Samanta Casais fue lo mejor que le pasó a “Bake Off”



Quizá de manera inesperada, Bake Off se convirtió en el programa más exitoso de la televisión argentina. En su emisión final, el reality culinario de Telefe alcanzó un pico de 17,3 puntos y promedió 16,4. Así obtuvo la marca más alta del año en materia de rating y se recibió de fenómeno en este 2020.

Por eso, digámoslo claro y sin rodeos: Samanta Casais (29) es lo mejor que le pasó al programa conducido por Paula Chaves (35). Sin ella, nada de esto hubiese ocurrido. El ciclo hubiera rondado los 13 puntos, como lo hizo en sus inicios, y la definición no hubiera tenido el condimento más importante y uno de esos que quedara en la historia de las anécdotas televisivas: la confirmación del fraude y la posterior descalificación de la participante.

Sin Samanta, Bake Off hubiera sido un reality más. ¿O acaso alguien se acuerda en detalle de la definición de la primera temporada argentina del certamen de pastelería o se sabe de memoria el nombre del anterior ganador?

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Quien entiende un poco de periodismo y televisión sabe que, en líneas generales, cuanto más se habla de un producto, más atención se genera sobre el mismo. No importa si el comentario es positivo o negativo, se genera cierto halo de intriga y -por defecto- el público se suma.

Claro que para que esos televidentes que se suben tardíamente a la ola del rating la surfeen hasta el final es necesario que el ofrecimiento sea bueno. Es decir, que el programa cumpla con las expectativas que su nuevo público requiere.

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Y, a decir verdad, la segunda temporada de Bake Off fue una gran sorpresa, llena de puntos altos y momentos sobresalientes. Sobre todo porque Samanta, quien omitió antecedentes laborales al momento de anotarse en un concurso exclusivamente para amateurs, llegó a la final. Y porque su manera de ser, algo egoísta por momentos, generó rechazo: el plato preferido de los haters (odiadores) que circulan por las redes sociales.

Sin ir más lejos, según informó el periodista @MoskitaMuertaOk, el total de mensajes en Twitter que hicieron alusión al programa de Telefe se cuadruplicó desde la semifinal y alcanzó una marca histórica para el certamen: 410 mil en tan sólo un fin de semana. Y adivinen quién fue la participante más mencionada: sí, Samanta.

El premio quedó en manos de Damián Pier Basile. Samanta lo aplaudió pese a haberlo perdido a último momento.

Se habló de Samanta en las redes, se habló de Samanta en las casas, se habló de Samanta en WhatsApp y se habló de Samanta en los medios. Todo Samanta. Hasta incluso hubo propuestas insólitas: mirar entre amigos el programa por videollamada para comentar en vivo la definición final y, en tal caso, indignarse con… sí, con la posibilidad de que gane Samanta.

Este fenómeno sólo tiene una “culpable” y se llama Samanta Casais, la villana que en tiempos de encierro y coronavirus​ la televisión necesitaba. La principal figura de una oferta televisiva que, en plena pandemia, por momentos para muchos se volvió un respiro, una manera de olvidarse de todo y un plan perfecto para conectar con algo distinto.

Bienvenida al mundo de la farándula, Sami. Te estábamos esperando.

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