Casquete, de debutar en River a la Segunda de Perú: “Tomé decisiones de pendejo”

“No pude asentarme en River porque tuve mente de niño. No tenía ningún acompañante, estaba solo. No tenía un soporte que me dijera que estuviera más tranquilo. La cabeza me jugó una mala pasada. Tuve oportunidades, me fue bien y Gallardo me hablaba mucho, me decía que siguiera así…”.

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18 de julio de 2015. Atlético Rafaela vs. River. 17 minutos del segundo tiempo. Un ecuatoriano de 17 años, que ya venía cosechando comentarios positivos producto de sus buenas apariciones en Reserva, se convierte en el extranjero más joven en debutar en la Primera de River. Entra por la izquierda. Sus cualidades de enganche hacen que frene la pelota, toque, busque la mejor opción y gambetee rivales.

20’ después, asiste a Fernando Cavenaghi para el cuarto gol del equipo. Abel Casquete, ese pibe que se había venido desde Ecuador a los 11 años, ya era una realidad y sus condiciones técnicas ilusionaban en River. “Tiene muchísimo talento”, lo elogió nada menos que Gallardo después de ese partido.

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Ahora, lo que sigue es la historia de un jugador con condiciones, que debutó en River, pero que finalmente su nombre sería casi olvidado y terminaría pasando por siete clubes en seis años, casi sin poder asentarse en ninguno. Hoy, los fanáticos del Deportivo Coopsol, de la Segunda división de Perú, son los que ven a aquel pibe que no pudo madurar en Núñez. Casquete tiene apenas 24 años, pero ya estuvo en Barcelona de Ecuador, Universidad Católica (también de Ecuador), Morón, Zulia (Venezuela), Orense y Guayaquil City (los dos de su país).

Su debut, ante Rafaela en 2015 (José Almeida).

Su debut, ante Rafaela en 2015 (José Almeida).

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No pude encontrar una guía en ningún lado. Tomé decisiones malas, apuradas, de pendejo”, le cuenta a Olé desde Lima, donde vive actualmente e intenta recuperar hábitos que tenía en la Argentina como la siesta. Hoy su cabeza está en Coopsol, pero extraña River y quiere hacer todo lo posible para una vuelta. Sí, esa es su ilusión. “Quiero hacer las cosas bien y volver a un nivel alto para apuntar a ese regreso a Núñez que es mi anhelo, mi espina”, describe…

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Realidades diferentes…

Claro, ahí en Perú la cosa es bastante diferente a River. De entrada, juega en un pequeño estadio municipal con aforo para aproximadamente 5.000 personas, que se distribuyen casi en su totalidad en una tribuna en cada lateral, algo bien diferente al Monumental (entran 72.054). “Este fútbol es muy diferente, fundamentalmente en la intensidad. En River tenía muchas comodidades, desde el desayuno por ejemplo. Otra cosa diferente es en donde entrenamos, que no tiene comparación con el Camp: ahí siempre estaban haciendo obras, como los vestuarios, el gimnasio… son cosas que no vi en otros clubes”, recuerda Casquete.

Ahora, Abel juega en Deportivo Coopsol.

Ahora, Abel juega en Deportivo Coopsol.

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Si su deseo es volver a los primeros planos, es consciente de que deberá corregir algunos errores que tuvo en años anteriores, fundamentalmente en los dos clubes más grandes en los que jugó: en River, que en 2009 compró parte del pase a la academia de fútbol Alfaro Moreno, decidió rescindir su contrato porque su pareja estaba por tener un hijo y extrañaba a su familia, cosa que lo llevó a retornar a su país a pesar de que su representante le insistió en que una salida a préstamo era la mejor opción; y de Barcelona se marchó al poco tiempo de haber llegado debido a que “no me pusieron un partido, me enojé y me fui a Universidad Católica, tenía un ego no muy bueno”, tal cual explica.

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En total, en River jugó 84’ distribuidos en tres partidos, aunque su mejor recuerdo es el de haber formado parte de la lista de buena fe de la Libertadores del 2015: si bien no fue ni siquiera una vez al banco, estuvo en el Monumental el día de la final contra Tigres y festejó en el campo con el resto de sus compañeros. “Ese equipo era una familia, cuando entrené por primera vez en Primera ¡me ofrecieron hasta medias!”, recuerda sobre sus primeras prácticas con Gallardo, a quien le da méritos por haber hecho “grandes cambios” en las Inferiores, como por ejemplo que la Reserva entrene en el mismo horario que la Primera.

“Gallardo es un ídolo para mí, lo veía de alcanzapelotas. Cuando salió la noticia de que iba a ser el DT, ya soñaba con que me dirigiera”, reconoce. Esas “decisiones de pendejo” lo fueron alejando de su sueño…

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