¡De alto vuelo!

Dos provincias. Tres etapas. Un Norte. Un desafío: correr con todo bien cerca del cielo. El Raid de Salta y Jujuy es una carrera de trail imponente. Solo para expertos. Que requiere -sin dudas- de una preparación como la que debió realizar Alejandro Sganga. El gerente comercial de SportClub Almirante Brown -desde hace un tiempo, miembro del staff de la cadena de clubes y gimnasios más grande del país- participó de la competencia con una gran performance. Y, ya desde Buenos Aires, el profe reconstruyó cómo fue la competencia. Y por qué es, sin dudas, única entre los eventos de running de montaña del país.

“La preparación fue muy compleja. Por ser una carrera de montaña pero, por sobre todas las cosas, por el factor altura: la primera etapa fue en Salta, donde tenés que correr a 2.400 metros sobre el nivel del mar; la segunda se desarrolló en la localidad jujeña de Purmamarca, a 3.200; y la última, en las Salinas Grandes, a 4.200”, cuenta, en diálogo con el Suple Olé SportClub, Alejandro, quien vive en la Provincia de Buenos Aires. Es decir, en el llano, muy lejos de la montaña.

“¿Cómo hice para entrenarme? Debí hacer muchos kilómetros y trabajar con el oxígeno en sangre. Los fondos de pasadas tuvieron que ser muy largos. En promedio corrí 120 kilómetros por semana, para generar volumen y oxigenar de la manera correcta el cuerpo”, relata su trabajo previo. El que le permitió calzarse las zapatillas y correr, comprendiendo que debía jugarle a favor el factor suerte y evitar apunamientos y dolores de cabeza. “Con un trabajo fuerte en los fondos, lo hicimos bien”, explica, además de señalar que “hice un entrenamiento físico de la sala de musculación en SportClub Ramos y el resto, en calle…”.

Alejandro, en las Salinas, luego de la carrera.

Alejandro, en las Salinas, luego de la carrera.

Alejandro estuvo ocho meses ejercitándose para tener un rendimiento acorde en el Raid. Competencia que está dividida en tres fases y que, además del esfuerzo físico en sí durante el trayecto, tuvo otros casi 700 kilómetros de viajes entre puntos de largada y de llegada. “La logística es muy grande, las exigencias son máximas. Hay que manejarse en auto… Pero vale la pena por todo lo que implica este desafío”, dice Sganga antes de cruzar, imaginariamente, la línea de largada.“La primera etapa fue desde Chorrillos hasta Campo Quijano. Es decir, el recorrido del Tren de las Nubes, desde la primera hasta la última estación. Un tramo de 27 kilómetros en el que predominan las bajadas y que se corren sobre los rieles mismos del tren. Hay casi 20 kilómetros en bajadas y seis en los denominados falsos llanos, que son como ‘descansos’ entre declive y declive. Y todo el trayecto es sobre las piedras, lo que incomoda un poco. Pero se compensa con el paisaje, que es paradisíaco, atravesando los cerros”, describe Ale, casi como cerrando los ojos y recorriendo mentalmente los paisajes del Noroeste argentino.

“La segunda etapa constó de otros 22 kilómetros. ¡Y 17 de ellos eran de trepada! Hubo que subir, subir y subir. Es decir: vas subiendo, tenés un leve llano, volvés a subir, repetís un llano… Eso se largó de Tumbaya, a orillas del río Grande, y se terminó en Purmamarca. Y lo precioso de este recorrido fue que atravesás el Cerro de los Siete Colores”, va, estación por estación, Alejandro. “Es impresionante lo que vivís en esos momentos. Y a esa altura ya estábamos a 3.200 msnm. El oxígeno faltaba, pero hicimos una buena carrera, sobre todo contando el factor altura”. Un segundo tercio que precedió al, quizás, más exigente por el condimento de la sal…

¿Qué? Sí, la última etapa fue en las Salinas Grandes de Jujuy. “Nos trasladamos desde Purmamarca para realizar en el medio de las salinas un circuito de 10K. Y si bien era más corto, el desgaste fue tremendo: se realizaron sobre los 4.200 metros sobre el nivel del mar. Además, correr sobre la sal genera una atmósfera muy pesada. Esos kilómetros fueron terribles, pesaban las piernas: sentía que no avanzaba, casi como que levitaba sin moverme de mi lugar. Ahora bien, también fue hermoso, paradisíaco… Blanco, todo es sal. Se hizo una gran carrera que pude disfrutar un montón, y la experiencia de correr en altura. Eso, sinceramente, fue hermoso”.

¿Y ahora? Ahora Alejandro está trabajando para su nuevo desafío. Uno que no estará ligado a las carreras de trail pero sí a la altura. Porque su nuevo objetivo es la expedición deportiva de élite Aconcagua. Un certamen que aspira a que sus participantes suban el cerro más alto de la Cordillera de los Andes. Un total de 6960,82 metros que deben ser alcanzados en apenas cinco días cuando, en promedio, se tardan 12 o 15. Después de haber sido 65° entre los 2.200 corredores (21° dentro de su categoría, de 580 participantes), ahora Sganga quiere volver a tocar el cielo con las manos. Está entrenado para hacerlo.

Mirá también

Mirá también

Mirá también

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *