Astrada y el crudo recuerdo del secuestro de su padre en 2003

Sin querer, mientras hablaban de cómo se abordaba desde lo psicológico una publicación como la de Luis Advíncula post caída de Perú por penales ante Australia, la charla en la mesa del programa de Sebastián Vignolo por ESPN derivó en el recuerdo de Leo Astrada -uno de los integrantes del panel- del díficil momento que le tocó atravesar en 2003 cuando su papá Rubén estuvo secuestrado durante 28 días. El caso tuvo en vilo al país. El futbolista, que se hizo cargo de las negociaciones, tuvo que retirarse en medio de un River campeón a nivel local y, por fortuna, su progenitor apareció con vida. A 19 años del hecho, el Jefe revivió detenidamente lo sucedido en ese entonces. A continuación, todas sus frases.

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Astrada, hoy panelista de ESPN.

Astrada, hoy panelista de ESPN.

LAS FRASES DE LEO ASTRADA RECORDANDO EL SECUESTRO DE SU PADRE​

*”A partir de ahí, cambié. Es el peso de toda la familia encima. No dependía de mí, de los delincuentes. Yo me estaba retirando. Fui a la cancha porque había que hacer una movida para ver si mi viejo aparecía. River sale campeón en cancha de Olimpo, festejamos con Racing. Yo hacía diez días que no iba porque estaba secuestrado mi viejo. Estuvo 28 días. Hablé tres veces con los secuestradores”.

*”Me fui de la cancha (ndr: post partido con Racing) y a los dos días recibí el primer llamado. Era el proceso que manejaba esta gente. No dormía. La única que dormí fue la que apareció. Me fui a dormir sin saber que mi viejo aparecía. Estaba tan cansado, que me acosté a las dos de la mañana y a las cuatro me llamaron”.

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*”Yo sabía la negociación cómo era porque había tenido un amigo que había sido secuestrado. Un día me junto y me cuenta cómo era. Sabía que era para largo. A las 4 de la mañana lo liberaron. Atendió mi mujer cuando sonó el teléfono en casa, yo como si nada. Tenía tan fusil que no caía, como si nada. Me cambio y me fui a la casa de mi vieja. A mi viejo lo habían dejado en la casa de mi tío. No se llegó a pagar el rescate”.

​El padre de Leonardo Astrada fue secuestrado el 26 de junio del 2003 y liberado 27 días más tarde. Le cruzaron dos autos cuando iba a trabajar cerca de su casa de Boulogne. En principio los secuestradores exigieron 800 mil dólares por su liberación, terminaron acordando por 400 mil pero finalmente lo soltaron antes de que se realizara el pago. ​

Astrada con su papá Rubén en 2003.

Astrada con su papá Rubén en 2003.

A​strada, que en aquel entonces transitaba sus últimos meses como futbolista profesional, se retiró en medio del secuestro. River se había consagrado una fecha antes del final del Clausura 2003 y Leo decidió jugar los primeros 12 minutos del partido contra Racing para despedirse de los hinchas, a pesar de su complicada situación personal. En realidad, tal como lo explicó en ESPN, jugó para llamar la atención de los secuestradores. 

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*”Querían ver el movimiento de la gente, si se movía la gente que había agarrado a mi viejo y si llamaban. Esta gente quería plata. Ellos querían soltarlo en el momento, que siga teniendo su vida, sacar lo que querían. El país estaba movilizado. Lo secuestraron a tres cuadras de la casa, saliendo para el trabajo. Le cruzaron dos autos. Automáticamente me entero”.

Astrada con sus compañeros (EFE).

Astrada con sus compañeros (EFE).

*”Había otro hombre secuestrado con él. Llevaba 45 días. Se había pagado el rescate y no lo habían liberado porque querían largarlo con mi viejo. Este hombre se les escapa, empieza el movimiento, empiezan a moverlo a mi viejo. Destrozado físicamente mi viejo. No era mi viejo, de la cabeza también. Un golpe muy fuerte. Cambió psicológicamente. Nunca pudo recuperar la vida que él hacía. Lo tenían marcado. Por eso había una denuncia previa. Me habían dicho que habían desbaratado la banda, pero a los 20 días se lo llevaron”.

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Antes del partido, Astrada encabezó la vuelta olímpica de River con una camiseta con la foto de Rubén y la frase: “Papá: te esperamos”. El Jefe se iba del Millo como ídolo y uno de los más ganadores de la historia con 12 títulos. Los hinchas desplegaron una bandera que decía “gracias por defender y querer tanto esta gloriosa camiseta” y sus compañeros se pusieron una camiseta con la frase “fuerza Leo”. También hubo apoyo en otras canchas.

"Fuerza Leo", la bandera para apoyar al Negro.

“Fuerza Leo”, la bandera para apoyar al Negro.

*”Mi viejo tiene 80. Tenía 60. Le cambió la vida. Ya le costaba salir. Era una persona laburadora, venía a las tres de la tarde, almorzaba y salía a hacer las compras con mi vieja. Se fue guardando. No pudo tener la vida que tenía”.

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*”Para siempre, me ocupo de las cosas, pero lo más importante es la salud, la familia y la contención de todo el grupo que quiero. Yo no salí a jugar (ndr: el partido con Racing de su retiro), fui por la movida. Yo no quería que mis compañeros estuvieran en un momento triste después de todo el esfuerzo hecho y no festejaran el campeonato”.

El día del adiós (EFE).

El día del adiós (EFE).

*”Estuvo en dos lugares mi viejo. Yo sabía en dos lugares que había estado. Porque nací y viví cerca de villas alrededor y yo iba a jugar. Conocía mucha gente y me decían que se comentaba que estaba acá. Estuvo tapado, encadenado. Fuerte. Cuando te juntás y conversás, es difícil tener una vida normal por esas cosas que te quedan en la cabeza. Al año tuvo un ACV”.

*”Lo hablo, no tengo miedo y le busco la vuelta para que siga soltando y largarlo, porque sino se queda con todo adentro. Son cosas que nos tocaron pasar. Yo me hice el fuerte en su momento. Después pasaron diez días y me fui afuera con mi mujer y mis dos hijas para tranquilizar. Cuando me aflojo, me agarran los cólicos, la revolución por dentro. Lo alimentaban pero no comía. Estaba asustado, renegado”.

Astrada pidiendo por la aparición de su papá (EFE).

Astrada pidiendo por la aparición de su papá (EFE).

Fue el propio Leo Astrada quien manejó las negociaciones durante el secuestro y, luego de dos pruebas de vida, todo indicaba que iba a realizarse el pago para la liberación, pero un imprevisto -se escapó otro de sus prisioneros y el lugar quedó comprometido, según la hipótesis policial- hizo que los secuestradores cambiaran de planes y lo dejaran ir. Fue liberado en Panamericana y Thames, Villa Adelina, y llamó por teléfono a un familiar que lo pasó a buscar.

Sergio Leiva, conocido como El Negro Sombra, era el líder de la banda que cometió este secuestro y estuvo relacionado con otros delitos extorsivos, entre ellos el del papá del empresario Corcho Rodríguez. Detenido en 2004 y condenado a 34 años en 2007, debía estar en prisión hasta 2031, pero cuando cumplió más de dos tercios de su condena recibió el beneficio de la prisión domiciliaria. En 2021 fue noticia por liderar una banda narco en guerra con otra en la zona de Tigre. 

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*”Una de las personas que lo cuidaba era un nene que tenía dificultad. Me termino de enterar cuando lo sueltan. Encuentro a la maestra del chico. Me dice: ‘Era Leo’. El chico no entendía nada, tenía dificultades mentales. Fue uno de los primeros que agarraron. No lo golpearon a mi viejo”.

*”El día más complicado fue el de la prueba de vida. Te hacen grabar una grabación, que ahí me empecé a dar cuenta de un montón de cosas. Cuando me dicen que tengo que ir a buscar la prueba de vida, algunos me decían que encontrás un dedo, una parte del cuerpo. Yo lo voy a buscar cercano a casa y en ese momento daba vueltas. Yo tenía que hacer tres cuadras para allá, tres cuadras para acá. Una zona que conocía mucho. Era el Bajo Boulogne. Me habían dicho una bolsita. Empecé a parar en cada puesto de basura y pumba, para dentro del auto. Me cargué todo el auto en basura. Llego a casa y empiezo a romper cada bolsa. Pero antes doy una última vuelta, atrás de un supermercado. Y en vez de girar para ir de vuelta a casa, retomé y hago una, dos cuadras y veo un hilo colgado con una bolsita. Acá está, manoteé y me fui. Era un cassette. Empecé a escucharlo, solo. La primera vez que lo escucho empiezo a llorar, no paraba. Era mi papá hablando. Después viene mi mujer. Le dije que lo escuchara y se fuera. Me quedo escuchándolo de vuelta y le dije a mi mujer que me trajera una hoja y una lapicera. Entonces cortaba y anotaba, arrancaba de vuelta. Cortaba y escribía. Me pongo a leerlo, lo llamo a mi hermano y le dije que se viniera. ‘Papá está bien”, le dije. Él me pidió escuchar la grabación y se la hice escuchar. Empezó a llorar como loco. Le digo: ‘Esto es de papá, esto es forzado’. Ahí empezamos a armar la situación por palabras y conocimiento de mi viejo. Yo sabía que había cosas forzadas, porque mi viejo nunca fue de pedir. Y decía que les pidiera a mis compañeros, que él se las iba a devolver. Lo estaban apretando por la guita. Armé la historia, me quedé tranquilo sabiendo lo que iba a venir hasta el día en que apareció”.

*”Yo vivía en un barrio cerrado, tenía la tranquilidad de moverme por mi casa que nadie me molestaba. El problema era cuando iba a la casa de mi vieja. Las primeras veces, por las guardias periodísticas, no me podía mover. Empecé a salir por el baúl, por un amigo. Me empecé a mover un poquito hasta el día de la primera llamada, que dije me quedo fijo acá”.

*”Sí con mis hijas y mi mujer, pero trataba de contenerlas. Hubo gente colaborando con nosotros. Con el estado de locura que quedé, estuve a punto de cometer dos locuras en la calle. Estás perseguido. Por ahí parado en el semáforo, una personaba me miraba y me miraba y en ese momento me venía a pedir un autógrafo, puse primera y no lo pisé de casualidad. Quedaba perseguido. Después se me fue pasando. No tuve temor. Dije que la vida continuaba, con los cuidados necesarios”-

*”Mi vieja se hacía la fuerte, acompañada por mis hermanas. Yo estaba pendiente de los llamados, con mis hermanos”.

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