abatido por la derrota y un nuevo silencio

¿Qué ve Gallardo? ¿Está mirando algo? Faltan pocos minutos y su mirada rota: vadel césped híbrido del Monumental a la platea Belgrano y luego se abanica para escrutar a Centurión, que acaba de recibir un tiro en el palo. El partido todavía va 0-0, pero la secuencia no se modificará demasiado con el gol de Ortegoza. Ni con el pitazo de Tello.

Mirá también

La silueta del Muñeco desanda pasos sin destino, parece ir hacia el túnel pero se detiene a mirar. Aunque los ojos en este caso engañan: el deté se enfoca hacia adentro.Y analiza. Se pregunta, quizás. Vuelve a percibir aquello que sintió post 0-2 ante Godoy Cruz, la falta de herramientas, el River que no es River. Pero con una desventaja de calendario: ya no quedan 20 fechas sino seis. Tampoco logra atar la esperanza a las matemáticas porque no logra hacer aparecer la sustancia que debe sostenerla. Y entonces, la Liga se terminó.

Mirá también

Gallardo y una dura derrota. Foto: Fernando de la Orden.

Gallardo y una dura derrota. Foto: Fernando de la Orden.

Por eso el silencio. Otra vez. Que se repitió en capítulos anteriores. Posiblemente para que no se le sobreanalice cada palabra, como suele argumentar. O porque debería ser más severo: a fin de cuentas, hace una semana advirtió que la única manera que le quedaba a River para pelear el campeonato era “coleccionar victorias”, y ante la T sólo pateó una vez al arco.

Y él se sabe responsable (o debería saberse) de este presente: aquella facilidad para la reinvención se ha tornado en una repetición incesante de intentos por hallar -aunque sin éxito- un equipo desde lo conceptual.

Mirá también

El saludo entre Gallardo y Gandolfi en la previa

En parte, Gallardo ve eso. Que pisando octubre hay apenas un puñado de apellidos infaltables: Armani,Casco, Mammana, De laCruz y Enzo Pérez. Ve la falta de respuesta futbolística de sus refuerzos. Ve la inconstancia. Ve que se está equivocando, porque ante Talleres -como ante Boca o Banfield- su River no fue su River sino que un fue un equipo largo, ancho, sin profundidad ni la tensión que lo distinguió hasta 2021.

Mirá también

Gallardo no encuentra respuestas. Fotobaires.

Gallardo no encuentra respuestas. Fotobaires.

Gallardo piensa al mirar hacia adentro que quizás sea la primera vez en su ciclo que la dificultad no aparece como un espasmo agudo sino como una realidad que se ha vuelto crónica. Y que no está teniendo esa capacidad ni la lucidez para resolverla. Ve que le plantea desafíos tácticos a un grupo de jugadores que por jerarquía individual no deberían fallar en el entendimiento colectivo, pero que rifan situaciones, envían centros inadecuados, se comprometen con amarillas por foules innecesarios.

Mirá también

Que no logran interpretar la idea, al cabo, como si una especie de estado de bloqueo o estress les impidiera resolver los planteos. Ve, el Muñeco, que lo que pide no es tan sofisticado pero River no alcanza a ejecutarlo. Y que, entonces, lo único regular es la irregularidad. Todo eso ve Gallardo, que mira y no encuentra la salida…

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *