Un domingo distinto en el Nascar: barbijos, sólo militares como público y el conflicto racial en el aire



Si la agenda y la vida social estadounidenses estuvieran transcurriendo carriles “normales”, la carrera de este domingo en el Nascar se habría caracterizado simplemente por ser la primera desde el brote mundial de coronavirus en haberse corrido con público en las tribunas. Sin embargo, el asesinato de George Floyd y el consecuente crecimiento del reclamo de millones de personas -no sólo en Estados Unidos- por el fin de la violencia racial, puso a la popular categoría de automovilismo​ en la mira, debido a la poca cantidad de pilotos de origen afroamericano.

Una de las historias de este fin de semana, que tuvo como corolario la carrera del domingo en Miami, Florida, fue lógicamente el público, que también tenía un condimento particular: estuvo conformado sólo por mil personas, todas ellas miembros del servicio militar del sur del estado de Florida, representantes de la Base de la Reserva Aérea Homestead y el Comando Sur de los Estados Unidos en Doral.

Sin llegar a extremos como el futbolista Colin Kaepernick, que desafió a la NFL poniéndose de rodillas al sonar el Himno hace algunos años para protestar contra la opresión sufrida por las personas negras, otro hombre afroamericano se puso al frente de los pedidos en el Nascar: Bubba Wallace.

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En la semana, había pedido que se eliminara un símbolo muy visto durante los fines de semana de competencia: la bandera de los Estados Confederados, que apoyaban la esclavitud y buscaron la secesión que derivó en la Guerra Civil estadounidense. El Nascar tomó cartas en el asunto de inmediato y prohibió la enseña, que pese a no tener representatividad desde el fin de aquel conflicto armado (1865), sigue flameando en muchísimas casas a lo largo y ancho del país.

En un reportaje elaborado por la cadena CNN, fans negros que se habían sentido decepcionados no sólo por el Nascar sino también por muchos de sus integrantes volvieron a creer en acercarse a la disciplina y en que esto realmente signifique un cambio a futuro en uno de los deportes más populares en Estados Unidos. 

Claro que no a todos les agradó este cambio. Si bien la mayoría del ambiente recibió la noticia con buenos ojos, una encuesta de la consultora Morning arrojó que el 44% de los participantes consideró que los fans debían tener permitido expresarse como quisieran, incluso con esa bandera, y el piloto Ray Ciccarelli (de la divisional de camionetas) emitió un comunicado para contar que abandonará el Nascar debido a la prohibición de la insignia confederada.

Un empleado del circuito limpia las barandas. Foto: AFP

Más allá de la novedad bien recibida respecto a la bandera, Wallace reconoció que su papá (blanco) le dijo que estaba orgulloso de él, pero que también temía por su seguridad.

Otra de las situaciones curiosas y hasta incómodas que se vivieron en estas horas tuvo que ver con el ploteo de ciertos autos. Porque mientras Wallace eligió destacar el movimiento Black Lives Matter (“las vidas negras importan”) en su auto completamente pintado de negro, Kyle Weatherman eligió un momento particular para rendir otro homenaje.

Pintado también de negro, pero ploteado con una tira azul en los laterales, su auto lució la leyenda Back the Blue (“apoyo a los azules”) y la bandera del Blue Lives Matter (“las vidas azules importan”), un “contramovimiento” iniciado en 2014 luego del asesinato de dos policías que, se sospechó, estuvo motivado por venganza tras la muerte de Eric Garner, un hombre negro que falleció en circunstancias similares a las de Floyd.

Weatherman se excusó asegurando que el ploteado de su vehículo se debió a rendir pleitesía “a los primeros respondientes“, ya que su tío, según sus dichos, es bombero. Claro que el ploteado no incluyó ninguna referencia a otro servicio, lo que derivó en numerosas críticas a su decisión. También contó con un amplio apoyo, sobre todo en las redes sociales, lo que mostró que la división todavía está lejos de ser saneada.

RACEDAY here in Miami have something special on the car this weekend. A lot going on in the world right now and I wanted to express that most first responders are good people. My uncle is a firefighter and he would do anything to help save lives. 🙏🏻 please repost LOVE everyone🙏🏻 pic.twitter.com/ZWYdM8Dio1

— Kyle Weatherman (@KyleWeatherman) June 13, 2020

Más tarde, a la luz de ello, el piloto agregó: “Apoyo totalmente a los hombres y mujeres negros de este país y también apoyo a los primeros respondientes. Los quiero a todos”.

Las implicancias de todo el asunto van más allá de lo deportivo y lo social: también tienen ribetes en lo político. El Nascar, junto a la NFL, era la competencia más cercana a Donald Trump, pero con otras medidas también empezó a alejarse del presidente de Estados Unidos: flexibilizaron las reglas respecto a la protesta pacífica y no habrá sanciones si algún involucrado en la categoría decide, por ejemplo, arrodillarse durante el Himno.

De hecho, eso ocurrió en la fecha anterior, cuando el inspector técnico y oficial de carreras Kirk Price -que es negro- se arrodilló y levantó el puño derecho al cielo con lágrimas en sus ojos.

Incluso el propio presidente de Nascar, Steve Phelps, condenó el racismo ​y la injusticia racial con un mensaje emitido por los altoparlantes antes de la competencia y se emitió un video con los pilotos recordando a George Floyd y otras personas negras muertas en circunstancias similares.

Sólo 1.000 militares fueron invitados a presenciar la carrera de Nascar en Florida. Foto: AFP

Trump había elegido precisamente a los fanáticos sureños del Nascar para destacar cómo ellos “respetaban los símbolos patrios” en detrimento de lo que ocurría en otros espectros donde se realizaban protestas.

En septiembre de 2017, el primer mandatario había tuiteado: “Estoy muy orgulloso del Nascar y de sus hinchas, que no van a tolerar la falta de respeto hacia nuestra Nación y nuestra bandera y lo dejaron bien claro”.

Es otro golpe para el presidente, que desde el primer momento intentó desviar el foco y convertir la protesta casi en un ataque contra la Patria. Más lo es en el Nascar, que incluso tiene en algunos miembros de la familia France -fundadora y dueña de la categoría- a aportantes de sus campañas.

HS

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