Casi un milagro, Insua

Ruben Darío Insua volvió en un mal momento a San Lorenzo, con crisis institucional, cuestionamientos fuertes a los dirigentes, algunos de los que habían estado en el histórico título de la Copa Libertadores 2014, escaso presupuesto para reforzar el plantel y una hinchada muy alterada, pese al respeto que le tenían por su pasado como jugador y porque como DT ya lo había sacado campeón de la Copa Sudamericana (2002).

La goleada 4 a 2 ante Sarmiento en Junín fue la tercera victoria al hilo y ubicó al equipo en la octava posición en la Liga Profesional, con una fuerte expectativa de clasificarse a la Copa Sudamericana (si Boca obtiene la Copa Argentina las chances crecerán mucho).

El Gallego asumió a conciencia de las falencias del club. Lo primero que intentó fue no perder, lo que consiguió (solo cuatro derrotas). También lo sostuvo fue que ganó los partidos importantes: a Boca, Racing (le cortó una racha), el clásico a Huracán, a Vélez. En contra: tuvo muchos empates (13, el que más igualó en el torneo).

Festejo de San Lorenzo ante Sarmiento,

Festejo de San Lorenzo ante Sarmiento,

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Bancó a los pibes: Gastón Hernández es un ejemplo. Giay, que no estuvo ante los de Junín pero tuvo continuidad. Y potenció jugadores que estaban olvidados, como el Perrito Barrios, Elías y Braida. Además, Bareiro, que llegó a liderar la tabla del Pichichi, Cerutti y el inesperado refuerzo de Vombergar aportaron un caudal goleador que estaba por encima de lo esperado. 

El entrenador logró pacificar un club en llamas y conformar un equipo que se desacostumbró a perder y por el que hoy los hinchas aparecen bastante agradecidos.

Insua no dirigía en Argentina desde 2008, cuando se desvinculó de Talleres. En este tiempo dirigió en Bolivia, Perú Ecuador, donde en su última etapa condujo a un equipo del Ascenso (Búhos). Al Cuervo lo hizo volar de nuevo y en un contexto muy adverso. Casi un milagro.

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