Qué pasó en California, que se convirtió en centro de un rebrote del coronavirus en Estados Unidos



Al acercarse el fin de semana del Día de los Caídos en Estados Unidos, a fines de mayo, el ánimo en California era de celebración. El estado había evitado las sombrías predicciones de un aumento de casos de coronavirus, las internaciones empezaban a descender y los restaurantes y la mayoría de las empresas habían reabierto sus puertas.

Ahora, en el feriado del 4 de julio, el Día de la Independencia, el humor se ha agriado. Las tasas de contagio e internaciones aumentan velozmente. Se ordenó el cierre de la mayoría de los bares además de los salones interiores de los restaurantes. Se prohibió el ingreso a muchas playas y se impusieron restricciones para limitar las multitudes. Los espectáculos de fuegos artificiales se cancelaron y el gobernador Gavin Newsom ruega a los habitantes que eviten la tradición de ese feriado de hacer asados en los jardines y organizar otras reuniones de familiares y amigos.

En unas cinco semanas, el estado con mayor número de habitantes del país pasó de ser un éxito a convertirse en una señal de advertencia. Los expertos en salud dicen que no fue una sola cosa la que salió mal sino que hubo factores coadyuvantes como una población que se volvió complaciente debido a un largo período de tendencias positivas, una rápida reapertura de las empresas, un confuso mosaico de normas locales y formas de aplicación y la tardía adopción por parte de Newsom de la obligación de usar tapabocas el 18 de junio.

“¿Por qué el Día de los Caídos abrimos las compuertas de par en par sin imponer la orden de llevar mascarillas en todo el estado? Ojalá tuviera una respuesta a eso, y nos resulta alarmante”, se quejó Stephanie Roberson, directora de relaciones con el gobierno de la Asociación de Enfermeras de California.

Justo antes de ese feriado, había en los hospitales unas 3.000 personas afectadas por el virus; ahora hay más de 5.000. Se está testeando a muchas más personas y, en las últimas dos semanas, eso contribuyó a impulsar un salto de casi el 50% en los casos confirmados, que llegaron a 230.000. Pero la tasa de contagios también se ha elevado marcadamente de poco más de 4% de las personas testeadas en torno al Día de los Caídos a 6% actualmente.

Newsom, un gobernador que se guía por los datos, mereció elogios por dictar a mediados de marzo la primera orden del país para que los habitantes del estado permanecieran en sus hogares y tomar rápidas medidas para apuntalar el sistema de atención sanitaria de todo el estado. El demócrata que cumple su primer mandato ha sido reacio a reconocer algún error durante la pandemia y dice que todas sus decisiones se han basado en la mejor información disponible en cada momento, siempre en consulta con las autoridades de salud pública.

Huntington Beach, en California, reabrió en junio pero estará cerrada durante el feriado del 4 de julio en Estados Unidos, ante el rebrote del coronavirus. /AFP

“Es fácil criticar pero la respuesta del estado, con excepción de unos pocos condados, ha sido reflexiva, responsable, basada en evidencias y, cuando ha sido confusa, se debió a que era confusa.”, dijo el Dr. Bob Wachter, presidente del Departamento de Medicina de la Universidad de California-San Francisco.

Marcha atrás

Los indicios de problemas empezaron a surgir la semana pasada. Newsom retomó las conferencias de prensa casi diarias que había abandonado y exhortó a los californianos a que usen mascarillas. El domingo dio marcha atrás con la decisión que había tomado a mediados de junio de reabrir todos los bares porque, según dicen los expertos en salud, son lugares de fácil difusión del virus. El miércoles, amplió la orden y cerró más bares, bodegas, los salones interiores de los restaurantes, los cines y otros recintos cerrados de entretenimiento durante por lo menos tres semanas. También dijo que no debería cantarse durante los oficios religiosos.

La popular playa de Santa Monica, en California, cerrada en pleno verano y en el tradicional feriado del 4 de julio. /AFP

“Estamos en una situación muy precaria”, consideró Anne Rimoin, profesora de epidemiología de la Escuela Fielding de Salud Pública de la Universidad de California-Los Angeles.

Señaló que mayo había generado una rápida reapertura en el período previo al fin de semana del Día de los Caídos y luego el Día del Padre. Muchas personas se reunieron como lo habían hecho en el pasado.

“Todas estas cosas juntas dieron amplias oportunidades para que el virus se propagara y creo que esto demuestra lo rápido que podemos perder todos los logros que habíamos tenido”, dijo Rimoin.

El Dr. Mark Ghaly, secretario de la Agencia de Salud y Servicios Humanos de California, dijo que no se arrepentía de la forma en que California había avanzado. Pero señaló que hubo una “ejecución deficiente” del plan de reapertura del estado por parte de algunas empresas y personas que prestaron más atención a cuándo reabrir que a cómo hacerlo de manera segura.

En la playa de Santa Monica, en California, impusieron medidas de distanciamiento para evitar contagios de coronavirus. /AFP

“Tratamos de darle a la gente las herramientas para reducir la transmisión y creo que en muchos aspectos no se utilizaron”, agregó.

Newsom, Ghaly y las autoridades locales de salud ahora están tratando de que el público nuevamente comprenda la gravedad de la situación y la responsabilidad personal que se necesita para revertir la tendencia.

El mensaje tuvo eco en Tyler Bertao, un joven de 26 años de San Francisco que dijo estar “sumamente asustado” por el aumento de casos en California.

“Creo que vamos a tener que entrar en otro importante confinamiento”, dijo.

Cuando Newsom dictó la orden de permanecer en casa el 19 de marzo, el público en general escuchó y al estado le fue mucho mejor que a lugares como la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey. Hasta el presidente Donald Trump, que con frecuencia critica a California, elogió a Newsom.

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¿Barbijos sí o no?

Pero la estrategia de tomar medidas iguales para todos comenzó a encontrar resistencia en un estado enorme con casi 40 millones de habitantes y la quinta mayor economía del mundo. Para comienzos de mayo, después de implementar un metódico proceso de reapertura y bajo la presión de los condados rurales con pocos casos, Newsom empezó a ceder más control a los condados para determinar qué empresas y actividades podían reanudarse.

“La conclusión es que la gente puede moverse a su propio ritmo, y les estamos dando más autoridad a los directores locales de salud y los funcionarios de los condados que entienden a la comunidad y la situación locales”, declaró Newsom el 18 de mayo. “Vamos a empezar a ver mucha más actividad. Asegurémonos de hacerlo con prudencia y de manera muy, muy estratégica”.

Pero el pasar a un control local creó una variedad de normas. Rachel Michelin, presidente de la Asociación de Minoristas de California, dijo que su organización, que representa a cadenas de tiendas de comestibles, tiendas de grandes superficies y otras, desde hacía mucho reclamaba más coherencia. En la cuestión de las mascarillas, hizo referencia a un complejo comercial de Orange County en el que había tiendas de dos ciudades con normas distintas al respecto, lo que hacía que para los empleados fuera difícil lidiar con un público enojado.

Barreras y carteles que avisan que no se hará esta vez el tradicional festejo del 4 de julio con fuegos artificiales en Hermosa Beach, California. /AFP

“Literalmente, uno podía ir de la mueblería de Macy’s, que está en Irvine y donde había que llevar mascarilla, a Best Buy, que está en la vereda de enfrente y donde no había que ponérsela”, dijo. “Nuestro punto de vista siempre ha sido que es más fácil tener una misma ordenanza o mandato para todo el estado, una norma que sigamos todos y que todos podamos hacer cumplir”.

Wachter, de la Universidad de California-San Francisco, dijo que un conjunto monolítico de normas no habría sido factible en un estado tan extenso como California. Pero le sorprende lo rápido que cambió la suerte de California cuando los casos empezaron a aumentar a mediados de junio. Eso fue por la época en que los bares, los gimnasios y otros lugares de alto riesgo fueron autorizados a abrir en la mayoría de los condados y unas dos semanas después del Día de los Caídos y de las protestas generalizadas contra la violencia policial.

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Puede que los californianos hayan tenido una falsa sensación de seguridad cuando el estado no experimentó el horror que enfrentó la ciudad de Nueva York, dijo. En Nueva York, han muerto más de 30.000 personas; en California, unas 6.000.

“Al virus no le importa nada cuál es la política del estado. Al virus le importa si puede llegar al fondo de tu nariz o tu garganta”, señaló.

Un cartel en el muelle de Santa Monica indica que no pueden presentarse músicos ni artistas por la pandemia de coronavirus. /AFP

Newwom dijo que, al comenzar el fin de semana, el estado creará equipos que harán cumplir la orden de llevar tapabocas en las empresas. Cuando aumentan los casos, esa es una de las cosas más importantes que puede hacer un estado, dijo Rimoin.

“La orden de llevar mascarilla debería haberse implementado antes pero uno también tiene que estar dispuesto a hacer cumplir esa orden”, agregó.

Por Kathleen Ronayne, Associated Press

Traducción: Elisa Carnelli

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