Una cumbre del Mercosur que dejó expuestas las diferencias entre Alberto Fernández y sus socios regionales



En su primera cumbre del Mercosur como presidente, Alberto Fernández se encontró este jueves como nunca antes con las fuertes diferencias que hay con sus socios del bloque en materia de libre comercio, democracia en Venezuela y crisis en Bolivia. Una ruta en la que los gobiernos actuales de Brasil, Paraguay y Uruguay empezaron a recorrer con la administración de Mauricio Macri, pero de la que el kirchnerismo se bajó en este cuarto mandato ahora de Fernández.

Fue el brasileño Jair Bolsonaro quien abiertamente se refirió a los tres temas: junto a Mario Abdo Benítez pidió acuerdos con países que Argentina rechaza -con Corea del Sur, Canadá, Líbano y Singapur-, pero encarnó el reclamo de que Venezuela recupere la democracia. Al mismo tiempo, abrazó la presencia de Jeanine Añez, presidenta provisional de Bolivia -país asociado al Mercosur- mientras que Fernández es el único que no la reconoce por considerar que surgió de un golpe de Estado contra Evo Morales, refugiado en Argentina. El presidente argentino, entre tanto, hizo una referencia de su “respeto” hacia quienes no piensan igual que él. 

Con un tono marcadamente diplomático e internacionalista, que contrastó con su personalismo y sus embates cuando algo no le gusta, Bolsonaro pidió un “Mercosur moderno”. Y en ese sentido habló de la necesidad “de hacer reformas internas” y reclamó tratar la baja del arancel externo común -un reclamo en el que Argentina también guarda diferencias con sus socios- y que el sector azucarero sea incorporado al libre comercio del bloque, un viejo reclamo de Brasil.

El miércoles, el canciller Felipe Solá había dicho en su discurso ante sus colegas que Argentina “no va a obstruir los acuerdos” que se están negociando, pero pidió hablarlos. 

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En orden alfabético por país y antes de la hora pautada, Alberto Fernández abrió la XVI reunión de presidentes de este jueves que, como todos los encuentros, son virtuales debido a la pandemia del COVID 19. En los términos que viene anteponiendo su estrategia sanitaria por sobre la economía en tiempos de pandemia dijo: “Nos ha tocado gobernar en un tiempo de mucha desigualdad, de mucha enfermedad, y podemos hacer de ese mal tiempo una mejor oportunidad”, señaló. “Somos el continente con más desigual en la distribución del ingreso, y nos toca afrontar ese desafío sabiendo que estamos ante la mayor crisis mundial”, opinó.

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“Espero que en no mucho tiempo más podamos superar la pandemia. La vamos a superar con el mundo, no solos. Como dice el Papa Francisco, nadie se salva solo. Por más que algunos tengan camarotes de lujo, todos estamos en este barco tambaleando en la pandemia”, dijo Fernández. América Latina es hoy la región más golpeada por los contagios, los muertos y la crisis económica del coronavirus. El Presidente pidió unirse para “enfrentar el desafío” de un modo que deje de lado a quienes “buscan su suerte individualmente”.

Sin mencionar a su par de Brasil, Fernández insistió en la idea de trabajar juntos: “Yo guardo por todos los líderes del mundo el respeto que merecen y sé que no pienso igual a muchos líderes. Y sé que mi paso por la Argentina es solo un paso y no tengo derecho a frustrar la aspiración continental que tenemos simplemente porque no pienso igual. Estoy acá para que nos unamos, para que trabajemos juntos”. 

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El viernes pasado, en un diálogo virtual con Lula da Silva en el que dijo que lo extrañaba en el poder a él, a Hugo Chávez a Evo Morales y otros, afirmó que si gobernara el líder del PT, otro sería el vínculo de Argentina con Brasil. A su vez fue el único país del bloque que se abstuvo en una votación de la OEA que le pedía otra vez respetos institucionales al régimen de Nicolás Maduro, quien se encamina a otras elecciones a medida, esta vez legislativas.

La Declaración Final del Mercosur que los jefes de estado firmaron remarca en el primero de sus 34 puntos su compromiso con la “plena democracia, las garantías fundamentales y el Estado de derecho”, y la “protección de los derechos humanos”. Pero fue Bolsonaro quien dijo explícitamente tener “expectativa” de que Venezuela “retorne cuanto antes al camino de la libertad”.  

La mala relación entre Fernández y Bolsonaro es de larga data. El brasileño no ahorró destratos. Dijo varias veces que la vuelta del kirchnerismo al poder era la llegada del socialismo a la Argentina. No vino a la asunción de Fernández ni lo invitó a la cumbre del bloque del 5 de diciembre pasado cuando Alberto F. ya estaba electo.

A diferencia de sus socios en esta cumbre, Alberto F. decidió remarcar su amistad con la familia Lacalle Pou y con el español Josep Borrell, Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Borrel estaba presente en la cumbre de este jueves donde los países reafirmaron su “compromiso con una coordinación eficiente permanente para firmar el avance del coronavirus” 

Lacalle Pou, que asume de Paraguay la presidencia pro tempore del Mercosur recibió elogios de sus pares.  “El bloque se queda en excelentes manos”, le dijo especialmente Bolsonaro. “Cuente con mi decidido apoyo, presidente. Brasil estará a su lado”, cerró.

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