Udonis Haslem, el jugador más viejo de la NBA: no juega nunca, pero es clave en el Miami Heat que busca el título



Cuando en los últimos días de agosto los jugadores de la NBA revolucionaron el deporte a causa del boicot que hicieron dejando de jugar la liga para centrarse en los reclamos contra la desigualdad racial, muchos nombres surgieron entre quienes lideraron las reuniones entre el colectivo de basquetbolistas. Uno de los más reconocidos por los propios jugadores, totalmente apartado de los flashes -hoy prácticamente no juega- fue Udonis Haslem.

Entre las crueldades deportivas que propició el Covid-19, una de ellas fue obligar a Vince Carter a retirarse fuera de la cancha. La salida del hombre de Atlanta, ícono de la NBA de finales de los 90 y buena parte de los 2000, dejó a Haslem, que cumplió 40 años el pasado junio, como el jugador más veterano de la liga.

A diferencia de lo que ocurrió con Air Canada, la pandemia no pudo con él. Primero porque Miami Heat, su equipo, se clasificó a los playoffs. Segundo, porque considera que todavía tiene cuerda. Aunque en esta campaña le haya tocado jugar sólo cuatro partidos.

Tenga cuerda o no, Haslem está en el plantel y el secreto es que tiene un peso específico mayor al de cualquier otro jugador. Ni Jimmy Butler, el crack del equipo, está a su altura. Sería injusto, de todos modos, compararlo a él y a cualquier otro con UD.

Un plantel es mucho más que los que juegan y un coach que confía en sus jugadores para este tipo de cosas no ve su liderazgo diezmado, sino que lo refuerza. Udonis Haslem: 4 partidos en la temporada, 40 años, 17 en el Heat.pic.twitter.com/XLckA7tUgj

(Vía @BleacherReport)

— Mauri Codo (@mauricodo) September 26, 2020

Udonis se sienta a la mesa de Dwyane Wade, LeBron James, Chris Bosh y Shaquille O’Neal. Y es todo un decir. Sin acercarse al talento de ese póker digno del Salón de la Fama (Shaq ya lo integra), se convirtió en símbolo porque, básicamente, él es Miami.

Nació allí, creció allí, fue a la secundaria e incluso a la universidad en esta ciudad del estado de Florida. Allí también sufrió el gran golpe de su vida: el fallecimiento de Samuel, su medio hermano 18 años mayor, el que le puso una pelota naranja en las manos y el que lo cuidó junto a su mamá (la madre de Udonis enfrentaba dificultades con las drogas) hasta que un cáncer se lo llevó en 1999, con sólo 36 años.

Eventualmente, Haslem sólo dejó aquella porción de suelo estadounidense cuando terminó su educación superior y no encontró equipo. Era curioso: después de destacarse en la Universidad de Florida, en las pruebas con los distintos equipos lo consideraron demasiado petiso (1,98m), no mostró su capacidad reboteadora, lo vieron fuera de forma y terminó pasando desapercibido en el draft de 2002.

Excedido de peso, recaló en Francia. Ahí, lejos de todo y de todos, tocó fondo: dejó de entrenarse como era debido, dejó de comer más que una vez al día y sólo lo hacía en McDonald’s porque la comida francesa le parecía horrible.

Udonis Haslem, en la Universidad de Florida. Foto AP

Allí, según contó Haslem en las últimas horas y reprodujo la agencia AP, fue su compañero Corey Crowder quien lo ayudó. En Chalon-sur-Saône, este otro estadounidense lo cobijó y lo convenció de volver y buscar lugar en la NBA.

Ocho meses después de aquella experiencia, con 40 kilos menos, Haslem jugaba el partido de rookies (novatos) del Juego de las Estrellas con su compañero de equipo Dwyane Wade. “Sin Corey yo no estaría acá”, dijo UD sobre su excompañero. Pero también fue Miami, su Miami, el que lo salvó.

David Thorpe, entrenador y preparador, lo hizo posible con un entrenamiento de férrea disciplina y una peculiaridad: pelotas infladas al máximo, que picaban como conejos y que él lanzaba al aro para que Udonis capturase todos los rebotes antes de que tocaran el piso.

El Heat le hizo un contrato y para su segunda temporada en la NBA, el ala-pivote ya era titular. Al final de la tercera, salió campeón con Wade, Alonzo Mourning y Shaquille al mando de Pat Riley.

LeBron James abraza a Haslem, su excompañero en Miami Heat. Foto AP

Nunca más se fue del equipo. Pasaron los años, pasaron los jugadores, y Udonis Haslem estuvo presente, no paró de jugar. Hoy es el líder histórico de Miami en rebotes defensivos, ofensivos y totales. Nunca un no drafteado había logrado ser líder de un rubro estadístico en una franquicia.

Convertido en líder del equipo con 17 temporadas sobre el lomo, fue él quien tomó la voz cuando los jugadores se reunieron tras el boicot que comenzó como una movida solitaria de Milwaukee. Según reportó Yahoo Sports, lo miró a su excompañero LeBron James y le dijo: “¿Qué pensás hacer? Vos sos la cara de la liga y acá se hará lo que vos digas”.

Al coach Eric Spoelstra no se le caen los anillos para ensalzarlo. Después del tercer partido de playoffs contra el mejor equipo de la fase regular, Milwaukee (al que Miami aplastó), el DT reconoció: “En realidad fue él quien controló al grupo”. Hablaba de cómo el ala-pivote lideró vocalmente antes de un último cuarto que su equipo ganó 40-13 para llevarse el triunfo.

“Nos inspira constantemente”, reconoció en atenciones a la prensa el pivote Meyers Leonard. “Siempre está ahí para nosotros, siempre nos alienta”, agregó el base Goran Dragic. “Nos dice que estemos concentrados, a mí me agarra y me dice ‘no nos permitas perder’. Él jugó con varios grandes y que me de esa confianza es un montón”.

Hoy Haslem, capitán del Heat, busca su cuarto título de la NBA.  Detalles del destino: juega con Jae Crowder, el hijo del hombre que lo ayudó a enfocarse en sus peores días en Francia.

Con Miami en la piel

Haslem lleva el mapa del estado de Florida tatuado en su espalda. Foto IG/ud40

Con el tiempo, Haslem abrió su abanico de intereses y, con la ciudad en su más alta estima, empezó a trabajar por ella. Lo ha hecho invirtiendo en locales comerciales y generando empleo (es dueño de múltiples locales de distintas franquicias), abriendo una fundación para ayudar a los más chicos y colaborando con varias otras y tomando un rol central en diferentes temáticas.

Esto se vio con mayor exposición a partir de la pandemia de coronavirus y de los reclamos por igualdad racial que brotaron en todo el territorio estadounidense.

“Siempre sentí que tenía un llamado mayor al del básquet, especialmente desde que volví a esta ciudad”, le dijo hace algunas semanas Haslem al Sun Sentinel.

En las protestas recientes tras el asesinato por parte de la policía de George Floyd fue uno de los oradores y se lo pudo ver cerca incluso del alcalde Francis Suárez, sólo dos años mayor que él. El propio LeBron James le reconoció todas estas actitudes.

Shoutout to my brother @ThisIsUD for leadership on this issue for all of us. 🙏🏾✊🏾❤️👑

— LeBron James (@KingJames) July 24, 2020

Alguna vez, el jugador confesó que aspira al sillón municipal y que contaría con su excompañero James Johnson para ello. Erik Spoelstra, el entrenador de Miami, incluso bromeó hace casi una década asegurando que Haslem podría llegar allí si se lo propone.

En esta temporada, Haslem jugó apenas cuatro partidos. A él no le preocupa. “A esta altura no creo ser juzgado por cuántas pelotas emboco sino por mi impacto en la comunidad y en cómo puedo hacer que mi equipo gane. Y te aseguro que no lo conseguiré metiendo la pelota”, le dijo al Miami Herald hace tres meses.

Los fanáticos del Heat, hace tiempo, le regalaron a Haslem el apodo “Mr. 305”: el histórico código telefónico de la ciudad. Udonis es la llama que mantiene vivo el calor de un equipo que quiere hacer historia.

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HS

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