¿Trump o Biden? Para Wall Street, el resultado es lo de menos



Por

Sebastián Maril

Economista. Research For Traders

Wall Street hoy tiene un solo temor: que la noche del 3 de noviembre no haya un ganador en las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Seguramente habrá un candidato que haya obtenido más votos electorales que otro, pero el ámbito empresarial y financiero norteamericano sospecha que estos resultados no serán oficializados hasta varios días o semanas más tarde.

Esta incertidumbre se ve reflejada en los mercados, más específicamente en los futuros del VIX, el índice de volatilidad del mercado de opciones de la Bolsa de Chicago (CBOE). Este índice nos muestra que aquellos que diariamente compran y venden activos en los mercados de capitales, están apostando a una volatilidad extrema en los días previos y posteriores a las elecciones del 3 de noviembre (ver infografía).

Sin embargo, Wall Street se adapta y siempre se ha adaptado a cualquier incertidumbre electoral, evento geopolítico o crisis económica que ha enfrentado. Es por este motivo que la volatilidad que esperan los inversores, se extiende hasta el 20 de enero, fecha de la inauguración del próximo presidente. Para Wall Street, tanto Trump como Biden ofrecerán las condiciones políticas y económicas apropiadas para lograr que los activos continúen su senda alcista. La historia más reciente así lo muestra.

Desde la presidencia de Jimmy Carter (enero 1977 – enero 1981) hasta el día de hoy, los índices bursátiles norteamericanos siempre terminaron el mandato de un presidente por encima de los niveles del comienzo de su presidencia. La única excepción fueron los ocho años de George W. Bush, quien, tras haber sufrido los ataques terroristas en 2001 y la crisis subprime de 2008, los índices cerraron su mandato en retroceso. Con Carter (demócrata), el S&P 500 trepó +28,3%. Con Reagan (republicano), +114,58%. Con Bush padre (republicano), +52,49%. Con Clinton (demócrata), +206,8%. Con Bush hijo, cayó -35,1%, para después subir con Obama (demócrata) +162,8%. Finalmente, con Trump (republicano), el S&P 500 ha avanzado +57,2% a pesar de los conflictos comerciales con China y de la crisis económica del coronavirus. Una vez más, Wall Street se adapta y por este motivo ambos candidatos, Trump y Biden, son del agrado de los inversores. Por supuesto que cada inversor tiene su preferencia política y votará de acuerdo a ella, pero también sabe que en el largo plazo, ninguno adoptará medidas que perjudiquen las cotizaciones de los activos.

Ahora miremos a Latinoamérica, cuyos mercados de capitales usualmente operan en línea con lo que ocurre en Wall Street. ¿Trump o Biden?

Según un informe publicado recientemente por Morgan Stanley, el S&P Merval (Argentina) tuvo su mejor rendimiento desde 1980 (+495,5%) durante la segunda presidencia de Barack Obama y su peor rendimiento (-23,3%) durante la segunda presidencia de Bill Clinton, ambos demócratas. Este estudio también muestra como el Bovespa (Brasil), tuvo su mejor rendimiento desde 1980 (+123,7%) durante la segunda presidencia de Clinton y su peor rendimiento (+4,1%) durante la segunda presidencia de Obama. Por su lado, el S&P IPSA (Chile), tuvo su mejor rendimiento desde 1980 (+761,6%) durante la presidencia de George H. W. Bush y su peor rendimiento (-11,5%) durante la actual presidencia de Donald Trump, ambos republicanos. Algo similar ocurre con el índice BVL de Perú; mejor rendimiento con Clinton y peor rendimiento con Obama. México es la única excepción de los principales índices bursátiles latinoamericanos ya que la Bolsa de Valores de México, tuvo su mejor rendimiento con Obama (+135,7%) y su peor rendimiento (-20,5%) con Trump.

En otras palabras, para los inversores de la región no importa si el próximo presidente de los Estados Unidos es Trump o Biden, ya que con republicanos y con demócratas en la Casa Blanca, han salido ganando tan frecuentemente como han perdido.

Lo cierto es que la reelección de Trump o una victoria de su rival Biden, seguramente tendrá implicaciones para una variedad de sectores de la economía y en la cotizaciones de los activos que operan en los diferentes mercados. Existen sectores que no importe quien gane, que seguramente saldrán beneficiados. Los inversores ya se están posicionando para beneficiarse de la victoria de uno u otro candidato.

Podemos poner como ejemplo al sector energético.

El cambio climático es uno de los temas prioritarios de la agenda de Joe Biden. El demócrata ya ha anunciado planes para invertir en investigación e innovación, y apunta a una economía norteamericana dependiente 100% de energías renovables, limpias y sustentables para el año 2050. Si los demócratas ganan la Casa Blanca y son mayoría en ambas cámaras del Congreso, es muy probable que aprueben una legislación ambiental agresiva, que se enfoque en cambiar fundamentalmente la matriz energética del país. Esto ha llevado a los inversores a invertir en acciones y en otros productos financieros exclusivamente asociados con estas energías.

Por el lado de Trump, el sector energético también es eje central de su campaña, pero priorizando a las empresas de hidrocarburos tal como lo hizo durante sus primeros tres años y medio de gobierno. El presidente norteamericano prioriza los puestos de trabajo de empresas petroleras y mineras ubicadas en los estados de Ohio y Pensilvania, como también todos los sectores industriales directamente relacionados con este. Recortar regulaciones y bajar impuestos para beneficiar a estas empresas, forman parte de la agenda de Donald Trump. Fondos especializados ya realizan grandes apuestas al sector petrolero y minero en caso que Trump sea reelecto.

La verdad es que ningún presidente reinventa la economía norteamericana, más allá de sus promesas electorales. No importa si es republicano o demócrata, Estados Unidos ha mantenido cierta estabilidad que ha ayudado a los mercados y a los inversores a mostrarse indiferentes por el color político que habita la Casa Blanca.

En los últimos 75 años, el índice S&P 500 ha entregado un rendimiento anual promedio de aproximadamente el 11% con administraciones republicanas y demócratas. La economía norteamericana también se expandió alrededor del 3% durante ese período, mientras que el retorno de la bolsa fue negativo para un mandato presidencial solo cuando el país estaba en crisis financiera (2008) o experimentando una notable estanflación (1973). Por este motivo, ningún partido político puede adjudicarse superioridad financiera en términos de retornos de las inversiones.

Todos tenemos nuestras preferencias políticas y seguramente pensamos que alguno de los dos candidatos será una alternativa nefasta para el país. Esto no se discute, pero para el mundo de las altas finanzas internacionales, la historia nos muestra que no importa la identidad del próximo presidente de los Estados Unidos.

Mirá también Mirá también Mirá también

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

CLip art of Flip Day 2 CLip art of Flip Day 1 CLip art of Flip Day 1