Semana clave para el Brexit: Gran Bretaña, al borde de salir de la Unión Europea sin acuerdo



Gran Bretaña decide su futuro con la UE esta semana, con su primer ministro Boris Johnson en cuarentena por haber estado en contacto con un diputado con Covid, cuando debe relanzar su gobierno. Hasta el jueves tienen tiempo para organizar el caos en el que se encuentran las negociaciones del Brexit, cuando se reúnen los jefes de estado europeos en Bruselas, que decidirán si aceptan o no un acuerdo de libre comercio entre el reino y la UE.

Faltan 45 días para que se acabe el período de transición. Es la fecha límite para saber si Gran Bretaña se va con o sin acuerdo de la UE, cuando hay vacío de poder en el gobierno británico, Boris debe cambiar su equipo tras la expulsión de Dominic Cummings y Lee Cain, los super Brexitiers, la necesidad de reiniciar un vínculo con su partido conservador, el reino entra en una recesión brutal y no puede salir de la pandemia.

En este teatro shakesperiano del Brexit, cualquier posibilidad puede pasar. Sobre todo los diputados deben aceptar si con su legislación sobre la reescritura del Brexit, rechazada por los Lores en una revuelta liderada por conservadores como John Major y Ken Clarke, violan o no la ley internacional, que la UE va a disputar en los tribunales si se confirma, o la retiran.

Boris pensaba relanzar este lunes su gobierno, tras la partida de los super brexitiers, y reconciliarse con sus parlamentarios y el partido. Pero él y otros nueve diputados están aislados a causa del coronavirus de un legislador, que dio positivo el domingo. Todos ellos habían sido elegidos por primera vez en la última elección y son mayoritariamente laboristas Brexitiers, que decidieron votar a Boris contra el laborista Jeremy Corbyn, en el norte del reino.

Las negociaciones por el Brexit se reiniciaron este lunes en Bruselas entre Sir David Frost y el negociador europeo Michael Barnier, tras una alocada semana en Londres, donde no hubo el menor progreso. Pero hay versiones que el negociador británico, Sir David Frost, podría renunciar si la opción no es el Brexit prometido y se lo ha advertido al premier Johnson.

En la UE consideran que la partida de Cummings podría inclinar a Boris Johnson “a flexibilizar sus posiciones”, en detrimento de su equipo Brexitier duro. La pesca y las regulaciones sobre el “playing field” son los grandes desacuerdos hasta ahora.

Boris podría dar vuelta el tablero, modificar la línea impuesta por Cummings, ideólogo del Brexit, y tratar de conseguir un Brexit light, que el ahora expulsado súper asesor no permitía y trababa en el Parlamento británico.

Esta semana se debe discutir la ley de reescritura del Brexit, que no acepta la UE pero tampoco el presidente electo Joe Biden, si Gran Bretaña quiere un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Consideran que esta ley de Mercado Interno, que rechazó la Cámara de los Lores y debe ser tratada en los Comunes, es una amenaza para el acuerdo del Viernes Santo. Este acuerdo garantiza la paz en Irlanda del Norte que Estados Unidos defiende y crea un borde entre el norte y el sur de Irlanda.

El rol de Irlanda

Para los irlandeses, la posición de Boris está jugando con la desintegración del Reino Unido. Irlanda del Norte puede decidir por referéndum ser parte de Irlanda. Y avanza la idea de un nuevo referéndum en Escocia para decidir la independencia o no con Gran Bretaña.

A esta crisis la dinamiza el nuevo mundo que está naciendo, con el triunfo del demócrata Joe Biden en Estados Unidos y su oposición al Brexit, la derrota del presidente Donald Trump, que auspiciaba el acuerdo de libre comercio con Gran Bretaña si se iban de Europa, y la aparición de los primeras vacunas que pueden controlar globalmente la pandemia.

Boris quiere relanzar su gobierno, acercarse a los legisladores pero está aislado porque estuvo en contacto con el virus. De hecho quedó aislado porque se entrevistó sin máscaras con los diputados a los que quiere seducir.

Es la peor semana para el reino, con vacío de poder en Downing St, Cummings briefiendo contra Boris y su novia Currie, que ayudó a eyectarlo, y un partido conservador desesperado.

Los europeos que negocian creen que “es demasiado tarde para un acuerdo”. Existen una falta de confianza entre unos y otros. Si el Parlamento británico no entierra la ley de reescritura del Brexit, para ellos no habrá acuerdo.

“Estamos trabajando duramente para conseguir un acuerdo pero hay muchos cosas para hacer”, dijo Sir David Frost a la salida de las negociaciones el lunes.

El canciller irlandés Simon Coveney alertó que las negociaciones “no están en un buen lugar” en los derechos de pesca.

“Nosotros estamos en la última semana de 10 días de esto. Si no hay un avance mayor en esta semana, yo pienso que nosotros estamos realmente en problemas y el foco deberá prepararse para una salida sin acuerdo de comercio con Gran Bretaña y las disrupciones que eso va a provocar”, dijo Coveney.

El canciller irlandés piensa que “el gobierno británico entiende muy bien que se necesita un acuerdo esta semana. La real cuestión es si tiene el apetito político para hacerlo. Pienso que podemos tener un acuerdo, es mi predicción desde hace un tiempo, pero no estaría shockeado si todo colapsara”, alerta el canciller irlandés, cuyo presidente habló con el presidente Joe Biden sobre el caso.

Las diferencias

Hasta ahora, el problema es cómo regular los subsidios domésticos. Pero no hay un acuerdo para un mecanismo similar para cuestiones medioambientales, laborales, y de estándares sociales en los años por venir. Gran Bretaña insiste hasta ahora que ellos no van a aceptar el libro de Bruselas, que por eso se van de la UE.

Las diferencias por los derechos de pesca pueden hacer implosionar las negociaciones, aunque sea un tema más emotivo que importante para Francia y Gran Bretaña.

El acuerdo que se consiga debe ser aprobado por los gobiernos europeos y por el Parlamento europeo. Todo en las seis semanas que faltan para que Gran Bretaña se vaya finalmente de la Unión Europea.

Los británicos cedieron antes que los europeos. Antes de la entrada en vigor de Brexit, el gobierno de Su Majestad anunció que acordaría unilateralmente diferentes docenas de equivalencias reglamentarias de la Unión Europea en el sector financiero.

Es un gesto de compromiso aunque no lo parezca. Significa reconocer las reglas europeas en diferentes dominios (Bolsas, seguros, ventas a descubierto). Esto permitirá a empresas europeas continuar ofreciendo sus servicios a la City financiera en Londres.

Hace un año que Gran Bretaña le pide a la Unión Europea lo mismo pero hasta ahora en vano. Gran Bretaña ha perdido el “pasaporte europeo”, que le permite vender sus servicios financieros a través de toda la Unión Europea. Pero espera obtener al menos ciertas equivalencias reglamentarias de las 39 diferentes que existen. Pero es la UE la que decide si las otorga o no. Este póker mentiroso es parte de estas difíciles negociaciones.

PB

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