Así, perdimos varios torneos

Lo que sucedió en los primeros 20 minutos en el Cilindro se anota entre los grandes misterios de los últimos tiempos: ¿cómo no ir ganando dos a cero si tuviste ocho claras?

El enigma solo se explica porque quisimos hacer el segundo antes que el primero, porque Enzo estuvo sin picante, porque el Demonio le borró la pintura al travesaño cuando tenía 7,32 x 2,44 metros para un gol hecho, y porque nos empecinamos en convertir a los arqueros contrarios en revelaciones. Un gol de rebote y la vieja ley de que esos que errás en el otro te los embocan en el propio, cuando llegan por primera vez

La Academia conserva el invicto de local. (FTP Clarin)

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¿Es algo nuevo? No, así, creando mucho y concretando poco y luego desinflándonos, perdimos una semi con los del Riachuelo, una clasificación de Sudamericana y una increíble por Copa Argentina. Lo nuevo fueron los lingotes de Oroz, metal precioso en fútbol, precisión y caños, reemplazado -¿por qué Profesor, por qué?- para poner a Cardona…

Y ya todo es mediocre en un pésimo segundo tiempo, cuando el contagio de un equipo afinado se vuelve contagio de nervios, porque la suma de malos cambios además de sumar a un Edwin que irrita al jugar a diez metros del área trajo a un Charly que no volvió bien y Carbonero sigue en algún otro planeta. Jugando así va a ser difícil ganar lo poco que queda este año…

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​Los goles en el Cilindro

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