Roberto Valent: “Todas las democracias muestran grietas políticas y sociales. Hay que evitar que se vuelvan destructivas”



Naciones Unidas cumple por estos días 75 años ocupándose de las problemáticas que enfrenta la humanidad como la paz, seguridad, el cambio climático, el desarrollo sostenible, los derechos humanos y, entre otras temáticas, la salud. Justamente este año redoblaron los esfuerzos para dar apoyo a muchísimos países en plena pandemia del covid-19. En Argentina el representante del organismo es Roberto Valent, Coordinador Residente de la ONU, quien hace un año ocupa el cargo en Buenos Aires con una trayectoria de 25 años en la organización.

Valent nació en Italia, es licenciado en ciencias políticas y como diplomático vivió en países muy disímiles como El Salvador, Kosovo, Albania, Azerbaiyán, Bosnia, Palestina, Sudán y República Democrática del Congo, entre otros. Ahora, en Buenos Aires, reflexiona para Clarín. “Todos los lugares donde cumplí funciones tienen una diversidad muy fuerte –reconoce Valent. Argentina no tiene problemas de conflicto, puede tener problemas de conflictividad como todos los países del mundo, es parte de la construcción aprender a vivir con la tensión positiva donde se articulan diferencias. En ese sentido no hay mucho de parecido con lo vivido en otros lugares”.

-¿Qué particularidades observa en este país en el contexto mundial?

Argentina es un país con muchas contradicciones, se ve con solo mirar…Veo expresiones de una cultura muy profunda con enlaces y orígenes en España, Francia, Italia, Medio Oriente, Europa del Este. Se ve una cultura milenaria de pueblos indígenas con rasgos muy positivos. Es un país fenomenal en ese sentido, pocos tienen esta riqueza de las diferencias. También un gran aparato productivo industrial y cultural, como las universidades, pero al mismo tiempo hay 11 millones de argentinos y argentinas que tienen acceso a asistencia alimenticia de parte del Estado y una red de solidaridad de empresas y comunidad. Argentina, a pesar de todos sus problemas y de todas las dificultades económicas, es un país que tiene un capital humano que es inteligente, innovador y puede llevar adelante políticas interesantes de recuperación y crecimiento del tejido económico y social.

-¿Cómo está viendo la gestión del Gobierno nacional sobre el coronavirus?

En general se ha manejado bien desde lo sanitario y la salud, se preparó y tuvo ese tiempo para hacer inversiones importantes que permitieron que el sistema de salud no haya colapsado aunque hay provincias cuyos sistemas están a tope. Se han puesto en marcha políticas de protección social muy fuertes, subsidios a empresas. Por otro lado hay que avanzar y estimular la economía y sacar a los países de estos “comas inducidos”.

-¿Argentina está en un “coma inducido”?

Sí, en ese sentido. Hay que asegurar que la economía se levante. Es un país con un menú de elementos negativos que lo pone peor que otros países. Pero se va salir del covid-19, se ha visto en otros países.

-La ONU está gestionando una importante ayuda al país por esta crisis por la pandemia. ¿Cómo observa la ONU la pobreza en el país?

Para el marco de recuperación COVID 19 la ONU gestionará 318,8 millones de dólares de los cuales 165,500 millones ya están disponibles y el resto son fondos a movilizar. El dinero proviene del estado argentino, estados miembros de la ONU, las IFI’s (instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, por ejemplo), el sector privado y fondos del sistema de las Naciones Unidas, agencias y programas. Es un plan estratégico que tiene metas y objetivos. En cuanto a la pobreza, Naciones Unidas la ubica en un 40.2 por ciento que ya se está viendo ahora y prevé una caída del PBI del 10.5 por ciento. Es el tercer país de mayor caída en América Latina después de Venezuela y Perú, todos datos de la CEPAL. Sabemos además que puede crecer el número de la pobreza, estamos en una situación precaria, ya no estaba bien el país en ese sentido el año pasado. Aquí el covid ha profundizado y ampliado las brechas, la pobreza, las inequidades, las ha evidenciado y las arcas del Estado tienen un límite. (Piensa) También aquí hay un marco de grieta, de conflictividad alrededor de ideas para solucionar y algunos creen que hay mejores soluciones y otros no.

-¿Qué piensa de la llamada “grieta”?

Ante todo sería monótona y aburrida una sociedad donde todos pensaran de la misma manera. Esta diferencia de pensamiento es positiva. La articulación de diálogos constructivos alrededor de posicionamientos e intereses diferentes a veces pueden asegurar que haya soluciones que no van a ser lineales. La grieta está ahí y hay que manejarla. No es solo aquí, todas las democracias tienen situaciones de conflictividad política pero hay que evitar que se vuelvan destructivas. Aquí la institucionalidad funciona y a veces la dialéctica es más fuerte en términos de pintar algo negativo de lo positivo que en realidad hay. He visto mucha más institucionalidad argentina que en muchos países en donde estuve incluso en otros donde no estuve y se definen como democráticos. Hay que ver el vaso medio lleno aquí y Argentina tiene capacidad de resiliencia sumamente fuerte.

-¿Cree en un mundo colaborativo para ayudar a los que menos tienen en estos contextos o ve países ricos encerrados en sí mismos y en sus nacionalismos?

Hoy por hoy lo que estamos viendo es que los países están todos en sí mismos, tanto en este continente, en Europa…y el Secretario General (de la ONU) ha sido muy claro que la cooperación internacional se tiene que incrementar en un contexto como éste. Los que tienen más recursos son los que debieran ser más generosos y entender que hay países que han sido fuertemente impactados por el covid-19 y que requieren ayuda adicional. También se está haciendo un esfuerzo grande con el BID, el FMI o el Banco Mundial y vemos que estos organismos han activado mecanismos innovadores y se han postergado plazos y están haciendo lo posible a varios niveles.

Señas particulares

Tiene 55 años, nació en Udine, Italia, y lleva 25 años como diplomáticos de las Naciones Unidas, actualmente con el cargo de Coordinador Residente de la ONU en Argentina desde septiembre del 2019. Roberto Valent posee una licenciatura y maestría en ciencias políticas de la Universidad de Bolonia, Italia, y otra maestría en relaciones internacionales de la Universidad de Sussex, en Reino Unido. Durante los últimos cuatro años se desempeñó como Representante Especial del PNUD para el Programa de Asistencia al Pueblo Palestino y previamente fue Coordinador Residente de las Naciones Unidas en El Salvador y Belice y ocupó puestos de liderazgo como representante de la ONU en República Democrática del Congo, Sudán, Albania, Azerbaiyán, Bosnia, Herzegovina, Kosovo y Macedonia.

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