Cavani, de la ilusión a la decepción

Edinson Cavani volvió a decirle que no a la oferta de Boca. La info indica que el goleador uruguayo aduce que su familia no quiere vivir en Buenos Aires. Aunque en Boca causa extrañeza que, si el motivo fuera ese, el jugador hubiera alentado tanto las negociaciones -incluso intercambiando propuestas con el club-, no deja de ser una causa probable.

Tendríamos, en todo caso, que revisar qué nos causa tanta decepción. Si son los figurones de ligas europeas que nos generan, con sus guiños, sus posteos, sus declaraciones, la ilusión de que pueden venir a engalanar con sus grandes trayectorias la liga argentina y después se arrepienten.

Hinchas y medios esperando, en vano, la llegada del uruguayo a Ezeiza (foto Rolando Andrade Stracuzzi).

Hinchas y medios esperando, en vano, la llegada del uruguayo a Ezeiza (foto Rolando Andrade Stracuzzi).

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Cavani dejó avanzar esto a tal punto que ayer había gente esperándolo en Ezeiza. O si la decepción es la conciencia del momento de nuestro país (no ya solo del fútbol).

Bien mirado, ¿lo extraño no sería que jugadores de primer cartel que tienen opción de vivir en Europa o Brasil, eligieran hacerlo en la Argentina? ¿Sería lógico que quisieran venir a un país empobrecido, impredecible e inseguro?

Cavani es otro capítulo de la misma historia de Arturo Vidal y Lucho Suárez (todos ellos son extranjeros, y el Pistolero se terminó inclinando por volver a su patio, que no era la Argentina ni River): nuestra liga no tendrá a tres de los futbolistas sudamericanos top ten de la década.

Con Suárez, que tampoco vino al país, son la temible delantera de Uruguay (Reuters / Matilde Campodónico).

Con Suárez, que tampoco vino al país, son la temible delantera de Uruguay (Reuters / Matilde Campodónico).

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El vaso medio lleno es pensar que, así y todo como estamos, nuestra liga llegó a ser apetecible para esos cracks. No fue todo invento o vendida de humo: las tres chances fueron reales y picaron cerca.

La competitividad de nuestro fútbol, su historia, su trascendencia, la pasión con que se vive, el afecto por alguien que los convence (Cacique Medina trajo a Diego Godín, que anteayer nomás era pilar del Aleti del Cholo y columna del Inter de Milán), pueden seducir a figuras de ese tamaño. Aunque a último momento nos rompan la ilusión.

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