cómo pasó a ser líder de River

La relación de Marcelo Gallardo y Rodolfo D’Onofrio siempre fue muy buena en todos estos años. Hubo sí, lógicamente en tanto tiempo, algunos pocos momentos de cierta tensión coyuntural. El presidente más ganador de la historia de River suele recordar uno a mediados de 2019: el Muñeco andaba algo cabreado porque no había avances por la compra de Paulo Díaz, el único refuerzo que necesitaba en ese mercado de pases.

Tuvo que insistir el entrenador: el Al-Ahli árabe no bajaba sus pretensiones para desprenderse del defensor chileno.RD le terminó dando el gusto a su técnico: u$s 3.750.000 (unos cuatro millones con tasas e impuestos) terminó invirtiendo el club por el 70% de los derechos económicos de Díaz.

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Como tantas veces sucedió en este ciclo, el tiempo justificó el dinero que River destinó en PD: pasados poco menos de tres años, el chileno ganó la ascendencia que proyectaba en su momento Gallardo. Hoy es un líder dentro de la cancha, con voz de mando en el fondo, y uno de los puntos clave de la columna vertebral de este equipo que da pelea en todos los frentes.

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Y los inicios no fueron sencillos. También lógico, Paulo necesitó de un tiempo para adaptarse a la idea y a la intensidad de River, más aún con el contraste que representaba llegar desde una liga tan poco competitiva como la de Arabia Saudita. Sus primeros partidos no fueron los mejores, jugaba poco con una defensa consolidada que tenía a Pinola y a Martínez Quarta inamovibles, pero ante la venta del Chino a la Fiorentina debió saltar a la cancha y lentamente ganarse un lugar.

“¡Gol la con… de su madre! ¡Cómo quería gritar este gol! Para cada pelotudo que lo critica. ¡Grítenlo y mírenlo! ¡¡¡Que Paulo es un grande!!!”. No por nada Fernanda Arenas, la pareja del marcador central, se descargaba así en sus historias de Instagram el 24/11/20, cuando Díaz hacía de cabeza y sobre la hora el gol con el que River le empataba de visitante a Athletico Paranaense por la ida de los octavos de final de aquella Copa Libertadores en la que quedaría eliminado en semis por aquella dramática serie con Palmeiras. Claro, el desahogo tenía que ver con que el rendimiento del 17 todavía dejaba ciertas dudas y provocaba críticas en las redes.

Díaz, con su familia. Esperan una hija. (Instagram)

Díaz, con su familia. Esperan una hija. (Instagram)

Pasó con muchos refuerzos en estos casi ocho años, con algunos casos paradigmáticos como el del Pity Martínez o Milton Casco, de resistidos a ovacionados por tanta gloria. El de Paulo Díaz parece ir camino a ser uno de esos. Y es que el central de 27 años hoy no puede faltar nunca. Aporta marca, temperamento y carácter, juego aéreo, salida limpia desde el fondo y hasta presencia en ataque: contra Colo Colo su cruce feroz para robar la pelota derivó en un Díaz ya parado en posición de enlace para dar el pase previo al centro de Herrera para el gol de Suárez; y en Junín, con el partido aún 0 a 0, agarró la lanza y remató muy bien de afuera para generar uno de los tantos corners que tuvo River para destrabar la goleada a Sarmiento.

PD17 es esencial por su técnica e inteligencia táctica innatas (empezó de chiquito en Cobreloa a los 11 años como delantero y fue pasando por todas las posiciones de la cancha), velocidad, voracidad y cabeza. Un par de datos para confirmarlo: por un lado, después de Enzo Fernández (858 en 13 apariciones) es el futbolista con más pases intentados de la Copa de la Liga entre los jugadores de los 28 equipos de Primera, con 748 toques (y en 11 PJ); por otro, el chileno es por lejos el futbolista de River con más despejes (47), sacándole más del doble al segundo (David Martínez, con 20), y con más quites, con 9,2 por partido en promedio.

Paulo Díaz y David Martínez, una dupla cada vez más consolidada. (Diego Haliasz - Prensa River)

Paulo Díaz y David Martínez, una dupla cada vez más consolidada. (Diego Haliasz – Prensa River)

Con Maidana y Pinola en el tramo final de sus carreras y aportando más desde afuera, el liderazgo abajo lo agarró un Díaz que había renovado su contrato el año pasado pero que este verano lo actualizó, con fecha de caducidad a diciembre de 2024: fue a pedido de un Gallardo que lo necesita cómodo en el club, aún sabiendo que ofertas por él no faltarán.

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En el último mercado, por caso, el Sevilla lo quiso. “Lo llaman siempre de afuera, pero no lo hacemos público porque está muy bien en River”, reveló hace unos días Ítalo, su padre, después de decir que si fuera por él se quedaría “a vivir” en Núñez.

Y claro, ya se siente en casa. De perfil muy bajo, la gente ya le empezó a tomar cariño hace rato. Es que ya es un líder de este River.

Los goles de Paulo Díaz en River

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