Respuesta de la embajadora de Armenia a su par de Turquía



Clarín publica en la sección “Cartas al país” del 12 de octubre una carta del Embajador de Turquía, Sefik Vural Altay, cuyo contenido podría atribuirse a un político de barricada sin sustento ideológico, en lugar de corresponder a un diplomático acreditado en este país. Al referirse al artículo “Imperios sin límites, coronavirus y la geopolítica de la anarquía”, acusa al prestigioso periodista Marcelo Cantelmi, Editor Jefe Política Internacional-Mundo, de Clarín, de hacer evaluaciones dramáticas, basar sus argumentos en afirmaciones erróneas, falta de conocimiento de los temas o evasión intencional.

Para contradecir el análisis del señor Cantelmi, el señor embajador recurre a elementos para cuyo uso está muy bien entrenado.

El señor Embajador argumenta la invasión de territorios de Siria e Irak con supuestas operaciones contra organizaciones terroristas por un tema de seguridad nacional, pantalla que le sirve a cualquier político que quiera justificar el desplazamiento de sus fuerzas armadas en territorios soberanos extranjeros. Por otra parte, la brutal represión del estado turco contra el pueblo kurdo no se refiere a dichas acciones, sino a las restricciones de su existencia como nación, de su vida democrática y de sus derechos humanos fundamentales.

En 1915, la minoría armenia cristiana del Imperio Otomano fue eliminada mediante el genocidio de un millón y medio de víctimas y la prohibición de regresar de sus sobrevivientes. Si no hubiera ocurrido el genocidio, los armenios de Turquía serían varios millones, como los kurdos, que luchan por una Turquía democrática.

Armen Sarkissian, presidente de Armenia. Foto: Gobierno de Armenia.

Justificar la presencia de tropas turcas en Libia en apoyo de un acuerdo auspiciado por Naciones Unidas es de una hipocresía de alta escuela que en Europa nadie soporta y que es condenada por todos los estados que no comparten intereses con esa invasión. La Unión Europea trata de poner límites a las acciones unilaterales de Turquía en el Mediterráneo oriental, donde dos estados que adhieren a los principios de Europa, como Grecia y Chipre, ven vulnerados sus derechos por la presencia turca. En este tema, el señor Embajador distorsiona la realidad cuando se refiere a dos Chipre: uno grecochipriota y otro turcochipriota.

Habla de la República Turca del Norte de Chipre en defensa de los derechos de sus habitantes; pero apoya el genocidio de la población de la República de Artsaj (Nagorno-Karabaj) en el Cáucaso Sur. Turquía cometió en 1915-1923 el primer genocidio del siglo XX, con un millón y medio de armenios masacrados.

Después de lo ocurrido en el genocidio armenio, reconocido por innumerables países y negado solo por los regímenes turcos de Turquía y Azerbaiyán, ¿se puede acusar a Armenia de propaganda negra en contra de Turquía? En virtud de lo anterior, yo diría que “la propaganda negra” de la que acusa a los armenios, se la sigue haciendo Turquía a ella misma al negar los hechos históricos.

Conflicto armado en Nagorno-Karabakh. Foto: Reuters/Stringer.

Finalmente, acusa a la Nación Armenia de asumir el rol de víctima y de ser la parte agresora. Como en Europa ya nadie les cree ni a Turquía ni a Azerbaiyán, ahora pretenden embaucar a la opinión pública latinoamericana con estas manifestaciones que degradan la autoridad moral e intelectual del embajador de Turquía y le valen el desprecio de la sociedad argentina, que ha hecho de la libertad, la honestidad y la democracia un estilo de vida y que rechaza los totalitarismos a los que el Embajador de Turquía adhiere y que pregona sin ningún resultado.

Estera Mkrtumyan

Embajadora de Armenia

OTRAS CARTAS

“Breve meditación para tiempos agrietados”

Alberto Fernández y Mauricio Macri.

A veces resulta difícil dar con el diagnóstico acertado. Otras veces, no se encuentra la terapia adecuada, Puede ocurrir también que se ignore el mal que se padece, o que se prefiera mirar para otro lado.

Una mezcla de estas situaciones podría describir el escándalo del país sin rumbo cierto al que nos hemos ido arrimando desde hace ya varias décadas. “Que se vayan todos” ha sido una voz equivocada. La vocación argentina es que todos vengan. “Los que mandan”, los que han mandado en la Argentina durante la larga decadencia, no son alienígenas. Son de la misma argamasa social que los llevó al poder de decidir.

Unos y otros labramos tanto el crecimiento de la pobreza como el empobrecimiento de la confianza y el pesimismo que nos embarga. Hasta ahora hemos fracasado en alcanzar un consenso operativo para salir del brete hacia una dirección consensuada.Hoy la pandemia nos obliga a reconocer lo que entre todos debemos cambiar.

Es necesario que los ciudadanos, que en forma creciente se manifiestan en las calles, asuman el compromiso personal de cambiar algunos hábitos. Cambios necesarios y posibles a la vez. Como el de escuchar antes de hablar, o el de ser coherentes entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Como el de cuestionar la convicción ciega de una mitad , de que por definición la culpable de todo el mal es la otra mitad.

Propongámonos que nuestra esperanza sea mayor que el desánimo que nos agobia. Hagamos que nuestra solidaridad cubra las necesidades de todos. Sigamos el ejemplo de los que creyeron y creen que la Argentina sigue siendo un país maravilloso que quiere y puede realizarse en plenitud.

Vicente Espeche Gil

espechevicente@gmail.com

“Las tomas de tierras son una tremenda injusticia”

Toma de terrenos en Guernica. Foto: Luciano Thieberger.

Las tomas de tierras para los habitantes del sur de la provincia de Buenos Aires y otros lados son una tremenda injusticia y una falta de respeto. Los vecinos linderos pagaron por sus tierras y siguen pagando alquileres, servicios y demás.

Los planes sociales deberían darse a cambio de un trabajo y no a cambio de votos. Por esa entrega de tierras y planes estamos alentando además a una avivada de negocio inmobiliario sucio que perjudica a los pobladores de la zona y a toda la República y nunca termina bien.

Por favor: que Desarrollo Social haga algo. Que actúe la Justicia. Que los políticos se muevan. Ya es hora.

Patricia Peyregne

patriciapey@hotmail.com

“El populismo solo logra igualar en la miseria”

Largas colas para conseguir trabajo en una parrilla de La Plata. Foto: Mauricio Nievas.

El populismo se basa en tres pilares fundamentales: la persecución a los que producen; el subsidio a los que no quieren producir y la santificación de los que se quejan. La guerra que plantean – entre otras cosas – es del “pueblo” (ellos) contra el “anti pueblo” (los demás) y uno de los objetivos es terminar con las oligarquías nacionales y los perversos intereses capitalistas internacionales, a los que ahora, después de insultarlos, les vuelven a pedir desesperadamente plata prestada, porque son incapaces de generarla genuinamente.

Creían haber resuelto el problema económico mediante la emisión descontrolada, pero al parecer no les está dando los resultados esperados. Esta es básicamente la idea del populismo, que en Argentina se ha convertido en una versión más sofisticada y peligrosa. Verdaderos vendedores de humo que se llenan la boca hablando de los que menos tienen y son los que más tienen. No dudan en cometer cualquier felonía para enriquecerse exponencialmente y aumentar su poder, aun interfiriendo en los demás poderes para garantizar su impunidad.

Pero hay que diferenciar a los seguidores de buena fe y los Gurús, expertos en el relato y la mentira, que se atreven a decir por ejemplo y sin ponerse colorados que: “La emisión monetaria no genera inflación…” Y que la brecha cambiaria no es importante…” Todo esto parecería haber salido de un cuento de terror, pero desgraciadamente es la cruda realidad que hoy vivimos y que nos está llevando hacia un futuro demasiado oscuro y difícil retorno. El populismo ha logrado cierta igualdad, pero una igualdad en la miseria.

Alejandro Rojo

sergio.bond2@gmail.comm

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