Rafael Nadal, íntimo: el día que le dijeron que no jugaría más, su mayor temor, sus tics, Roger Federer, el coronavirus y el retiro



Rafael Nadal, eterno ídolo del tenis que nunca para de sorprender y deleitar con su juego y sus grandes logros, se abrió en una charla íntima con el diario italiano Corriere Della Sera y habló sobre temas que no suele tratar y sobre otros que le preocupan: cuando le dijeron de joven que no iba a poder jugar, el rey Juan Carlos, los impuestos, el coronavirus y su retiro.

Trece victorias sobre trece finales en Roland Garros es un mojón histórico. ¿Qué dice el crack? “Me ha sucedido a mí como le puede suceder a otro. Soy una persona normal, con mis incertidumbres y mis miedos”, declaró Nadal, quién aseguró que no le tiene miedo a la derrota.

“Miedo a perder, nunca. Pero siempre pienso que puedo perder. Lo pienso todos los días, contra cualquier oponente. Y esto me ayuda mucho”, agregó.

Pero sí tiene un miedo clave: “Me dan miedo las enfermedades. Temo por las personas a las que quiero”. Debido a esto, se refirió a la situación que afecta a todo el mundo: el coronavirus.

“Soy joven y mis condiciones físicas todavía responden. Pero si me contagio, puedo contagiar a cualquier persona de riesgo. Me preocupo por mis padres, por mi familia. Por mi comunidad. Es el momento más duro de nuestras vidas. Esto es mucho más importante que un partido de tenis. Hay que confiar”, afirmó preocupado por su entorno.

Además, agregó su visión sobre la dicotomía salud vs. economia: “La gente se muere por el virus, pero también se puede morir de hambre. Es necesario encontrar el equilibrio entre la salud y el trabajo, entre la protección sanitaria y la social”.

Aunque, según comentó, no le gusta hablar de política, el español apoyó al rey Juan Carlos: “Puede que Juan Carlos se haya equivocado, pero recordemos siempre lo que hizo por España”.

En su país, los impuestos afectan mucho a los deportistas y por esta razón el tenista fue consultado sobre su elección de residencia. “Soy español y estoy feliz de serlo. Por supuesto, cuando llega la factura de impuestos, estoy un poco menos feliz. Pero tuve la suerte de nacer en un país con muchas virtudes, lo que me dio una buena vida”, admitió. 

Al ser consultado sobre su primer recuerdo de la niñez, comentó que fue rodeado de deporte. “Me recuerdo de pequeño, jugando con mi padre en el pasillo de mi casa. Al fútbol, al baloncesto. Todo menos tenis”, dijo.

A pesar de que su tío Miguel Ángel fue futbolista del Barcelona y de la Selección Española, no lo eligió como deporte: “Era un buen futbolista, pero como tenista era mucho más especial”. También afirmó que tener a su otro tío (Toni Nadal) como entrenador fue fundamental: “Era muy exigente y esa ha sido mi suerte”.

Pese a que parece que su vida ha sido fenomenal y todos los momentos de su trayectoria y vida personal fueron fantásticos, Nadal se refirió a un duro momento de su carrera, que coincidió con la separación de sus padres en 2009.

“A los 19 años, acababa de ganar el primer Roland Garros y me dijeron que ya no podría jugar por una malformación en mi pie izquierdo”, develó. “El dolor era tan grande que me entrené golpeando el balón sentado en una silla en medio del campo. Luego me recuperé, gracias a una plantilla que cambió la posición del pie, pero se me inflamaron las rodillas”, rememoró.

En medio de la abierta charla, confesó que luego de la derrota ante Federer en Wimbledon 2007 lloró desesperadamente durante una hora y media. “A veces la desilusión es terrible, aunque solo sea un partido de tenis. Lloré de dolor cuando en la final del Abierto de Australia con Wawrinka, en 2014, me lesioné la espalda después de ganar el primer set. Perdí, pero completé el partido, porque uno no se retira de una final de Grand Slam”, sintetizó. 

Además, admitió que para él Roger Federer es “uno de los hombres más grandes de la historia del deporte”. También considera que es su compañero y su gran rival.

Uno de los aspectos comentados en el juego de Nadal son sus recurrentes y repetitivos gestos a la hora de sacar. “No soy supersticioso. Tampoco soy esclavo de la rutina y mi vida cambia constantemente. Esto a lo que la gente llama tics son una forma de ordenar mi cabeza, para mí que normalmente soy desordenadísimo. Simplemente son una manera de concentrarme”, afirmó.

Sobre su creencia en Dios, expresó su duda: “No lo sé y no me lo pregunto. Para mí lo importante es portarme bien, ayudar a los que lo necesitan. Creo en la buena gente. Y si Dios existe, será maravilloso”.

Además, expresó que la forma para superar dolores es tener mentalidad positiva. “Transformando la fragilidad del cuerpo en fortaleza moral, tarde o temprano las cosas encajarán. Debemos equiparnos para resistir. Porque no hay otra solución que resistir”, reflexionó.

Para concluir, se refirió a su retiro, el momento que nadie está esperando y todos sueñan que sea lo más tarde posible. “El tenis es un deporte de la mente, no es matemática. Cuando llegue el momento, lo sabré”, afirmó.

Además, comentó qué hará luego de su salida: “Me dedicaré a los niños. Nuestra Fundación ayuda a los niños en riesgo de exclusión social. Proporciona alimentación, educación, deporte, y más.  Luego tenemos el proyecto ‘Más que tenis’, veinte escuelas en España para niños con discapacidad. También trabajamos en la India para enseñar inglés e informática a los niños”.

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HS

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