Sorpresiva tormenta de enroques en la cúpula de la Policía Federal tras dos escándalos de corrupción



En menos de una semana -entre el lunes 29 de junio y el miércoles 1° de julio- la conducción de la Policía Federal Argentina (PFA)​ recibió dos mazazos relacionados con escándalos casos de corrupción.

Primero fue la detención del jefe de la División Sustracción de Automotores, comisario Damián Merchan, acusado de extorsionar al dueño de un desarmadero de autos y hasta quedarse con unas cajas de rico vino tinto que el hombre tenía encima, simplemente porque además del dinero de la coima le gustaba ese malbec.

Sobre esto, a los pocos días, el jefe de la Fuerza, comisario general Juan Carlos Hernández, debió firmar el pase a disponibilidad de los dos comisarios que estaban a cargo del Departamento Delitos Federales -Diego de la Fuente y Lionel Selva- investigados por hostigar a un comerciante judío ortodoxo, extorsionarlo y robarle 10.000 dólares.

Aun en medio de la pandemia de coronavirus y con la atención puesta en los controles de la cuarentena, ambos casos golpearon a la cúpula de la PFA. Sobre todo al número uno cuyo hermano, el comisario inspector Luis Humberto Hernández -jefe del area IX Morón- quedó en una posición incómoda en el caso de Delitos Federales. En el acta labrada por Gendarmería ​quedo asentado cómo se presentó de improviso en uno de los allanamientos, realizado en Ituzaingó.

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Sobre llovido mojado, el la Federal más de uno hizo notar que el comisario Selva se consideraba un hombre de extrema confianza del jefe y que el mismo lo pregonaba cada vez que se le daba la oportunidad.

Con este panorama revuelto, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación​ decidieron impulsar cambios dentro de la estructura de la Federal. Cosa nada sencilla no sólo por las internas que desde siempre hay en la Policía Federal sino sobre todo por el momento del año.

En la Federal los cambios estructurales se hacen a fin de año cuando los retiros dejan vacantes que permiten al personal superior ascender. A mitad de año, tratando de no levantar olas y sin echar a nadie, lo único que le quedó al Ministerio fue hacer enroques: cambiar uno por otro.

Y así lo hizo: 12 enroques, cuatro de ellos en lo más alto de la estructura de la Federal. Algunos ejemplos:

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–El comisario general Sergio Usai, que tenía el cargo de Superintendente de Investigaciones Federales, pasó a comandar la Superintendencia de Agencias y Delegaciones Federales. Y el comisario general Gustavo Acero, que estaba en Agencias y Delegaciones, pasó a Investigaciones Federales.

–La lectura de este enroque no es sencilla ya que de “Investigaciones” dependen las dos áreas manchadas, tanto Sustracción de Automotores como Delitos Federales. Pero en la Superintendencia de Delegaciones está comprendida el Área IX Morón, a cargo hasta hoy del cuestionado hermano del jefe número uno.

–Según la Orden del día 121, distribuida este martes a primera hora dentro de la Policía y firmada este lunes casi sobre la medianoche, el comisario Inspector Luis Humberto Hernández fue destinado como Jefe del Departamento Ingeniería (del que dependen los talleres) y a Morón -en su lugar- fue nombrado quien era el jefe de Ingeniería, el comisario inspector Favio Fara.

–En la misma lógica de “uno por otro”, el comisario general Ronaldo Abraham Jonte fue pasado de la Superintendencia de Seguridad y Custodia a ocuparse de la Superintendencia de Aviación Federal. Su lugar lo ocupó el jefe de este área, el comisario General Alejandro Cecati, quien manejo las custodias tanto de Daniel Scioli durante su vicepresidencia como la de Mauricio Macri​ durante su presidencia.

¿Este será el final de los cambios con la mira puesta en frenar la tormenta? Difícil saberlo en un mes de Julio que arrancó muy muy complicado para la actual conducción de la Federal.

GL

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