Así está hoy la novela de Bustos

Habrá soñado tantísimas veces Fabricio Bustos con jugar en River. El sentimiento del lateral derecho de Independiente y de toda su familia ya es archiconocido desde que hace años se filtraron viejos tuits de su adolescencia. “Te amo, sos mi vida”, le dedicaba un Bustos de 16 años al CARP mientras el club atravesaba el último tramo de su más honda crisis deportiva, cuando transcurría mayo de 2012.

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Ese chico hoy no podría creer que el mejor River de la historia, que es el River de Marcelo Gallardo, toca su puerta y que tiene todo acordado con Independiente para incorporarlo de cara a la próxima Copa Libertadores. Ese chico tampoco podría creer que a esta hora el pase no avanza porque es el propio Bustos -un Bustos más grande, profesional, inmerso en el espinoso mundo del fútbol y del dinero, que muchas veces son la misma cosa- el que, asesorado por su representante según dicen en Avellaneda, considera no pasar a Núñez y esperar seis meses para quedar en libertad de acción y partir hacia otros mercados.

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Sí, cuando ya había un principio de acuerdo entre River y el Rojo, en las últimas horas trascendió que a instancias del agente del marcador de punta de 25 años, Nazareno Marcollese, todo se frenó porque el jugador preferiría irse libre a mitad de año. Los clubes habían consensuado una operación por un monto cercano al millón y medio de dólares más la condonación de la deuda de u$s 206.000 que mantiene Independiente con River por el pase de Alexander Barboza (una deuda que se dedujo escalonadamente en 2020 por cada partido en el que el CARP alquiló el Libertadores de América mientras avanzaba con las reformas del campo de juego del Monumental) y la posible cesión de un Alex Vigo que ya había sido aprobada por Eduardo Domínguez, su viejo entrenador en Colón.

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River espera: el pase no está caído

En ese punto, River ya no tiene mucho por hacer: ahora espera lo que resuelvan entre Marcollese y la directiva que lidera Moyano. Y la relación entre el agente y la CD del CAI no es precisamente la mejor: como representante del América de México en Argentina, Marcollese participó en los conflictivos pases de Silvio Romero y Cecilio Domínguez (el más caro de la historia del Rojo: terminó yéndose libre por falta de pago), que estuvieron encadenados a la llegada de Gonzalo Verón (jugador de su escudería, de mal paso por Avellaneda). A mediados del año pasado, Verón demandó a Independiente por una cifra que se acerca a los u$s 6.000.000. Y en septiembre la relación se terminó por romper cuando el club rechazó la oferta que trajo del Fenerbahce turco por el propio Bustos. Hoy los dirigentes no tienen diálogo ni con Bustos ni con su agente: apenas es el Rolfi Montenegro el que puede intermediar.

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En ese contexto, si el pase no se hace y el Tractor decide esperar a junio para quedar libre y ganar más dinero esquivando a la Tesorería del CAI, la idea del club es que no juegue más. Incluso a pesar de que el jueves Eduardo Domínguez le dijo al futbolista que quiere contar con él: si mantiene esta postura, la dirigencia tiene decidido que se entrene con el plantel pero apartado, sin que participe de amistosos ni ensayos formales de fútbol. De hecho, ya avisan que no lo contarán para los próximos juegos de preparación contra San Lorenzo y Talleres.

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En Avellaneda, mientras hacen malabares con las cinco inhibiciones que deben levantar (la última le cayó el viernes) especulan con que Marcollese es quien le “está llenando la cabeza” al jugador y que posiblemente esté evaluando otras ofertas, como la del Internacional de Porto Alegre para llevárselo ahora y la del mismo Fenerbahce para junio.

En el medio, toda la familia del cordobés de Ucacha tiene la ilusión de verlo en River. A tal punto que su hermano mayor, Nicolás (que juega al fútbol en Jorge Newbery de la liga cordobesa), estuvo hasta este sábado a la mañana compartiendo en sus redes sociales publicaciones sobre la posible llegada de Fabricio a River, incluida la tapa de Olé.

Y en Núñez esperan: saben que el pase aún no está caído y que de un momento a otro podría dar un vuelco si Bustos se conmueve por el sueño de jugar en River y también por la condena social que desde ayer empezó a notar en las redes de parte de los hinchas del Rojo. Si no, si espera un tiempo para hacer un salto en el plano económico a mitad de año, Gallardo no se dará el gusto de tenerlo…

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