Un respirador para la actividad económica: fuertes caídas en la producción y el consumo



Natalia Muscatelli y Martín Bidegaray

A un mes de haberse decretado el aislamiento obligatorio por el coronavirus​, casi todos los sectores de la producción, de los servicios y el consumo se vieron fuertemente golpeados. Desde alimentos hasta petróleo, pasando por construcción, autos, electrodomésticos, textiles, servicios públicos y turismo, la mayoría de los sectores están experimentando fuertes caídas en los niveles de producción y facturación. Las ventas de consumo masivo por ahora resisten, pero los analistas también advierten riesgos allí. Los comercios, desde ya, no escapan a la crisis. Sus ingresos cayeron a pique, en la mayoría de los rubros. Se estima que, en este contexto, el PBI caería como mínimo un 5% este año. Aunque hay cálculos aún más pesimistas

La demanda de energía suele ser un buen indicador de la actividad industrial. Según un estudio de Cammesa -la empresa mayorista eléctrica de control estatal-, las industrias (exceptuando alimentación) están requiriendo un 50% de electricidad menos que en una semana típica de abril del año pasado.

Mirá también

En el sector energético, las ventas de naftas cayeron hasta un 80%, mientras que las distribuidoras de luz y gas -con tarifas congeladas- cuentan que no llegan a la mitad los clientes que pagan sus boletas. La producción de petróleo todavía no se vio tan afectada, con un retroceso del 20%, pero eso empezará a frenarse a medida que no queden lugares donde almacenar el crudo.

La construcción requiere un 90% menos de electricidad que en un mes sin cuarentena y encabeza la caída dentro del abanico de las actividades. Sólo está activa la obra pública indispensable. Y en el sector vienen bregando por la vuelta a la actividad de las obras privadas. “Se está tratando de ver si, cumpliendo con el protocolo sanitario, habilitan las obras lejanas a los centros urbanos y donde los trabajadores pueden llegar por otros medios que no sean públicos”, contó Ivan Szczech, titular de la Cámara de la Construcción (CAMARCO).

Mirá también

También hubo una merma en el uso de la electricidad de parte de los textiles (82%), metálicos no automotor (79% menos) e industria automotriz (75%). En marzo la venta de autos se desplomó 54,4%, profundizando una contracción que acumula siete meses, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

Los derivados de petróleo y químicos también están en retroceso en relación a lo habitual, pero la caída en la demanda de energía fue de entre 20% y 30%. Desde la Cámara de la Industria Química y Petroquímica explicaron que “esta industria es un sector B2B y no B2C que es donde se ve la mayor caída”. No obstante, según fuentes no oficiales de la UIA, en general la industria está trabajando al 35% y la Pyme al 10%.

Los comercios, por su parte, también están un 47% abajo en la energía que requieren. Pero esa categoría incluye a shoppings (que están cerrados) y varios rubros comerciales que no solo son supermercados. Por caso, Fabian Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la ciudad (FECOBA) advirtió que “hay sectores que, si no se instrumenta un plan de salvataje, van a desaparecer”.

Esta semana, la CAME difundió un informe con la caída de ventas de marzo respecto a marzo de 2019. No se salva ningún sector. Las caídas van del  18% en alimentos a 65% en Indumentaria. La morosidad en los contratos de alquiler de comercios se acercó este mes al 50%. Mayo puede ser aún peor.​ Las próximas semanas pueden ser dramáticas, en cuanto a cierres por falta de capital de trabajo.

Los grandes exceptuados de la crisis, en el último mes fueron los supermercados y autoservicios, donde las ventas crecieron 16,2% en unidades y 80,6% en facturación según datos de la consultora Scentia. Sin embargo, el “veranito” producto del stockeo de los consumidores por temor al desabastecimiento durante la cuarentena, no marcaría una tendencia positiva hacia adelante.

En este contexto, la alimentación y el consumo masivo solo experimenta un retroceso del 12% en la electricidad que necesitan para producir. Sin embargo, los analistas advierten que también puede haber problemas en grandes empresas de esos rubros. “Las ventas de Arcor se debilitarán, aunque tendrá mayores ingresos por la venta de alimentos, (estos) compensarán la caída en golosinas durante la cuarentena”, advierte Moody’s.

Las PyMes, en general, también son el eslabón más débil de la cadena productiva y de la comercialización por efecto de la pandemia. Según datos de la Federación de Empresarios bonaerense (FEBA), por cada día de aislamiento preventivo en marzo, el comercio minorista perdió ventas por $10.360 millones.

Las ventas de gasoil están un 50% por debajo de los niveles habituales. Eso está provocando que las refinerías (las que requieren petróleo y las transformen en combustibles) estén operando al 30% de su capacidad. Las empresas productoras tratan de mantener activos los pozos, porque cerrarlos es muy complicado para el día después de la cuarentena. De todas formas, ya se estima una contracción del 20% en la cantidad de barriles de petróleo que el país produce a diario.

Por su parte, también las empresas que prestan servicios públicos sufren porque solo pagaron sus facturas, entre 40% a 50% de sus clientes. El Gobierno prohibió el corte de luz y gas por facturas impagas, pero el ente regulador (Enargas) aclaró que esa condición rige para sectores vulnerables o de sueldos mínimos.

Otro de los sectores prácticamente pulverizados por la pandemia es el Turismo. Además de las grandes pérdidas acarreadas por las líneas aéreas, los hoteles acusaron una caída del 100% en sus reservas. Y de la mano de esta actividad, la gastronomía también redujo su trabajo más de 50% en algunos lugares y en otros directamente está cerrada, según describió la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (FEHGRA).

Un reciente informe de la Fundación Mediterránea (IERAL) sobre el impacto del Covid en la economía mostró que el 45% de las empresas están operativas por ser consideradas actividades esenciales (alrededor de 267.000). Otro 19% de las firmas (114.000), puede realizar sus actividades a través del teletrabajo, aunque no puede confirmarse si efectivamente lo están haciendo porque muchas proveen a sectores que hoy están inactivos. Y el restante 36% de las firmas se encuentra inactivo (218.000), por la imposibilidad de funcionar según la normativa actual relativa al aislamiento social. Según la entidad, en lo que hace al impacto en el PIB, las actividades que se encuentran inactivas representan en torno a 39% del valor agregado de la economía.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CLip art of Flip Day 2 CLip art of Flip Day 1 CLip art of Flip Day 1