Volvían con su hijo recién operado y los retuvieron dos horas en un control



Una pareja junto a su hijo de 13 años, con una discapacidad y recién operado, debieron esperar dos horas en el control de ingreso a Junín de los Andes, cuando regresaban de Neuquén, mientras le generaban una autorización para reingresar a la ciudad.

El hecho ocurrió el lunes pasado alrededor de las 17.30. Silvia Dóbalo viajaba en una camioneta sanitaria del Instituto de Seguridad Social de Neuquén (ISSN) junto a su marido y su hijo Tobias de 13 años, que había sido intervenido quirúrgicamente en la clínica San Lucas de Neuquén capital.

Según relató la protagonista de la historia, cuando llegaron al puesto de control de Junín entregaron la documentación de los tres, y el permiso de circulación del conductor de la ambulancia que los transportaba. Pero pese a tener todo en regla, los oficiales no les permitieron seguir camino.

“Después de esperar 50 minutos, mi marido se acercó para preguntar por qué no nos dejaban pasar, y les explicó que el nene estaba esperando, y que necesitábamos llegar a casa porque Tobías necesitaba descansar y tomar su medicación”, contó a la radio FM de la Montaña.

La mujer indicó que la respuesta de los efectivos fue que estaban aguardando una autorización desde Zona Sanitaria IV para poder dejarlos pasar. “Mientras tanto, ellos siguieron trabajando normalmente y nosotros a un costado de la ruta”, señaló.

La familia había partido de San Martín el miércoles de la semana pasada, ya que siempre es derivado a la capital cuando debe ser atendido por sus patologías previas. El lunes por la mañana, le dieron el alta y un chofer del Instituto de Seguridad Social de Neuquén (ISSN) los pasó a buscar para regresar a su casa.

La madre de Tobias contó que luego les hicieron firmar una declaración jurada donde decían que iban a cumplir una cuarentena por 14 días en su domicilio al llegar a San Martín por resguardo por el coronavirus.

Pero la situación de espera continuaba y Silvia, enojada, le preguntó a los efectivos policiales por qué los continuaban reteniendo: “En ese momento me enojé mucho, me agarró un ataque por ver a mi hijo en esa situación”, admitió y relató que eso desencadenó el enojo de un oficial, que le gritó que se vaya a la camioneta y que no le falte el respeto a sus compañeros.

Tobias, tiene 13 años, padece Síndrome de Lowe, sufre epilepsia, tiene una válvula en su cabeza y había sido operado en sus testículos.

“Estuvimos dos horas. Para que finalmente nos dijeran que con el papel de la derivación, que fue lo primero que les mostramos al llegar, sí podíamos pasar. La verdad un desastre”, dijo.

Y agregó: “Salimos de Neuquén a las 13 y llegamos a casa a las 20. Fue una situación bastante desagradable, muy fea. No tuvieron consideración de nada, no hubo humanidad, no hubo respeto”.

Al volver a sus casa la familia se comunicó con un grupo de discapacidad quienes le aconsejaron que realizaran la denuncia de lo que les tocó vivir, lo que -según contaron- harán en cuanto terminen el aislamiento.

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