Visones, cepa española y segunda ola: qué se sabe de las mutaciones del coronavirus y cómo afectarían el éxito de la vacuna



La esencia de la pandemia de coronavirus no son ni vacunas ni tratamientos: son los saltos zoonóticos virales (evitables) entre animales y personas. ¿El lugar? Criaderos sucios. ¿Los protagonistas? Animales en abominables condiciones de hacinamiento y personas que los “asisten” sin las medidas elementales de bioseguridad. Concentrarse un minuto en estos ítems clarificará qué tienen que ver 15 millones de visones daneses con la segunda ola de coronavirus en Europa y las mutaciones 20A.EU1 y 20A.EU2.

A quienes digan “pero ya fue… Argentina pasó el pico de contagios”, la respuesta es “por eso”. Es el momento justo para concientizarse sobre un tema minimizado, o por muy aburrido, o por demasiado ambientalista, o por (en apariencia) demasiado alejado de la vida de uno.

Para arrancar, un par de conceptos. El primero es “derrame directo”: cierto virus “hospedado” en equis animales (pollos, murciélagos, pangolines… las opciones son tantas como especies en contacto con humanos) “salta” a una persona. Uno imagina un piojo jugando entre las cabezas de los chicos. La imagen sirve, pero es un complejo proceso adaptativo, bien darwinista. El virus no anda por donde quiere sino por donde puede. Y allí donde puede, con certeza va.

El “derrame inverso” es al revés: el virus, ya “instalado” en humanos, salta a otra especie. O sea que los que contagiamos somos nosotros.

Dura imagen de visones muertos, transportados para la confección de prendas de piel, en Dinamarca, donde se encontraron algunos de estos animales con coronavirus. Foto EFE

La parte “interesante” para los virólogos, pero preocupante para el resto de los mortales, es que en ese proceso adaptativo (sea directo, sea inverso), el virus sufre modificaciones. Livianamente les decimos mutaciones.

Clarín ya lo contó, y con la imagen de un árbol: las ramas más grandes vienen a ser los “linajes” de un virus. Las intermedias son “cepas”. Las ramas y hojitas en los extremos son “variantes”. Se intuye que las hojas más cercanas (de una misma cepa) son más parecidas entre sí que las de cepas y/o linajes distintos.

¿Por qué ocurren las mutaciones? Jorge Quarleri, doctor en Bioquímica, investigador Principal del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS), enfatizó que, mientras para algunos “mutación puede invocar el miedo a una transición extraña -gracias, en parte, a las películas de ciencia ficción-, en los virus es algo muy natural y generalmente no es un gran problema”.

La mutación es producto de un error que no es corregido, en el proceso de replicación del virus. Puede compararse a una equivocación al tipear, justamente cuando el patógeno se está replicando dentro de las células de su “hospedador”. Es decir, dentro nuestro, de un visón, de un murciélago….

Una imagen de microscopio del coronavirus o SARS-CoV2. /Foto AP

Por qué se replica, es simple: para garantizar su autoconservación. O para “sobrevivir”, diría uno, si los virus fueran seres vivos…

Según Quarleri, “en función de la parte del genoma donde ocurre el error, puede variar para mejor o para peor el potencial de transmisibilidad del virus. La mayoría de las veces no tiene ningún impacto”.

Pero la minoría de las veces, sí.

Desmalezar

El 7 de noviembre, las autoridades danesas advirtieron a la OMS que habían detectado a 12 personas con una cepa de coronavirus derivada de visones (derrame directo). Los animales se habían enfermado en la pandemia, sea por su contacto directo con humanos con Covid-19 como por su contacto con otros de su especie que, a su vez, se habían contagiado de humanos infectados (derrame inverso).

“Justo ayer (por el martes) salió en Science un paper de autores holandeses que compararon la secuencia del genoma del SARS-CoV2 en humanos y en visones. Vieron siete cambios aminoacídicos. Lo interesante es que la tasa de transmisión en 97 personas de 16 criaderos fue del 68%. Es decir, casi el 70% de las personas tenía marcadores de infección, probadamente por derrame directo”, apuntó Quarleri.

Los puntos dorados son coronavirus, visibles gracias a una imagen microscópica. Foto Reuters

¿Es mucho 70%? “Es una transmisibilidad brutal”, sentenció, antes de aclarar: “Pero el paper no dice en qué condiciones de protección entraron esas personas a los criaderos. Seguramente sin medidas de bioseguridad, lo que es central. Sería como ir a una sala de terapia intensiva de enfermos de Covid sin protección, ni ellos ni uno mismo”.

Lo cierto es que el gobierno danés pasó un papelón en estos días. La Primera Ministra ordenó el sacrificio de más 15 millones de visones, la oposición la denunció por dar una orden ilegal, ella se retractó y puso en marcha la aprobación de una ley para regular los criaderos.

¿Tiene sentido matar animales para evitar más mutaciones del Covid? Quarleri fue claro: “Está probado que lo de ‘muerto el perro se acabó la rabia’ es un absurdo total”.

¿Vacuna en riesgo?

En estos días circuló que había un vínculo perjudicial entre los visones y la ansiada vacuna contra el coronavirus. Sin embargo, es una lectura aventurada de un dato en estudio.

“Cuando se reportaron los primeros 12 casos de humanos contagiados por visones, se informó que la cepa podría ser menos susceptible a anticuerpos neutralizantes. Quiero remarcar el potencial ‘podría’ porque no hay publicaciones al respecto”, apuntó el investigador.

La empresa Pfizer generó ansiedad mundial, tras la confirmación de que la fase 3 de sus ensayos está dando 90% de efectividad contra el coronavirus. Foto Reuters

“Se insinuó que podría ser una variante con potencial de escaparse de los anticuerpos de una vacuna. Si a uno lo sigue la Policía, no decide cambiarse la ropa interior sino hacerse una cirugía estética. Es un mecanismo de evasión”, comparó.

La cuestión de la evasión está en “veremos”, pero, por ahora, “la evidencia no indica que haya cambios en la transmisibilidad del virus ni en la severidad de la enfermedad asociada a esa cepa”.

En la misma línea, de las muchas variantes del SARS-Cov2 halladas este año, “la mayoría no fue digna de mención”, aclaró Quarleri, y agregó: “En cuanto a las nuevas cepas europeas 20A.EU1 y 20A.EU2, se pudo verificar su extensión en Europa, donde ocupa cerca del 80% del total de virus circulante”.

El impacto epidemiológico de esas cepas es obvio, pero los expertos no las vinculan a “la gran capacidad de diseminación que se observa en estos días ni a una eventual mayor capacidad de daño”. La segunda ola, entonces, parece vincularse a la estacionalidad, a los viajes sin medidas de restricción y a las fallas en la vigilancia epidemiológica.

En la carrera por la vacuna contra el Covid-19 también está la vacuna rusa Sputnik V, que anunció el 92% de efectividad en su fase 3. Foto AP

Si bien el científico consideró esencial mirar “aquellas variantes del virus de aparición súbita y rápida expansión”, enfatizó la importancia de insistir en el rastreo de casos y aumentar las medidas de bioseguridad en criaderos de animales.

Porque, concluyó: “No hay que despreciar la teoría de la selección natural darwiniana: en la siguiente fase de la pandemia aumentarán los niveles de inmunidad natural, así como el uso de vacunas, tratamientos e intervenciones no farmacéuticas. Esos elementos ejercerán presión en el SARS-CoV2, que tiene el potencial de seleccionar cambios en su genoma que le permitan hacer frente a esos embates. No esperamos que se quede impávido”.

DD

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