Battaglia, víctima y también culpable en Boca

Ser entrenador de Boca no es para cualquiera. Y menos debutar como entrenador de Primera casi sin esperarlo. Sebastián Battaglia supo surfear y arremangarse como cuando era jugador para sacar del pozo al equipo que temió quedar último en tiempos de Miguel Ángel Russo. Pudo renovar la confianza, ordenar la casa y sacarla adelante metiendo varios pibes (como Vázquez y Zeballos, sin lugar hasta ese momento), hasta dándole un título por penales. Nunca alcanzó un nivel satisfactorio ni promisorio, por eso estuvo en duda que le renovaran el contrato, el primer gran desgaste de su ciclo en la relación con el Consejo de Riquelme.

Mirá también

Pese a ese campeonato y a haber clasificado a la Libertadores, nunca convenció Battaglia. Por el juego, porque no hay identidad ni signos de recuperación futbolística, por ahora, y los partidos así se van acumulando en fila. Y más allá de eso el entrenador, un tipo inteligente, de pocas palabras, también mete la pata y no muestra ninguna autocrítica. Puede estar incómodo porque la idea era que se fuera, le puede no gustar, pero él desde el banco no muestra grandes virtudes y en las palabras tampoco asume responsabilidades que son suyas además de los jugadores. Un claro ejemplo fue el post Corinthians, que deja a Boca apretado para pasar a octavos de final. Una nueva pobre actuación (sin Villa, Rojo, Izquierdoz, otros… pero aun con ellos se juega mal en el torneo local) y una frase preocupante: que al equipo lo sorprendió el gol tempranero.

LA TABLA DE LA LIBERTADORES

Mirá también

¿Pero cómo, un equipo no tiene plan B para jugar con un hombre menos, o cambiar de libreto en caso de estar en desventaja? ¿Es tan raro empezar perdiendo a los cinco minutos? Esto es como cuando lo jugadores repiten que no pueden arrancar desconcentrados o jugar sin personalidad, excusas de circunstancia. No puede un técnico de Boca, ni ninguno, defender así la escasa reacción.

Battaglia está en su derecho total a resistir, a confiar como dijo. Pero con confianza no alcanza, ni tampoco con el compromiso verbal de sus dirigidos. Lo más fácil es culpar al Consejo por ciertos manejos, aunque también debería darse cuenta el DT de que en algo está fallando y la consecuencia está adentro de la cancha. Él es víctima y también culpable de esta situación.

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *