Sigue la protesta de la Policía Bonaerense y crece la tensión pese a una promesa de aumento salarial



El anticipo del Gobierno bonaerense de un aumento para los integrantes de la Policía Bonaerense no logró apagar los focos de protesta que desde este lunes retumban en esquina del Conurbano profundo, de la extensa pampa interior y que también tuvieron réplicas muy cerca del despacho de Axel Kicillof en La Plata. La manifestación policial se reproduce en casi todo el territorio y anticipa una continuidad con vigilias en los lugares de concentración durante la noche del martes y la madrugada del miércoles.

Es la resultante de un conjunto de pedidos irresueltos, situaciones agudizadas por la pandemia y una gestión errática en la conducción política de la mayor fuerza civil armada del país.

Las protestas continuaban por la noche en el Comando de Patrullas de La Plata (526, entre 21 y 22), con móviles estacionados y familiares haciendo batucadas. También se veían algunos uniformados. Lo mismo ocurría en los comandos de Avellaneda, Merlo, San Martín, Tres de Febrero, La Matanza, Florencio Varela, Junín, Morón, Lanús, Malvinas Argentinas, Pilar, Ensenada, Necochea y Mar del Plata, entre otros puntos.

Por las redes sociales llamaban a continuar la protesta durante la madrugada del miércoles. O hasta que haya una definición para uno de los puntos centrales: el aumento salarial.

En el centro de coordinación de Puente 12, sobre autopista Riccheri en el partido de La Matanza, es uno de los centros de la rebelión que el gobierno de Axel Kicillof atribuye a una “mano negra” y a intervenciones veladas de sectores de la oposición.

En ese lugar Sergio Berni instaló su despacho desde el inicio de la cuarentena. También tiene una oficina el comisario general, Daniel García, virtual jefe de la Policía.

En la vereda atendió a grupos de oficiales que presentaron reclamos de reparticiones del Gran Buenos Aires, pero con escaso éxito: se retiró en medio de silbidos y griterío de sus subordinados.

Todos los núcleos de protesta están en línea para seguir el avance de las gestiones que Berni y García realizan en el “cuartel central”.

Protesta de la Bonaerense en La Matanza, a altura del Puente 12 de la Riccheri, donde Sergio Berni tiene su despacho. Foto Germán García Adrasti

Hubo un petitorio que presentaron a las autoridades. Reclaman 56% de aumento para los agentes de comando (policías de calle y de comisarías) y 64% para el escalafón técnico y administrativo. Incremento en el valor de la hora extra (Polad) de 50 a 189 pesos; actualización del monto por “mantenimiento del uniforme”, que está en 1.300 pesos desde 2014. Solicitan que suba a 3.800 pesos.

Otras situaciones que los oficiales y suboficiales consideran apremiantes no están en ese listado. Pero se escuchan cuando baja el volumen de las sirenas. El aislamiento que produjo el Covid-19 suspendió espectáculos deportivos y eventos donde los agentes conseguían extras para su salario. Hace 10 meses que no tienen incremento en sus recibos: el último fue de 4.000 pesos para los más bajos del escalafón.

La presencia de Berni abre grietas en la tropa. Para unos, su capacidad histriónica relega los logros que corresponden a integrantes de la fuerza. Consideran que refiere escaso reconocimiento que haya algunos agentes de la Federal integrando su custodia personal.

Después, persiste entre oficiales intermedios alguna disidencia con actitudes que consideran de “perfil político” del gobierno. Comisarios con experiencia en territorio mostraron su desacuerdo con la decisión judicial de favorecer la salida de presos alojados en cárceles por riesgo de contagio de coronavirus. Y perciben como demasiado “permisiva” la actitud oficial sobre las tomas de terrenos. “Después tenemos que ir a hacer los desalojos”, se quejaron en algunas notas desde los “piquetes azules”.

Este martes, se conoció la decisión de una cámara de Apelaciones platenses que ordenó una medida para desocupar el predio de Guernica. El fiscal debe disponer “el uso de la fuerza pública”. La primera opción es la Bonaerense.

También incluyen en el listado mejoras en las condiciones laborales (los patrulleros), acceso a planes de vivienda y libre elección de la obra social (hoy todos tienen IOMA).

Además, hay alguna reivindicaciones por fuera de lo monetario: que no los sancionen por esta protesta y que se terminen las medidas de “disciplinamiento” como traslados arbitrarios, sumarios y arrestos.

Desactivar el planteo de manera rápida resulta estratégico para evitar una escalada que extienda la protesta a todo el territorio, sostenían cerca de Berni. Y un riesgo extra con derivaciones impensadas sobre la ciudadanía, si el control sobre las calles de la provincia se debilita.

Este martes a la noche, la Municipalidad de La Plata informó que reforzaría el patrullaje con móviles de la Local y la Distrital. En un diagrama de emergencia.

El reclamo de la Policía en Lomas de Zamora. Foto Luciano Thieberger

Muy temprano, el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, había anunciado que el fin de semana se conocerían detalles de una mejora que alcanzará a los 90 mil integrantes de la institución. Resultó una reacción refleja a los “sirenazos” que se escucharon desde el lunes y que llegaron hasta la puerta de la residencia del gobernador.

El arco político que cubre al oficialismo repudió la medida. La Comisión Por la Memoria habló de “acuartelamiento” y de “ataques que pretenden condicionar al gobierno”. Roberto Baradel, de Suteba, calificó la acción como “intento desestabilizador”. Y atribuyó responsabilidades a la “derecha” y a Mauricio Macri y la ex gobernadora, María Eugenia Vidal. El gremio docente cerró un acuerdo con Kicillof por 16% de aumento hasta mitad de año. Desde julio, el maestro de grado cobra 31 mil pesos.

El cuestionamiento tiene sustento jurídico. Es que la Policía de la Provincia tiene vedada la sindicalización. Por eso los disparadores fueron posteos en un sitio de Facebook (Policías Reclamando) que tiene más de 40 mil seguidores y las cadenas por WhatsApp. También asumió la representación del reclamo una ONG, que tiene la denominación de Sindicato de Policías Bonaerenses (SIPOBA) y que hace años pelea –en la Justicia- por obtener la autorización con formato de gremio.

Bianco y Berni pospusieron los detalles del futuro aumento. Sólo explicaron que los agentes tienen “un retraso del 30%”.

El último ajuste en los haberes para uniformados rige desde noviembre de 2019. De acuerdo con esa escala salarial, el oficial ayudante cobra de bolsillo 34.700 pesos. Un comisario percibe 72.500 y un superintendente (máximo rango del escalafón), 157.900.

El SIPOBA pide una “equiparación con la Policía de la Ciudad”. Allí el salario más bajo está cerca de los 60 mil pesos. Aunque por ahora en la Provincia los funcionarios mantienen en secreto la mejora, no llegaría a ese piso. Se estudia una suba de entre 40 y 45%. El escalón más bajo llegaría entonces a 48.000 ó 50.000 pesos.

Para Kicillof la decisión representa un nuevo apremio para las arcas públicas. Es que ya se conocieron otros planteos de agentes de la administración que están sin paritarias desde que comenzó la pandemia.

La ministra de Trabajo provincial, Mara Ruiz Malec, dijo la semana pasada que “en este momento no podemos convocar a paritarias: hoy lo que estamos haciendo es garantizar los puestos de trabajo, y otorgarles estabilidad”.

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LP

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