdo. Lamentablemente, hace dos o tres años me rompí los ligamentos y hace mucho que no juego. Estoy esperando que Conociendo Rusia me dé un pequeño descanso para poder operarme y así tener mis últimos treinti y los cuarenti adentro de una cancha.

-¿Reconocés en la vida alguna de las cualidades que mostrabas adentro de la cancha?

-Siempre fui un jugador agresivo, siempre me gustó el gol. De chico era goleador, delantero, y de adolescente empecé a jugar en el medio. Pero siempre de 9, algunos goles de cabeza, de rebote, de afuera le puedo pegar… Nunca me gustó estar afuera de la cancha.

– ¿Y ahora?

-Y ahora arriba del escenario, je.

-¿Qué estilo tiene Conociendo Rusia?

-Conociendo Rusia es clásico, gambetero y quiere jugar bien. No gana por ganar. Conociendo Rusia hace bien las cosas y da gusto verlo jugar.

-¿Encontrás alguna similitud entre el fútbol y la música?

-El fútbol es como la música, puro corazón. Y a veces da igual si te rompieron el corazón bien o mal, si fue buena o mala, la querés igual, como dice Goyeneche… Cuando voy a ver a Boca, a la Selección, me importa todo hasta el último momento, no soy de dejar los partidos antes del final…

-En el fútbol, un momento muy especial es la salida del equipo a la cancha. ¿Guarda alguna similitud con la subida del músico al escenario?

-Es espectacular, el momento en el que estás saboreando. Como cuando te está llegando el plato de comida: lo pediste, lo estás esperando y, de repente, lo estás por comer. Es muy parecido subirse al escenario, haya telón o no. Subiste ahí y empezaste a jugar, aunque todavía no haya sonado nada. Ese es un momento que a mí me encanta, porque ya se terminó la espera.

-¿Con qué otro momento del show te quedás?

-El momento pogo está bueno y el momento íntimo me parece espectacular. Cuando me quedo solo, cambia todo el clima del show. Se va la banda y digo ‘bueno, ahora los conquisto de nuevo’.

-¿Sos amigo de las cábalas?

-No tengo cábalas. La única, para ver fútbol: no me gusta cambiar los lugares, eso me parece clave. Pero para tocar no tengo cábalas.

-¿Soñás con que suene alguna canción tuya en las canchas?

-Todas.

-¿Alguna en especial?

-Loco en el Desierto para mí se presta mucho para la cancha… Y 30 años. Ese se re presta. Esos son los que más, Cabildo y Juramento también…

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MATEO Y EL RECUERDO DE MARADONA

-Tenés tatuado a Maradona, ¿cómo describirías lo que te pasa con él?

-Sí, lo tengo tatuado. Es piel, es verlo en la cancha, ver los videos… Todo lo que tiene que ver con el Diego, que a mi me emociona, está en la cancha. Lo veo jugar, cómo gambeteaba, cómo se paraba… Todo eso es emocionante. Y es un vicio, también. ¡Entrás a ver los videos y no podés parar!

Mateo lleva el 10 tatuado en el pecho. (@conociendorusia)

Mateo lleva el 10 tatuado en el pecho. (@conociendorusia)

-¿Pudiste conocerlo?

-Me tocó verlo jugar, poco pero lo vi. En persona, nunca, no pude conocerlo.

El posteo desde @conociendorusia el día del fallecimento de Diego. (@conociendorusia)

El posteo desde @conociendorusia el día del fallecimento de Diego. (@conociendorusia)

-Hablando de Maradona, un gran capitán, ¿cómo te llevás con el rol de líder?

-Lo llevo bien, me siento un buen líder. Lo siento como algo natural, no es forzado para mí liderar un proyecto y decir lo que quiero. Un buen líder tiene que dar certezas en cuanto a los deseos y a cómo quiere las cosas. Conociendo Rusia me agarró en un momento de la vida donde, en general, tengo bastante claro lo que quiero. Cuando tenés un líder muy barrilete, que va y viene, te empezás a confundir mucho. Y eso es lo peor que le puede pasar a un líder. No siempre es claro el camino, pero uno va encontrando lo que quiere y comunicándoselo al equipo.

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ESTILOS, TENDENCIAS Y CÓMO ES CONVIVIR CON LA POPULARIDAD

-¿Sentís que Conociendo Rusia va en contra de la marea hoy día?

-Es que yo soy de otra generación, tengo 31 años, no 20. Aprendí a hacer música tocando la guitarra, cantando, escuchando arreglos de cuerdas y viendo cómo hacer sonar una banda desde una sala de ensayo, sin computadoras. No sólo aprendí así, sino que también me gusta hacerlo así. Por eso no hago un esfuerzo para que las cosas sean de ese modo.

-Más allá de eso, te juntás con Catriel, Wos y muchos otros de la nueva ola de músicos…

-Obvio, porque son colegas, los quiero y el cruce generacional y estilístico también es súper interesante. No cancelo ni critico otros géneros. La música es una sola y cada cual se identifica con ella desde distintos lugares.

-¿Te sentís el jugador del momento?

-No, no me siento así. Sí soy un afortunado, un pibe que hace lo que le gusta y va para adelante. Creo que hay un montón de gente a la que le va bien, no me siento el más alumbrado. Los que están pasando por ese momento tienen muchas más cosas contra las que luchar que yo, que de algún modo paso desapercibido en algunos ambientes. Obviamente me toca convivir con que me reconozca la gente en la calle, pero puedo andar por cualquier lugar y hacer lo que quiero.

-¿Pesa en algún momento el reconocimiento?

-Para nada, lo siento como un mimo y un reconocimiento que venga alguien y me diga ‘che, me encanta lo que hacés’… Está buenísimo.

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EL DÍA QUE CANTÓ EL HIMNO EN EL CLÁSICO DE LAS AMÉRICAS

-Cantaste el himno en un Argentina-Brasil: ¿qué te quedó de aquella noche?

-Tremendo, fue increíble. Una experiencia tremenda, tuve a los jugadores al lado, a todos. A un montón los saludé, fue muy emocionante y encima contra Brasil.

-¿Te llevaste algún regalo?

-Me dieron una camiseta, pero no pedí nada, ni foto ni camiseta… No quise molestar a nadie.

El Ruso con la camiseta de la Selección. (@conociendorusia)

El Ruso con la camiseta de la Selección. (@conociendorusia)

EL SHOW QUE SE VIENE Y CON QUÉ SUEÑA MATEO SUJATOVICH

-El 5 de noviembre tenés una final… Si bien falta, ¿ya empezás a prepararla?

-Es una final, total. Falta, sí, pero voy preparándolo, pensando cómo quiero que sea, la lista de canciones, quiénes van a tocar, cómo voy a armar la banda… Que ya tengo armada, pero voy a hacer algunas adaptaciones, a sumar gente. Es un show gigante y creo que el grupo está preparado porque venimos de hacer cuatro Gran Rex y paseamos por el mundo. Son todas cosas que hacen que lleguemos no de un día para el otro, sino con un trayecto.

-El Movistar Arena es un estadio muy grande: ¿cambia tocar para 100 personas o 10.000?

-Es muy distinto cuando tenés gente más lejos, más cerca. Cuando tocás en un boliche para mil personas y tenés al primero pegado al lado tuyo… Sentís que está todo caldeado, cantando fuerte. Acá hay que controlar distinto al público, comunicarse de un modo porque son muchos, le estás hablando a 13.000. Cuanta más gente hay, hay que aprender a comunicarse y estar cerca, aunque sean muchos.

-Estás viviendo un presente soñado: ¿se disfruta o se piensa y planifica a futuro?

-Se disfruta, se toca, pero termino un disco y ya estoy empezando a coquetear con lo que viene… Qué canciones van saliendo, escucho la música desde otro lado y pienso qué me gustaría componer y desde dónde.

-¿Habrá temas nuevos en el show de noviembre?

-Eso no lo sé, porque falta poco para el Movistar hablando en tiempos de lanzamientos y grabaciones. Son seis meses, pero para componer y grabar, con lanzamiento y todo, lleva mucho tiempo. El show en el Movistar va a ser la celebración por los cuatro años, los tres discos, y una fiesta con toda la gente a la que le gusta Conociendo Rusia.

-Hablaste de invitados, ¿ya levantaste el teléfono para charlar con alguno?

-Todavía no, pero pronto empezaremos a mandar mensajes, ja.

-¿Con qué sueña el Ruso?

-Sueño con el presente, es tan lindo que trato de conectar con eso. Y, a la vez, mi presente es mi futuro, porque este show es el 5 de noviembre, que es el futuro, pero ya estoy trabajando ahí. Pero bueno, ¿por qué no soñar con la cancha de Boca algún día? Y con un cuarto disco…

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