Busco llegar a mi techo disfrutando de lo que hago

Aprendió a nadar casi al mismo tiempo que a caminar. Desde los dos años, la vida de Félix Mayer pasa por la pileta. Y no cualquier pileta, sino la de SportClub Congreso. En plan familiar, sus padres los asociaron a él, y a sus dos hermanos en la sede de Bartolomé Mitre 1625. Sus días transcurrían allí: “De chico era muy energético, así que pasé por todos los deportes. Necesitaba mantenerme ocupado: handball, básquet, vóley, fútbol, pileta, también los dos meses de colonia cada verano…

Con el tiempo, se fue armando un grupito de chicos entre 10 y 13 años, que teníamos muchas ganas de nadar y competir. Hoy en día, la mayoría de esos chicos ya no están. Pero el equipo fue creciendo de manera exponencial, en cuanto a cantidad y calidad de nadadores a partir de allí. Y acá estamos…”. Para este joven de 19 años (cumple 20 el 17 de septiembre) ese “acá estamos” representa las horas previas a un desafío mayúsculo: el Campeonato Nacional en el Parque Olímpico, que puede meterlo en los Juegos Odesur como representante argentino. Tiene antecedentes en los que sostener su ilusión: en categoría Junior, es campeón argentino en 50 metros libres y 50 mariposa, y segundo en los 100 libres. Está a un par brazadas del salto a Mayores. Y así lo siente: “Lo venimos preparando ya hace varios meses. Mi objetivo es bajar mis marcas personales. Después, si hago podio, bienvenido sea. Y si se da lo de la Selección, mejor. Pero bajar las marcas es lo primordial y es para lo que venimos entrenando de la mano de Federico Cavaliere, mi entrenador”.

-¿La natación es todo o estudiás?

-Terminé el secundario el año pasado y egresé como técnico electromecánico. Dada la alta carga horaria del colegio, se me dificultaba el entrenamiento. Ahora estoy en la facultad, estudio Ingeniería electromecánica. Curso todos los días a la noche, para permitirme entrenar lo más posible.

-¿Cuál es tu primer recuerdo fuerte dentro de una pileta?

-No recuerdo la vida sin la pileta, je. En la escuelita de SportClub Congreso empecé a los cinco años. Y a los 11, que se formó el equipo de los chicos, ya me federé. Competí hasta los 15-16, y dejé por temas personales. Y años después, cuando volví al gimnasio en el mismo club, estaba Fede como profe de musculación, y me invita a nadar, divertirme un rato, ver cómo estoy, a recordar viejos momentos… Y fui a nadar un par de días a la semana, le encuentro el ritmo, me empieza a gustar de nuevo, y empiezo a hacer buenos tiempos y a sentirme cómodo, y acá estamos ahora, metiéndole, ya compitiendo a otro nivel y tomándomelo con otra seriedad. Volví porque siempre me gustó nadar y competir. Soy una persona bastante competitiva y me gusta sentir esa adrenalina de la competición, tanto de estar feliz por ganar como cuando estás enojado porque perdiste y no te salieron las cosas bien.

-¿Qué te proponés con la natación?

-Me propongo llegar a mi techo y saber que lo di todo, no quedarme con ese gusto amargo de pensar que podía más. Busco la satisfacción personal, pero siempre disfrutando de lo que hago.

-¿Cómo te preparás?

-Me entrenó de lunes a sábados, algunos días un solo turno; otros, mañana y tarde. De tres a cinco veces por semana uso la sala de musculación, depende de la etapa de entrenamiento en la que estemos. Yo me destaco en 50 y 100 metros libres, 50 y 100 metros mariposa y, a veces, 50 y 100 metros espalda. Al ser pruebas de velocidad, en el gimnasio trabajamos mucho la fuerza y la potencia. Hacemos levantamiento, sentadillas, banco plano, transferencias… Voy al deportólogo y trato de seguir los planes de alimentación. Y en mi vida personal, con amigos, evito el alcohol y trato de respetar las ocho horas de sueño, que casi siempre se dificulta por la facultad, el estudio y el entrenamiento.

-¿Qué nadadores son tus referentes?

-Sigo mucho el ambiente de los nadadores velocistas. En el extranjero, Bruno Fratus, Nicholas Santos -que con la edad que tiene, 42 años, es admirable su nivel-, Caeleb Dressel… En cuanto a lo nacional me gusta mucho la carrera que hizo Federico Grabich. Hace unos meses tuve la oportunidad de competir contra él y estar en un mismo podio en 50 libre. Y Santiago Grassi, en la especialidad de mariposa: lo sigo mucho por el canal que tiene y su intención de tratar de dejar una marca en el deporte argentino. Nadé también con Benjamín Hockin, paraguayo que estuvo en los Juegos Olímpicos, también gran persona.

-Muchas veces se habla de la presión que sufren los nadadores cuando se esperan resultados de ellos (Meolans, Bardach, Pignatiello)… ¿Eso como lo tomás y cómo lo trabajás?

-No tengo la presión de esas bestias porque no estoy bajo la misma lupa de ellos. Pero siempre está la presión de que las cosas no salgan como las esperás. O que después de horas y horas en la pileta, en el gimnasio, en ir y venir de acá para allá, los traslados… que pase que el tiempo no te gusta y eso genera malestar y te da cierta presión a la hora de nadar. También está la presión económica. Mis viejos me apoyan en ese sentido, pero sé que esos gastos están y me genera presión, por los viajes, los traslados, la indumentaria en un deporte que en Argentina no te deja nada de plata. Tampoco es sencillo conseguir patrocinadores. Somos la primera sede de SportClub con un equipo federado, ya se están sumando otras, y estaría bueno que más marcas se acercaran a apoyarnos.

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