Promesas incumplidas y desconfianza, el combo que “explotó” en las cárceles bonaerenses



“El martes nos confirman la visita”, explica el detenido, alojado en la Unidad 31 de Florencio Varela. Y continúa, enumerando el paso a paso de la semana. “El miércoles se hace otra reunión y nos piden la lista de los que íbamos a recibir familiares (por el protocolo). El jueves, nos encargaron hacer las audiencias y pedidos correspondientes para que se autorice el ingreso de ciertos productos, que nos iban a traer nuestras familias. Y el viernes, a última hora, vienen y nos dicen que la visita estaba suspendida, que era una orden de Axel Kicillof. Era lo único que faltaba para que la cárcel explotara”.

Y explotó. Las unidades penitenciarias bonaerenses de San Martín, Florencio Varela, Melchor Romero, Campana, Olmos, Lomas de Zamora y Junín estuvieron “tomadas” este sábado por los detenidos cerca de 20 horas. En otros penales se registraron disturbios menores.

En el Complejo de San Martín, compuesto por las unidades 46, 47 (de mujeres) y 48, ocho celadores fueron tomados como rehenes. Allí, además, se presentaron jueces de garantías y defensores públicos. Una situación similar se vivió en el penal de Lomas de Zamora, donde la violencia escaló hacia la noche.

Los videos grabados dentro de las cárceles mostraron escenas violentas, similares a las que se habían visto en el motín del penal Devoto durante abril, cuando se exigía la liberación de presos para evitar contagios masivos de coronavirus.

Los disturbios de este sábado también se replicaron fuera de las cárceles. En San Martín, familiares de los detenidos chocaron con los policías que custodiaba la puerta del penal.

Desde el Servicio Penitenciario Bonaerense aseguraron que los motines terminaron sin muertos ni heridos de gravedad, aunque desde la cárcel de San Martín se vieron salir dos ambulancias.

El pedido de los detenidos era el mismo: recibir a sus familiares, a los que no ven desde el 12 de marzo, cuando se decretó la cuarentena. “Jugaron con la visita, y eso no se hace. Hay familias que ya habían comprado todo para venir. Aparte, en las unidades del Servicio Penitenciario Federal (Devoto, Ezeiza y Marcos Paz) las visitas fueron habilitadas. Eso también influyó”, dice otro detenido, de la Unidad 21 de Campana.

En San Martín, la Policía custodió la puerta del penal y chocó con los familiares de los detenidos. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)

Recién cerca de las 20 de este sábado, el Servicio Penitenciario Bonaerense comunicó oficialmente que las visitas regresarán el 14 de noviembre. “El Ministerio de Justicia y DDHH, el SPB y el Ministerio de Salud de la Provincia comenzaron a elaborar un protocolo de bioseguridad adaptado al contexto de encierro”, detalló el documento. A esa misma hora, los detenidos que se comunicaron con Clarín afirmaron no estar al tanto de la situación. Y en algunos penales seguían subidos a los techos.

“La visita”, como dice el detenido, es, fue y será el momento de la semana más esperado en todas las cárceles. “Acá había gente en la puerta, acampando para entrar el sábado a primera hora”, cuenta un preso de la Unidad 9 de La Plata, donde no hubo disturbios.

El mismo detenido detalla que, dos semanas atrás, siete de los 18 pabellones se habían unido para redactar un habeas corpus en el que pedían por el regreso de las visitas. A partir de la aprobación por parte de las autoridades, se armó un protocolo: los visitantes debían tener entre 18 y 60 años (excepto embarazadas), y se permitía una persona por detenido. Cada pabellón debía ponerse de acuerdo y elegir nueve detenidos por día, para salir al SUM, lugar donde transcurriría la visita, que sería de lunes a lunes, de 7 a 13.

“Los referentes de los 18 pabellones se reunieron con las autoridades. Se pactó hacer un habeas corpus colectivo y presentarlo el lunes. Ese día vamos a comenzar una huelga de hambre y vamos a dejar de trabajar. Queremos ir por las vías institucionales”, aclara el preso que conversa con Clarín desde La Plata.

Internos de la Unidad 21 de Campana, durante la protesta que realizaron para pedir que reactiven las visitas presenciales.

Las mesas de diálogo se dieron en la mayoría de las unidades. En algunas, lograron el cese de la violencia. Desde la Gobernación de la Provincia contaron que cuando la negociación estaba avanzada, “algunos detenidos arrancaron con el pedido de morigeración de penas”.

Según pudo saber Clarín, algunos de los puntos del protocolo analizados para la reanudación de las visitas consiste en el ingreso con barbijos y máscaras y la desinfección previa de los patios, además de pasar por las cabinas rociadoras de alcohol. Y los alimentos que los familiares lleven para compartir con los detenidos serán higienizados.

“Le dijimos a las autoridades del Ministerio que hasta que no nos den una respuesta concreta, no vamos a ‘entregar’ el penal”, aseguraban desde la Unidad 31 de Florencio Varela, incluso después del anuncio del acuerdo.

“No queremos que pase lo que pasó en Devoto, que les hicieron promesas, los presos bajaron de los techos y no les cumplieron nada. Si tenemos que seguir así toda la semana, lo vamos a hacer. Están diciendo que la situación está pacificado y no es así. Mienten. Acá seguimos en los techos del penal. Toda la Unidad”, agregaban.

Una situación similar se vivía en Campana, donde este sábado a la noche se exigía la presencia de organismos de Derechos Humanos.

El anuncio oficial del Gobierno bonarense indicó: “Se pudo arribar a este acuerdo a través del funcionamiento de las mesas de diálogo que se conformaron en los penales de la Provincia y en donde participaron autoridades del Ministerio de Justicia y DDHH, representantes del Poder Judicial y organismos de Derechos Humanos”.

LM

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *