Vacuna de Pfizer contra el coronavirus: qué pasó con los argentinos que ya la probaron



Pfizer y Biontech anunciaron este lunes que su vacuna contra la Covid-19 obtuvo “éxito” en el primer análisis intermedio del estudio de fase 3. Se descubrió que es más del 90% efectiva para prevenir el coronavirus en participantes sin evidencia de infección previa.

Según lo informado en un comunicado global, el estudio incluyó a 43.538 participantes. Entre ellos, están los argentinos que se presentaron como voluntarios en el ensayo clínico realizado en el Hospital Militar, coordinado por el investigador Fernando Polack.

Se trata de unos 4.500 argentinos de entre 18 y 85 años que fueron seleccionadas a partir de 20 mil voluntarios inscriptos en un formulario online.

En agosto, los participantes empezaron a recibir las primeras dosis y, con 21 días de diferencia, las segundas y últimas dosis. Un mes después, les sacaron sangre para chequear si habían generado anticuerpos.

La locutora María Isabel Sánchez decidió ser voluntaria para “ayudar a que la gente se animara”.

Clarín habló con tres de ellos y todos coincidieron en que –tras inocularse- no tuvieron rastros de Covid-19.

“Nunca tuve síntomas (de coronavirus). Ellos me pidieron que me siguiera cuidando de la misma manera, que siguiera haciendo mi vida normal”, comenta la locutora María Isabel Sánchez, quien decidió ser voluntaria para -desde su rol de comunicadora- “ayudar a que la gente se animara”.

Lo que sí tiene que hacer María Isabel –al igual que el resto de los participantes- es mandar un informe todos los viernes, a través de una aplicación, para comentar si tiene o no síntomas de Covid-19. Una rutina que deberá mantener durante los próximos dos años.

Ahora bien, ¿que no tengan síntomas significa que lograron inmunizarse? “Se los pregunté a los médicos (del Hospital Militar) y me dijeron que ellos no nos van a avisar oficialmente”, cuenta Rodrigo Afonso, un licenciado en marketing de 40 años que también se sometió a la prueba.

El infectólogo Fernando Polack con miembros de su equipo en el Hospital Militar Central, donde están probando una vacuna contra el coronavirus. Foto German Garcia Adrasti.

“Me dieron a entender que nunca nos van a dar una devolución. Y que si quiero saber si tengo los anticuerpos me haga un test en forma particular”, sigue Rodrigo, quien por el momento decidió no realizarlo. “No tengo apuro. Quizás cuando esté la vacuna, si hay que vacunarse, capaz lo haga para saber si tengo los anticuerpos”, completa.

Cabe recordar un dato clave. Solo la mitad de los voluntarios recibió la vacuna. La otra mitad obtuvo un placebo, que es una sustancia sin acción terapéutica. Se trata de un estudio a “doble ciego”, ya que ni los médicos ni los pacientes saben a quién le toca cada cosa. Eso le da mayor objetividad a la prueba.

“No te dicen si vos recibiste el placebo o la vacuna. Con lo cual, el resultado no te lo informan. Supongo que en algún momento lo informarán porque, cuando se apruebe la vacuna, tendrán que decirte si estás vacunado o no estás vacunado”, analiza Sánchez.

“Yo fui con la idea de que me pongan lo que me tengan que poner”, dice Graciela, de 72 años, quien asegura estar “feliz” por escuchar en la radio que la vacuna es un 90% efectiva. “Hoy es un día de felicidad para todos los que nos hemos vacunado”, comenta. 

“Si me aceptaron como voluntaria, regio, ya con eso estoy conforme. Pero yo creo que nunca voy a saber lo que nos pusieron”, cierra la mujer que decidió someterse a la prueba, a pesar de las dudas de su hija y la negativa de su nieta mayor.

Leves reacciones tras aplicarse la vacuna

El Hospital Militar informó que en los primeros días de enrolamiento las pruebas resultaron “muy bien toleradas” por todos los participantes. “Sólo se reportaron síntomas leves (fiebre y dolores locales en la zona de aplicación), coincidentes con los relevados en Estados Unidos y Alemania, donde también se realizó el testeo de eficacia”, detalló un comunicado emitido en agosto.

Todos los entrevistados por Clarín coinciden al describir unas pequeñas reacciones. “En la primera dosis estuve un poco más cansado que lo habitual, pero la verdad que había sido un día movido. Tras la segunda dosis, esa noche no dormí bien: tuve dolor de cabeza y molestias”, dice Rodrigo.

María Isabel comenta que en la primera dosis tuvo una pequeña reacción local en el brazo, de enrojecimiento, calor y dolor. Para la segunda dosis ya le habían avisado que, al ser como un refuerzo, podía provocar más síntomas. De hecho, al día siguiente de aplicársela tuvo dolor corporal y cansancio.

A los 71 años, Graciela es voluntaria en el ensayo clínico para probar la vacuna contra el coronavirus.

Por su parte, Graciela sintió “un poco de dolor de músculo” en la segunda dosis y tomó los analgésicos que le indicaron los médicos. “Te lo explican 27 veces: ‘Si le duele, tómese paracetamol. Si no le pasa, llame al médico’”, señala quien asegura no haber tenido fiebre, ni tos.

El ensayo clínico prevé el seguimiento de los pacientes durante dos años con encuentros programados en el Hospital Militar. En total, cada participante hará unas seis visitas.

Los voluntarios no reciben dinero. Están cubiertos con un seguro médico exclusivo, algo que firman junto al consentimiento. Y pueden abandonar el estudio cuando quieran.

Para llevar adelante este programa, más de 700 personas trabajan en la atención médica, las consultas diarias y los traslados de los voluntarios desde el domicilio hasta el Hospital Militar y viceversa. Recibieron una capacitación especial para este estudio.

DD

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