de goleador a DT del finalista de la Copa Argentina

“A ustedes les digo: me fastidia ver las finales por televisión y a esta final la tenemos que jugar nosotros”. El Juan Gilberto Funes era un hervidero de hinchas de Talleres. Faltaba poco para que empiece la semifinal y Alexander Medina les bajó un mensaje a sus dirigidos. Aun sin ser el partido más vistoso, el 1-0 ante Godoy Cruz puso al Matador por primera vez en la final de la Copa Argentina: el miércoles que viene, contra Boca, en Santiago del Estero. Lo que los jugadores demostraron en la cancha es que con el Cacique hay algo que no se negocia: la intensidad y la exigencia máxima. ¿Pero quién es el padre de la criatura que podrá darle al equipo cordobés el segundo título de su historia?

Mirá también

Mirá también

Mirá también

Alexander Jesús Medina Reobasco nació un 8 de agosto de 1978 en Salto, como Luis Suárez y Edinson Cavani. De inicio en Huracán Buceo, Central Español y Liverpool, se volvió un goleador reconocido en Nacional aunque no alcanzó el estrellato europeo ni la vigencia en la Celeste de los otros dos. Los españoles Cádiz y Racing de Ferrol fueron su breve estadía de tres años por el Viejo Continente. Regresó al Bolso y tuvo un paso fugaz por el fútbol argentino en 2009: 13 partidos en Arsenal de Sarandí, sin tantos. De ahí se mudó a Unión Española de Chile y, en 2011, cuando Marcelo Gallardo arrancó su carrera como entrenador en Nacional, al 9 que llamó para reforzarse fue a aquel que estaba en el River Plate charrúa. Una temporada los unió en el club, la 2011/12. A fines de 2011, festejaron el Torneo Apertura y en mayo de 2012 levantaron el Campeonato Uruguayo. Para el futbolista sería su último título dentro del terreno de juego. Se quedó un año más y, al final, colgó los botines en Fénix, a mitad de 2015.

Estaba por cumplir 37 años y el retiro no fue una disyuntiva: hacía más de una década, incluso antes de irse a Europa, cuando ya festejaba sus goles simulando disparar un arco y una flecha (por eso, un relator oriental lo apodó Cacique), que en su cabeza estaba ser entrenador: a sus compañeros en las concentraciones les hablaba con claridad cómo lo iba a desarrollar, de que sus equipos iban a ser dinámicos en el medio e intensos. Tuvo mucho tiempo para prepararse. Y dicho y hecho…

Mirá también

Mirá también

Mirá también

Así empezó

En 2016 arrancó, en la Tercera del Bolso. A su lado, Fernando Machado, ex compañero y con la misma visión futbolística. Dos títulos y el salto a Primera, en reemplazo de Martín Lasarte (hoy DT de Chile). Para entonces, ya se había sumado Jádson Viera, aquel zaguero brasileño que jugó en Lanús y con el que Medina también compartió plantel. Los dos tienen muchísima capacidad, aunque la confianza también es un valor. Otros dos títulos nacionales y el llamado de Talleres, para un proyecto integral, al que Mariano Levisman, de las Inferiores de la T, se sumó este año, aportando mucho desde el análisis de rendimiento. A Medina le gusta mucho moldear a los futbolistas de base a su idea.

Ha visto entrenamientos de Diego Simeone en España, toma movimientos de Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli, pero no sé lo puede encasillar en un estilo. No quiere que lo comparen, mucho menos con el Muñeco, con el que comparte ideas y ha charlado y lo ha visitado en sus entrenamientos. También Gabriel Heinze, sin haberlo visto nunca, le abrió las puertas para que conociera su metodología. Pero él se despega de todos: “No me molesta que me comparen con Gallardo, estamos hablando del mejor o de uno de los mejores entrenadores de Sudamérica y uno del top mundial; entonces que comparen el juego de Talleres con River no me incomoda para nada, pero prefiero seguir mi camino. Quiero marcar mi propio estilo”.

Estilo que empieza a verse en el día a día: no concibe los entrenamientos sin intensidad y exigencia máxima. Es un convencido de que se entrena como se juega. Por eso, muchas veces, a los que llegan de afuera les cuesta agarrar el ritmo. “En los reducidos no le importa nada, va al piso, se engancha a jugar, mete goles y los festeja. Hace como si estuviese jugando un partido de verdad”, señaló Rodrigo Villagra, uno de los que se sumó desde Rosario Central y se convirtió en un tiempista en el medio.

Reviví el gol de Valoyes que metió a Talleres en la final

El Cacique planifica los entrenamientos -videoanálisis, estadísticas y neurociencia son parte del día a día– junto a su equipo de trabajo, aunque él está encima de todo (y de todos). Leyó muchos libros de liderazgo cuando se estaba preparando como DT, aunque es algo innato: fue líder en todos los equipos en los que jugó. Por eso, los profes Alexis Olariaga (estaba en el club) y el uruguayo Richard González (Papote, de paso por Europa amigo de Suárez y Antoine Griezmann), le siguen el ritmo a sus pedidos. Leonardo Torrico, hermano de Sebastián, el 1 de San Lorenzo, se ocupa de los arqueros.

Fútbol 24 X 7

La realidad es que el Cacique vive las 24 horas para el fútbol: analiza a fondo a su equipo, y al rival, hace videos individuales, ve muchísimos partidos, incluso anota movimientos, jugadas o conceptos que no quiere que se le pasen mientras hace de padre, hijo y marido a la vez: los dos mayores Matías y Santiago, son futbolistas (uno juega en City Torque y el otro, en Wanderers); las dos nenas, Justina y Martina, de su segundo matrimonio, lo acompañan en Córdoba junto su pareja; también su papá. La música, especialmente, el rock, es su escape cuando no hay ruido de pelota.

Medina festeja el triunfo de Talleres ante Godoy Cruz, junto a uno de sus colaboradores. (Fotobaires).

Medina festeja el triunfo de Talleres ante Godoy Cruz, junto a uno de sus colaboradores. (Fotobaires).

Cacique hacer barullo

Ahora el ruido es el de Talleres finalista y clasificado a la Libertadores 2022, en un semestre en el que le desarmaron parte del equipo (se fueron Federico Navarro e Piero Hincapié, entre otros, y casi se va él) y él supo volver a fabricar un conjunto sólido. A lo largo de estos años, su apellido sonó por todos lados: Racing; San Lorenzo, Boca, River y ahora, la selección de su país para reemplazar a Tabárez. “No te vayas nunca, Cacique. ¡te amo!”, le sueltan post triunfo. Él se sonríe, algo que reconoce que le cuesta. “Me río poco pero estoy feliz. La felicidad va por dentro”, deslizó, y agrega: “Al hincha le digo gracias, que nos apoyó con todo, con una cantidad impresionante de gente. Creo que Talleres contagia y el hincha se siente identificado. No es cosa de todos los días jugar una final y yo quería que Talleres la jugara. Hicimos el partido que teníamos que hacer y fuimos justos ganadores”.

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *