Quién fue Manuel Alberti, otro fundador de la Patria por el que un historiador excavó en el Obelisco y mandó un libro a la Antártida



Eran las 11.35 cuando el tren llegó por primera vez a Manuel Alberti (Pilar), que allá por 1965 se llamaba “Apeadero Km42”. Aquel 11 de julio se convirtió en la fecha fundacional de la localidad del Gran Buenos Aires que este sábado cumplió 55 años y la comunidad festejó desde sus casas por el aislamiento y el coronavirus​.

Este hito histórico lo dio a conocer José Cuello −periodista, historiador y escritor pilarense− en su libro “Km 42”, donde recopiló los relatos que pioneros de la época le contaron. Al transformarse en un referente del tema, eligió este nuevo aniversario para lanzar su cuarta obra: “Manuel Alberti, presbítero del encuentro”.

Allí cuenta la vida de uno de los padres de nuestro país menos recordados en las grandes fechas patrias, quien dio nombre a su pueblo.

En mayo del 2018 José Cuello consiguió la autorización para que una cuadrilla realicé una excavación en busca de los restos de Manuel Alberti.

“Quise revalorizar su posición como prócer, poco reconocida, y que lo tengan en consideración”, expresó a Clarín acerca de lo que comenzó siendo una biografía y terminó transformándose en una investigación.

Manuel Alberti fue un sacerdote en Buenos Aires, estuvo prisionero en las Invasiones Inglesas (acusado de estar en contacto con las tropas españolas) y fue vocal de la Primera Junta de Gobierno de 1810, cercano al grupo que respondía a Cornelio Saavedra.

El interés de Cuello por merodear en el pasado empezó de adolescente. “De chico no me animaba a decir que vivía en Manuel Alberti porque me hacían bullying. Me decían el ‘pata de barro’ porque estaba quedado en el tiempo”, confiesa.

Recuerda que al salir del colegio en Tortuguitas se pasaba una estación de tren (hasta Del Viso), se fijaba que nadie lo viera y caminaba dos kilómetros hacia su casa. “Lo hice hasta que se me ocurrió buscar información y entender por qué mi barrio estaba tan postergado”, cuenta.

Pero al no encontrar material se propuso como misión titánica recopilar, crear y difundir la historia. “Así cumpliría el castigo de haberla negado”, dice hoy. 

A pocos días de terminar su última obra, quiso incluir como broche de oro una foto frente a la tumba de Manuel Alberti para que la gente supiera dónde llevarle flores.

Por las actas del Cabildo y el archivo general de la Nación supo que el presbítero falleció en 1811 por un ataque al corazón (fue el primer deceso de los integrantes de la Primera Junta de mayo) y había pedido ser sepultado en el campo santo de la iglesia San Nicolás de Bari, donde había servido.

Al rastrear la dirección original de la institución -y por sorpresa- encontró que figuraba en el cruce de las avenidas 9 de Julio y Corrientes.

Edición. Cuello realizó un montaje digital que muestra dónde estaba posicionada la iglesia San Nicolás de Bari antes de la construcción del obelisco.

Entonces, se preguntó, ¿qué sucedió con sus restos cuando la basílica fue demolida en 1936 para ensanchar las calles e instalar el Obelisco?

“Consulté en el Cementerio de la Recoleta y en la iglesia (reconstruída sobre avenida Santa Fe), pero como tampoco estaban empecé a investigar. Me vi envuelto en un misterio nacional”, detalló quien envió una carta al Gobierno de la Ciudad para que le autorizaran realizar una excavación.

Mirá también

En mayo del 2018 una cuadrilla de la Dirección de Espacios Verdes lo esperó frente al ícono porteño de 68 metros para comenzar la jornada donde palearon cuatro metros de profundidad en plena Plaza de la República.

“No encontramos nada. Pero antes de que cerrarán el pozo, vertí tierra que había llevado de mi localidad y recolecté tierra para traerla a Pilar. Es simbólico: sabemos que es donde estuvo enterrado”, relató.

Homenaje. José Cuello construyó un monolito en la plaza principal de Manuel Alberti para homenajear al presbítero que le dio nombre al pueblo.

Ahora las partículas de suelo se encuentran en un monolito con forma de obelisco en la plaza San Martín de Pilar, en Alberti. “Lo construí como testimonio para las generaciones futuras, al igual que el nuevo libro”, ratificó.

Con la llegada de la pandemia no pudo presentar “Manuel Alberti, presbítero del encuentro” de forma física, por eso lo publicó como e-book.

Mirá también

Para la “presentación virtual” se grabó un film en el cual participaron algunos albertinos: un granadero del regimiento “General San Martín”, quien saluda desde su caballo; y un integrante de los Patricios hace sonar su clarín para rendir tributo.

Como Alberti fue uno de los que luchó por resguardar los valores de la Nación, Cuello quiso enviar el primer ejemplar a los argentinos que “hacen patria” en la base Esperanza de la Antártida -quienes también aparecen en el video-.

Libro. Por el lanzamiento virtual de su publicación, José Cuello editó un video donde participaron los granaderos a caballo.

“Que lo tengan desde el lugar más recóndito representa mi anhelo de que todo el país, del extremo sur al norte, conozca quién fue”, concluye.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *